La Culpa

Leí la siguiente frase en la sala de espera al esperar en una cita: “El sentimiento de culpa nos impide ver las cosas con claridad”. Cada uno de nosotros ha experimentado el sentimiento de culpabilidad. ¡Nadie hace todas las cosas bien! Por ejemplo, herimos a otras personas y actuamos de manera egoísta. Muy frecuentemente decimos las cosas menos amables a las personas que más amamos. Justamente como no podemos esconder nuestros pecados ante Dios, tampoco podemos esconder de Él nuestra culpabilidad.

No obstante, solamente una cosa funciona para deshacerte de la culpa: “Confesar tus pecados y confiar en el perdón de Dios”. La palabra confesión en el griego es homologeo. Homo significa el mismo. Logeo significa hablar. Así que confesión significa “estar de acuerdo con Dios”. Es decirle a Dios: “Tú estás bien, Dios. Yo estoy equivocado.” Jesús toma todas tus culpas, las perdona y las carga sobre Él mismo.

Si tú no te sientes perdonado, significa que no comprendes por completo la bondad de Dios. Cuando Jesús murió, Él cubrió todos tus pecados, los lanzó a la profundidad del océano y puso un letrero que dice: “No pescar”. Si tú has confesado tus pecados ante Dios ¿por qué los sigues arrastrando cuando Dios ya se olvidó de ellos? La Biblia dice en Isaías 53: 5-6, “Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades . . . Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros” (NTV).

Fidelidad

Casi a diario se promulgan noticias de personas que le son infieles a otras por medio de los periódicos locales. No solamente entre parejas, sino en lealtad de empresas, negocios y demás. Una frase dice: “La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella”. La fidelidad viene del latín “fidelis” que va directamente relacionado con la lealtad. Ser fiel es una decisión y un acto de voluntad. 

La fidelidad es también un acto de respeto a ti mismo. Si no puedes ser fiel a un propósito, a una persona o a una causa, es muestra de un problema de carácter que no será solucionado fácilmente. La fidelidad no es ausencia del deseo o de la tentación, la fidelidad es autocontrol, devoción, entrega y compromiso aún en contra de los sentimientos y de las emociones. La esencia de la fidelidad se encuentra en el amor, porque si se ama verdaderamente, ser fiel no es un sacrificio, es una bendición y un gran placer.

Dios es el único que siempre es fiel. Su fidelidad es uno de sus atributos personales. Él nunca falla, siempre está allí para guiarnos, ayudarnos y sustentarnos. Entre más conozcas y reposes en la fidelidad de Dios, más fiel podrás ser a ti mismo y a los demás. La Biblia dice en Isaías 25:1, “Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros” (NVI).

Honestidad

No sé si estás de acuerdo con la siguiente descripción de una persona honesta: es alguien con quien se puede jugar damas chinas por teléfono. Es decir, estas personas tienen el tablero al frente, y se puede estar confiando que harán los movimientos que se dictan por teléfono. ¡Me gusta está ilustración ya que este mundo carece de personas honestas!

La honestidad es la moneda del reino de Dios. Es la forma en que hacemos negocios juntos como creyentes. Si no podemos confiar en lo que decimos, el sistema de intercambio y relaciones humanas se rompe. La Biblia lo expresa de esta manera, “debemos hablar la verdad con amor” (Efesios 4:15). Incluso aunque sea incómodo, la honestidad es siempre la mejor política y práctica de valores con las que se debe vivir la vida.

La Biblia dice, “Queridos hijos, que nuestro amor no quede solo en palabras; mostremos la verdad por medio de nuestras acciones”, (1 Juan 3:18, NTV)

No Tengo Tiempo

A menudo digo esta frase: “Vivimos quejándonos de que nos falta tiempo, pero vivimos desperdiciando el tiempo que tenemos”. Como manejamos nuestro tiempo, determina mucho de lo que hacemos y lo que podremos ser. La mayordomía del tiempo es uno de los principios fundamentales más importantes que debemos aprender como seres humanos. Una buena administración del tiempo producirá dividendos en todo nivel de nuestras vidas. 

Esta bien que el dicho común dice: “El tiempo que se va, no vuelve”. Sin embargo, lo más triste es que con el tiempo que tenemos, volvemos a hacer exactamente lo mismo, porque como dice el dicho: “Echar de menos el pasado es como correr detrás del viento”, en otras palabras, es inefectivo. Escuché a un maestro decir: “Hay un juez llamado tiempo que pone a todos en su lugar”, porque la vida está hecha de tiempo. De modo que no desperdicies tu tiempo. Inviértelo de la mejor manera posible. 

He aquí algunas ideas: distribúyelo bien, inviértelo en tus seres queridos y en aquellos que más amas, prepárate, innova, medita, reflexiona, aprende del pasado, arriésgate en el presente, siembra lo bueno y espera para que te amplíe tu perspectiva. Sobre todo espera, porque el tiempo sana las heridas. La Biblia dice en Eclesiastés 3:1, “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo” (NTV).

