Constructores

Cuando una casa se construye, los trabajadores se presentan con diferentes herramientas: martillos, llaves, cortadores de cable, brochas para pintar, palas y rastrillos, lo que se necesite. Entre ellos hay: motivadores, organizadores, artesanos, ingenieros, arquitectos. En fin, la lista es extensa. 
Así también es la construcción del reino. A cada uno de nosotros se nos han dado herramientas como los dones que son regalos espirituales y las habilidades naturales al igual que los deseos, motivaciones, intereses, anhelos, sueños y visiones. Dios nos ha equipado de forma única a cada uno de nosotros de acuerdo con Su voluntad para llevar un rol en la construcción de Su reino. 


Grace Wilder usó las herramientas que Dios le dio para construir Su reino en una Universidad en Massachussets lo cual transformó su mundo. No cambió el mundo porque ayudó a fundar un movimiento de más de 100,000 estudiantes. Cambió el mundo porque estuvo dispuesta a enseñar la Biblia a treinta y cuatro estudiantes. Si solamente una persona hubiera ido, el mundo hubiera sido cambiado y el reino hubiera sido construido. Lo que seas o quien seas, Dios quiere que seas un constructor de Su reino. Eres una “mano en el tiempo de Dios” para expandir Sus preceptos y Su reino en la tierra.

La Biblia dice en Mateo 3:2, “Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca”, (NTV)

El Mundo Que Hemos Creado

¿Has escuchado del concepto de una realidad distorsionada? Se refiere a la realidad ficticia que crea el ser humano en su idealismo por querer vivir en una realidad que no es la suya. Es pensar en lo ilógico y alimentar pensamientos que en su mayor parte no se llevarán a cabo. También es distorsionar la realidad en la que se vive bien sea con un optimismo extremo, ignorando las amenazas presentes o con un pesimismo fuerte donde no se aprecia ni acepta la verdadera realidad. ¿Has conocido a alguien o has vivido en una realidad distorsionada en algunas etapas de tu vida? 

En cierta instancia, estamos viviendo en el mundo que hemos creado con nuestros pensamientos, palabras y acciones. Las preguntas que surgen son ¿qué alimenta nuestros pensamientos? ¿cuáles son las palabras que muestran lo que hay en nuestro interior? ¿cuáles son las acciones que definen lo que somos? Las respuestas a estas preguntas nos ayudan a entender el mundo que nosotros mismos hemos creado. Te has preguntado ¿cuál es el mundo que Dios ha diseñado para ti?
Esto tiene que ver con la voluntad de Dios. Busca Su voluntad y tu realidad será mucho mejor que la que tú mismo has creado. Su voluntad es buena, agradable y perfecta. Dios te guíe y te de entendimiento. La Biblia dice en Proverbios 1:7 , “El temor del Señor es la base del verdadero conocimiento, pero los necios desprecian la sabiduría y la disciplina” (NTV).

Mar Adentro

“Hay lecciones que Jesús no enseña en la orilla de la tranquilidad, sino en las tormentas mar adentro”. Bien dice el dicho: “Después de la tormenta llega la calma”. Las tormentas suelen ser estruendosas, escrupulosas y escandalosas. En sí, una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Dicho contraste desemboca una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, rayos y otros fenómenos meteorológicos.

Las tormentas en el mar parecen acentuarse aún más. Las grandes olas impetuosas parecen desestabilizar las embarcaciones, pero los marineros saben como soportar las olas y mantener la embarcación a salvo. De la misma manera ocurre en nuestra vida. Las tormentas pueden ser enfermedades, problemas relacionales o financieros, noticias inesperadas, en fin, un cúmulo de más de dos factores que acrecientan los niveles de estrés en nuestras vidas.

Sin embargo, al pasar por estas tormentas debemos recordar unas cosas muy importantes: todas las tormentas son temporales, los grandes vientos no tienen porqué derrumbarnos en las tormentas, siempre habrá algo que aprender en cada tormenta y el capitán de nuestra embarcación, Jesús, nos puede mantener a salvo. La Biblia dice en Job 11:17-18, “Tu vida será más radiante que el sol de mediodía, y la oscuridad será como el amanecer.18 Vivirás tranquilo, porque hay esperanza; estarás protegido y dormirás confiado” (NTV).

El Rey Y Su Reino

¿Quién es un rey y cuál es su reino? Un rey es aquel que ejerce dominio sobre un territorio o un grupo de personas. Es aquella figura pública que gobierna y protege a los que están bajo su soberanía. Es quien lucha por el bienestar común y por la justicia en el pueblo al cual sirve y representa. En la Biblia la promesa del “Rey y Su reino” es muy notoria. Desde el comienzo, en el libro de Génesis, se promete que Dios enviaría a un Rey. Él no reinaría temporalmente en los tronos de palacios hechos por hombres, sino que reinaría en todo aquel que le recibiese en el trono de su corazón.

