Totalmente Presente

A todos nos ha pasado alguna vez que estamos físicamente en un lugar, pero nuestros pensamientos están en otro lado. Es decir, estamos presentes físicamente, pero no emocionalmente. En otras palabras, no estamos totalmente presentes. Estar totalmente presente significa que estas conectado física, emocional y espiritualmente en el mismo momento. Significa que no estás dividido y que estás íntegramente en el mismo lugar. 

Sin embargo, en nuestros días, la cultura y las tantas distracciones hacen de esta práctica algo completamente desafiante. El estar totalmente presente se ha vuelto difícil. La interconectividad con nuestros teléfonos y la era digital ha tornado nuestra sociedad en algo cada vez más impersonal. Entonces, ¿qué hacer para estar totalmente presentes? Primero, debemos decidir estar totalmente presentes donde quiera que estemos. Debemos valorar a las personas, sucesos y eventos de los cuales somos parte. Además, debemos desconectarnos de lo que nos robe la atención en ese momento. Pero, sobre todo, debemos intencionalmente hacer un esfuerzo por estar totalmente allí. 

La Biblia dice en Éxodo 33:14 , “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (RV1960).

Restauración

Cualquiera que ha restaurado un viejo mueble sabe que es mucho trabajo. Por ejemplo, ponerse los guantes, poner los químicos, lijar la pintura vieja, perfeccionar la pieza, pintarla de nuevo, en fin, es todo un proceso. Después de algunos días usualmente se tiene una pieza linda y lista para ser reusada.

De la misma manera, el restaurar una relación toma un trabajo arduo. El dar el primer paso, el hablar, el confesar, el perdonar, entre otras acciones, no es nada fácil. Remover el resentimiento, las heridas y la falta de confianza puede restaurar una relación a su estado original de gloria. Las Escrituras nos instan a hacer todo lo que sea necesario para restaurar nuestras relaciones con los demás. Es algo duro de implementar.

Afortunadamente, tenemos el mejor modelo de reconciliación que pueda existir. Dios envió a Su único Hijo para que nosotros pudiéramos ser perdonados y tener una relación restaurada con Él. Sigamos el ejemplo de Dios en dar el primer paso hacia la reconciliación. La Biblia dice en Romanos 12:10,21, “10 Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente… 21 No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien” (NTV).

Dosis Familiar

“Todos necesitamos una buena dosis familiar”. Los estudios han arrojado que las personas que crecen en un buen ambiente familiar poseen fundamentos sólidos que los capacitan para tener más éxito en la vida. Algunos son bendecidos con lindas familias. Otros, son carentes de una familia biológica pero si tienen un círculo familiar donde son recibidos, aceptados y animados.

Se dice que cada familia tiene un intelectual, un alborotador, un organizador, un tío rico, una oveja negra, un pacificador y uno que otro loco. Y tú, ¿cuál de esos eres? Independientemente si gozas de familia consanguínea o no, nos es necesario vivir bajo un ambiente familiar. Algo que me parece impresionante es que la Biblia habla de una gran familia la cual es el gran sueño de Dios. Nos habla de una familia compuesta por toda raza, tribu, lengua y nación. Lo único que debemos hacer es “creer” en Jesús.

Así que, te guste o no tu familia biológica, también puedes tener una familia espiritual en todos los lugares del mundo. ¿No te parece impresionante tener hermanos y hermanas en todo el mundo? Entonces, siéntete privilegiado de ser parte de esta familia y si no lo eres, ¿qué esperas? Sólo debes creer en Jesús. La Biblia dice, “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo”, (Efesios 1:5, NTV).

Reír Sin Parar

¿Te has reído sin parar por algún lapso de tiempo? La risa atrae la alegría, nos libera de la negatividad y muchas veces nos conduce a la sanidad de nuestra alma. A los que les cuesta reír, les cuesta sentir de corazón. Alguien dijo que la risa es la distancia más corta entre dos personas. La risa nos une, nos anima y se ha comprobado que libera muchas toxinas que afectan negativamente a nuestro cuerpo. Una sonrisa y una cara amable nos ayuda a sobrellevar nuestras dificultades. 

Aunque la risa no es siempre sinónimo de alegría, nos ayuda a encarar las circunstancias más adversas que se presentan en la vida. Muchas veces nos tenemos que reír aún de nuestros mismos errores una vez y hemos aprendido algo en cada uno de ellos. Como dicen por ahí: “La risa es la música del alma”. La risa ha probado ser una forma económica para mejorar nuestra salud. 

Así que, sonríe un poco más. La risa es un tónico, un alivio y un respiro que nos permite apaciguar el dolor. Dios desea convertir tu lamento en gozo.
La Biblia dice en el Salmo 126:2, “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos” (RV1960).

Discutir

“Ya no discutas más” son las palabras que he escuchado en el transcurso de mi vida cuando he presenciado altercados y diferencias que son un poco desagradables. Las discusiones pueden desafiarnos hacia lo bueno o hacia lo malo. Usualmente son una prueba hacia nuestro carácter. La diferencia radica en la paciencia que ejercemos al enfrentar cada una de ellas. Herbert Spencer dijo: “Conserva la calma en las discusiones, porque el apasionamiento puede convertir el error en falta y la verdad en descortesía”. 

Las discusiones son una prueba del control de nuestras emociones. Usualmente, las discusiones se suscitan por la falta de control emocional. Entonces ¿qué hacer cuando se está discutiendo? Pensar antes de actuar. No reaccionar en ira, ni por impulso. No dar rienda a nuestras emociones ni a nuestras palabras. Callar cuando sea necesario. Calmarnos antes de actuar. Orar a Dios para responder de la mejor manera posible y retirarnos de la persona o del lugar en caso que la situación este por salirse de las manos. 

En conclusión: “No le demos rienda ni a las emociones ni a nuestras palabras”. Nos evitaríamos muchas de nuestras discusiones. La Biblia dice en Proverbios 15:1, “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego” (NVI)

Algo Duradero

Un discípulo mío quien recientemente se casó escribió en su invitación de bodas su emblema de vida para su matrimonio que dice: “Que nuestra vida sea como un viaje misionero que dure para toda la vida”. ¡Qué lindas y más sinceras palabras! Hablan de una larga duración. Pero, ¿pensamos en algo duradero o solo en algo pasajero? ¿Pensamos en lo permanente o en lo inestable? Debemos pensar en las cosas que son de larga duración. Es decir, en lo trascendente y eterno. 

El enfocarnos en las cosas pasajeras nos impedirá ver con claridad lo que Dios ha preparado. Él desea que invirtamos nuestras vidas en lo no perecedero, en lo infinito que afecta lo finito. Se nos recuerda una y otra vez en las Sagradas Escrituras el poner nuestra mirada en las cosas de arriba, en lo celestial y no solo en lo terrenal. Se nos anima a ver más allá de nuestras posibilidades, predicciones o preferencias. 

¿Te has puesto a pensar si estás solo sobreviviendo en tu vida o si verdaderamente estas concentrando tus esfuerzos en lo que vale la pena? ¿Estas enfocándote en lo duradero o en lo perecedero? Si te enfocas en lo perecedero, perecerás, pero si te enfocas en lo permanente y en lo eterno, vivirás en plenitud no solo en esta vida, sino por la eternidad. La Biblia dice en 1 Juan 2:17, “17 y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre” (NTV).

Autoridad

Cuando un policía detuvo a un conductor por exceso de velocidad, el hombre no estaba muy contento. ¿Por qué no se organizan estos policías? Dijo el conductor. ¿Ayer me quitaste mi licencia de conducir y hoy quieres verla de nuevo? Un poco cómico, ¿verdad?

Es fácil encontrarnos perturbados con nuestros funcionarios públicos, especialmente cuando nos atrapan haciendo algo malo. Pero la Biblia tiene dos soluciones simples para este dilema. Primero, debemos ver a las autoridades civiles como representantes de Dios. En segundo lugar, debemos orar constantemente por ellos. Siempre me sorprende lo difícil que es enojarse con alguien por el cual oro para que Dios le bendiga. Aunque no estemos de acuerdo con el proceder de algunos funcionarios públicos, Dios nos llama a obedecer y respetar a las autoridades civiles.