Este Rey trascendería a toda lengua, raza, cultura y línea de tiempo. Este Rey tendría un trono de justicia y equidad. Este Rey restauraría lo que ningún otro rey habría podido restaurar, brindando esperanza, gozo, paz y amor. Este Rey sería adorado de generación en generación y sempiternamente. Este Rey haría todo de nuevo, derrocando el poder del pecado y de la muerte, al formar una familia que reinará con Él por la eternidad. ¡Ese Rey es Jesús! ¿Es Jesús el Rey de tu corazón?

La Biblia dice en Génesis 49:10, “El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de mando de sus descendientes, hasta que venga aquel a quien le pertenece, aquel a quien todas las naciones honrarán” (NTV).

Sin Control

Bertrand Russell dijo: “Una vida sin riesgo es una vida gris, pero una vida sin control probablemente será una vida corta”. Esta es una gran verdad. Hay personas que viven una vida descontrolada. Se parecen a un carro que pierde los frenos en una montaña empinada, descontrolando su rumbo en el descenso y cayendo en un pozo desembocando en un despeñadero. La vida sin límites va en descenso y rumbo a una caída inevitable. 

Dios estableció los límites desde Su creación. Él estableció un orden sobre todas las cosas. El descontrol de todo vino al desobedecer a Dios. Una vida sin propósito y sin dirección, es una vida que no se somete al control de Dios. Esto se llama vivir bajo la soberanía de Dios, es decir, bajo el control de Dios sobre todas las áreas de nuestra vida. Para esto, nos tenemos que someter y dejar dirigir. 

Sin embargo, nuestro “ego” no se quiere someter a Dios y a todos Sus planes para nosotros. Queremos vivir bajo nuestros propios límites, lo cual es perecedero. Así que ¿deseas vivir una larga vida y en plenitud? ¿deseas cumplir el propósito de Dios para tu vida en esta generación? Entonces, vive bajo el señorío de Cristo. Te aseguro que te irá mucho mejor. La Biblia dice en Proverbios 16:32, “Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad” (NTV).

A Toda Velocidad

Las pistas de Autobahn en Alemania son famosas y reconocidas por no tener ningún límite de velocidad. También en el norte de Australia no hay límite de velocidad. En el hemisferio occidental, Texas tiene carreteras con un límite de 140 kilómetros por hora, mientras algunas provincias de Canadá tienen un límite de 70 kilómetros por hora. A mi personalmente me gustaría no tener ningún límite de velocidad, es decir, me encantaría correr a toda velocidad cuantas veces me fuese posible. Sin embargo, es algo utópico para el lugar donde vivo. Pero cuando tengo oportunidad, el acelerador es mi mejor amigo.

Aunque la vida no se puede vivir bajo la premisa “ a toda velocidad”, si se pasa a toda velocidad. El tiempo no se puede regresar ni comprar. Las horas, días, meses y años parecen que pasan a toda velocidad. La pregunta que surge es, ¿cómo hacer que la premura de la vida no apague su sentido y propósito? En otras palabras, a pesar del vaivén, del estire y el afloje, del esfuerzo y del mucho trabajo; el poder disfrutar y valorar cada kilómetro de la carretera por la cual estemos transitando debe ser nuestra premisa para vivir en plenitud.

Pese a que muchos vamos a “toda velocidad”, Dios desea que seamos precavidos, que prestemos atención y que busquemos Su protección y seguridad. Él pone los límites en nuestra vida cuando estamos en Sus manos.
La Biblia dice en el Salmo 32:7, “Pues tú eres mi escondite; me proteges de las dificultades y me rodeas con canciones de victoria”, (NTV).

Salida De Emergencia

Fue en el invierno del año 2001 donde al llegar al aeropuerto de Atlanta, Georgia, nos hicieron salir rápidamente del avión y evacuar apresuradamente el aeropuerto. En aquel entonces con mi inglés limitado solo seguía el montón de gente que corría siguiendo las señales hacia salida de emergencia. Por muchos años había visto las salidas de emergencia en muchos lugares pero no había sido guiado por ellas para evacuar un lugar tan grande como lo era este aeropuerto. Seguí a la gente pero más que la algarabía y la fobia social que se podía percibir, pude seguir claramente las señales de las salidas de emergencia. Después de estar afuera por algunos breves minutos nos hicieron entrar. Muchos vuelos se retrasaron, perdí mi conexión hacia donde iba, pero gracias a Dios, no pasó nada grabe. Al parecer era una falsa alarma.

Esto me puso a pensar en las salidas de emergencia que debemos tener presentes en nuestra vida. Hay lugares, relaciones y situaciones de las cuales debemos salir rápidamente antes de que sea demasiado tarde. Muchas veces debemos habilitar estas salidas de emergencia y cuando sea necesario usarlas en el tiempo preciso, en el lugar indicado y con las personas correctas. 

Así que cuando tengas que salir de emergencia, no dudes en hacerlo. Te puede salvar la vida y tan bien salvarás a otros. La Biblia dice, “Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir”, (1 Corintios 10:13, NTV).

Lamento Constante

“Lamento, lamento y más lamento”. Este parece ser otro de los emblemas inevitables y prescriptivos para nuestra vida. Nos lamentamos por lo que hemos hecho o dejado de hacer. Nos lamentamos por el tiempo malgastado. Nos lamentamos por los pesares del ayer. Nos lamentamos por las rupturas emocionales del pasado. Nos lamentamos por las pérdidas del ayer. Nos lamentamos porque no somos tan exitosos como lo éramos. Nos lamentamos por los desafíos del hoy. Nos lamentamos por los pecados del pasado y por las oportunidades que hemos dejado ir. Nos lamentamos por decisiones equivocadas y por relaciones tormentosas. Nos lamentamos por lo que pudo haber sido cuando nunca lo fue. En fin, nos lamentamos y lamentamos.

La Biblia tiene todo un libro llamado “Lamentaciones”. Allí se encuentran los lamentos del pueblo de Israel y de algunos profetas. Se nos muestra lo frágil de la condición humana, el desespero emocional de todo un pueblo y el lamento elevado ante Dios. Este libro nos recuerda que “lamentarse” es normal porque nuestro pecado nos lleva a tomar decisiones erróneas de las cuales tenemos que arrepentirnos y ser restaurados.

Sin embargo, cuando te enfocas solo en el dolor momentáneo se te suelen olvidar las bendiciones que Dios te da día tras día. El antídoto del lamento es la alabanza a Dios. La Biblia dice en Lamentaciones 3:23, 24, “Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por lo tanto, digo: El Señor es todo lo que tengo. En Él esperaré”, (NVI).

Corazón Y Cabeza

Cuando escuché la siguiente frase, me llamó la atención: “Si quieres éxito, piensa con la cabeza y siente con el corazón. Si quieres fracasar, piensa con el corazón y siente con la cabeza”. Lastimosamente la mayoría de nosotros cometemos errores porque hemos pensado con el corazón e ignorado nuestra cabeza. Dios nos ha dado un intelecto para razonar, procesar, analizar y para luego actuar. Sin embargo, como seres emocionales, nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y emociones. 

Entonces ¿qué podemos hacer? Podemos aplicar lo que los abuelos siempre recomiendan: “Piensa, analiza, evalúa y luego actúa”. Parece simple de seguir, pero es difícil de aplicar. Dios nos ha dado una cabeza para conocer, nos ha dado un corazón para sentir y unas manos para actuar. Usémoslos de la mejor manera posible. Como dicen por ahí: “Antes de actuar, hablar y escribir, hay que pensar”. En otras palabras, piensa muy detenidamente lo que debes decir o hacer. De no ser así, cometerás muchos errores y te meterás en muchos problemas. 

He aquí otro consejo: “La mayoría de nuestros problemas son por decir sí demasiado rápido y no demasiado tarde”. Recuerda: “Piensa con la cabeza y siente con el corazón”. La Biblia dice en Jeremías 17:9, “»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?” (NTV).

En El Tiempo Señalado

Durante repetidas ocasiones escuché de mi padre la expresión “en su debido tiempo o momento”. Esta frase siempre significaba que debía esperar. Esta frase aún resuena en mi mente cuando hay algo que sé y se dará, pero todavía no es el tiempo. Aunque nosotros pensemos que ya es el tiempo para algo, muchas veces no lo es. Las cosas se dan en el tiempo indicado y preciso según lo establecido por Dios. El tiempo no se puede ni adelantar, ni atrasar, simplemente va cursando gradualmente. De la misma manera, las cosas que vienen con el tiempo, no se pueden adelantar ni retrasar, simplemente se darán.

En el tiempo señalado vendrá lo que Dios tiene preparado para ti. Muchas veces la espera es larga, dolorosa y molesta, pero es necesaria. No es tanto la espera en sí, sino lo que Dios hace en el transcurso de la espera. Es allí donde Él modifica, amplía, confirma y de ser necesario, cambia las cosas a nuestro favor. Aunque no entendamos todo sabemos que Él está trabajando para nuestro beneficio porque conoce nuestro futuro.

Entonces, confía en Él. En el tiempo señalado, Él lo hará. La Biblia dice en Habacuc 2:3, “Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá” (NTV).