El apóstol Pablo nos recuerda que Dios ha permitido que todas las autoridades estén allí durante este tiempo, nos guste o no. Entonces, seamos un buenos ciudadanos y demos gloria a Dios. La Biblia dice, “1 En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos, (1 Timoteo 2:1, NTV).

Enojo

Las disputas de enojo en las vías y carreteras se han incrementado de tal manera que un estado de los EEUU adoptó una ley para sancionar a los conductores que manejan muy despacio en sus autopistas. Aparentemente los conductores lentos tienen la culpa de los enojos y quejas de los motoristas quienes los culpan por sus riñas viales. Pero, ¿es eso una buena idea?, ¿el culpar a otros por mi enojo? Muchos lo hacemos.

La Biblia comparte algo muy interesante acerca del enojo. Dice, “puedes airarte pero no peques”(Efesios 4:26). En otras palabras, nos dice que “revisemos nuestro enojo periódicamente de manera que no afectemos a ninguna persona alrededor nuestro”.

La verdad es que hay muchas razones y maneras de ser tentados para enojarnos constantemente en nuestros días. Sin embargo, la Biblia enseña que podemos aprender a controlar nuestro enojo y a mantenernos en calma en los momentos donde nuestro temperamento es probado. No hay ninguna ley en contra del auto-control. Es más, dicha ley es prescrita por cada uno de nosotros y el aplicarla hará una gran diferencia. La Biblia dice, “22 En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, 23 humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!”, (Gálatas 5:22-23, NTV).

Tiempos Perfectos

¿Has escuchado la expresión “tiempos perfectos”? Se refiere al tiempo indicado y preciso. Son los tiempos que no se adelantan, que no se forzan y que se dan sin manipularlos o controlarlos. Muchas veces los tiempos perfectos no suelen verse así en el momento que se reciben, pero después de un periodo nos damos cuenta que sí lo fueron. A veces los tiempos que planeamos, esperamos y confiamos que se den, no se dan, pero al llegar nos damos cuenta que era el tiempo perfecto. 

Dios es el Dios de los tiempos y cuando sabemos esperar en Él, podemos entender que Sus tiempos son perfectos. Su Palabra dice que Sus tiempos y Sus pensamientos no son los nuestros, porque son más altos y mejores que los nuestros. Él ve nuestra vida a la luz de la eternidad. Su tiempo “kairos” es eterno. Nuestro tiempo “kronos” es finito y limitado. De modo que si Dios conoce todos nuestros tiempos, debemos someternos a Su voluntad y a Sus propósitos. 

He aquí una lección práctica para la vida: “El entregarle a Dios nuestros tiempos, hará que podamos disfrutar nuestro presente, tomar la perspectiva correcta hacia el futuro y esperar con fe en lo que viene por delante”. Recordemos que los tiempos de Dios son perfectos, porque solo Él es perfecto. La Biblia dice en Santiago 1:4 , “4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (RV1960).

Dios No Se Desespera

Un día recibí temprano en la mañana la siguiente frase de la cual tomé nota: “Dios no se desespera, Él hace las cosas con calma. El necio se desespera, el sabio mantiene la calma”. Me quedé pensando en cuántas veces actuamos como necios al desesperarnos y no hacer las cosas con calma. Debemos recordar como dice otra frase: “Un hombre en calma es como un árbol que da sombra. Las personas que necesitan refugio se acercan a él”.

Nada sacamos con desesperarnos. Bueno, sí hay algo que suele suceder y es que nos enfermaremos fácilmente. La desesperación es todo lo opuesto a esperar. En su forma más simple, la desesperación es una muestra de que tenemos problemas con saber esperar. ¿Se te dificulta esperar? Creo que en la sociedad en la que vivimos a muchos de nosotros nos cuesta esperar. No queremos esperar en la fila del banco, de un puente, en una oficina del doctor y en muchas situaciones de la vida diaria. Sin embargo, el sabe esperar es de suma importancia.

Como dicen por ahí, en la espera tenemos tres opciones: “Dejar que nos marque, dejar que nos destruya o dejar que nos fortalezca”. Y tú ¿actúas como sabio o como necio en tu espera? La Biblia dice en Isaías 30:18, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda” (NTV).