Miedo

¿Me puede explicar de nuevo lo que va a hacer?, le pregunté al doctor. Él levantó la pequeña aguja de la jeringa que iba a usar y me dijo, “un poco de sangre saldrá por esta jeringa y llenará este pequeño tubo. No te preocupes. No te dolerá”. Esa era la primera vez en mi vida que me sacaban sangre para un examen. Recuerdo que el doctor me dijo, “tenemos que saber qué tipo de bacteria o virus tienes para poderte tratar”. Yo le pregunté, “¿habrá alguna otra manera de saberlo? Él sonriéndose me dijo, “No. Esta es la única manera de saberlo. Más vale que te acostumbres porque te sacarán sangre muchas veces en tu vida”. La verdad sentía un poco de temor pero como preguntaba tantas cosas de pequeño, ni me di cuenta cuándo terminaron de llenar los tres tubos de sangre para el examen.

Todos enfrentamos miedo a lo desconocido. Una vez y supe la información, el miedo desapareció y me llené de valor. Al final de cuentas, la aguja ni se sintió mucho y el dolor fue mínimo. Aún recuerdo que el doctor al final me dijo, “eres un niño valiente”, “sí ves, ni sentiste dolor”. Como todo niño de preescolar, me repuse rápidamente. Sin embargo, aprendí que la valentía es el antónimo del miedo y que el valor provino de la confianza que le tenía a mi doctor. ¿Le tienes confianza al doctor de doctores? ¿Le tienes confianza a Dios? Él puede expulsar todos tus miedos y hacerte valiente.


La Biblia dice en Josué 1:9, “Mi mandato es: ¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”, (NTV).

Ya Cállate Que Me Desesperas

Todos los que crecimos en Latinoamérica hace algunos años recordamos las palabras del personaje de Quico en el Chavo del Ocho quien decía efusivamente: “ya cállate que me desesperas”. Recuerdo que se lo decía constantemente al Chavo. Muchas veces, aunque nosotros no lo digamos tan abiertamente, sentimos lo mismo. A veces lo pensamos de personas que están alrededor nuestro, pero no lo podemos decir con voz audible. Muchas veces, pensamos esto de nosotros mismos y de nuestros diálogos internos. 

La desesperación es algo que nos puede agobiar a todos en cualquier instante. Nos desesperamos con nuestras palabras y acciones, pero también con las acciones y palabras de otras personas. Nos desesperamos con las circunstancias que están pasando y con las cosas que se salen de nuestras manos. Entonces, ¿qué hacemos con la desesperación? Primero, tomemos un tiempo para detenernos, recobrar la calma y reenfocar nuestra atención. Evaluemos cómo podríamos evitar en lo que esté a nuestro alcance los lugares, actos y personas que nos causan desesperación. Por último, entendamos que aunque hagamos todo lo correcto, siempre lidiaremos con el sentimiento de desesperación. La biblia dice en el Salmo 62:1, “Sólo en Dios halla descanso mi alma, de él viene mi salvación” (NVI).

El Poder De La Semilla

Cada palabra es una semilla. Cada conversación es una semilla. Cada pensamiento es una semilla. Cada acción es una semilla. Cada reacción es una semilla. Cada relación es una semilla. Cada acto de acto de adoración es una semilla. Cada palabra de alabanza es una semilla. Cada oración es una semilla. Cada acto de compasión es una semilla. Cada acto de justicia es una semilla. Tiempo es una semilla. Entonces, hoy es tiempo de sembrar. 

Todos debemos ser sembradores cada día. Si sembramos amor, recogeremos gracia. Si sembramos verdad, recogeremos libertad. Si sembramos bondad, segaremos justicia. Si sembramos perdón, recogeremos misericordia. Si sembramos el evangelio, podremos cambiar el mundo.    Entonces, ¿qué estás sembrando hoy? Probablemente no estas recogiendo lo que esperas porque no estás sembrando lo que debes sembrar. Esta es una ley inevitable, muy verídica y a su vez demasiado práctica. La biblia dice en Gálatas 6:7, “No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra” (NTV).

¿Cómo Encontrar La Paz?

Todos los seres humanos estamos en búsqueda de la paz. Algunos buscan la paz interna y otros la externa con algunas cosas, relaciones o situaciones. Muchas veces pensamos: Si tuviéramos esas cosas, estuviera en este lugar, tuviera esa relación, gozara de dicha posición, etc., concebiría la paz. Sin embargo, la paz no se encuentra en arreglar las cosas o a las personas. La paz no se encuentra cuando finalmente todas las cosas parecen perfectas. Es más, aún si todo a nuestro alrededor fuese perfecto, aún seguiríamos sin paz, porque la verdadera paz proviene del corazón.

He concluido lo siguiente: La paz no es una cosa que podemos alcanzar, sino una persona en la que debemos confiar. Esa persona es Jesús. La paz no es un lugar donde debemos estar, sino un regalo que debemos recibir. La paz no es un dolor que debemos borrar, sino una promesa que debemos abrazar. Esa promesa es la Biblia. 
La paz no es un problema que debemos resolver, sino una presencia que debemos disfrutar. Esa presencia es Dios. Además, la paz no es una persona que debemos arreglar, sino una gracia que debemos adoptar. Esa gracia es el amor.

¿Deseas recibir ese tipo de paz? Dios desea dártela hoy. ¿La quieres recibir? La biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:16, “Ahora, que el mismo Señor de paz les dé su paz en todo momento y en cada situación. El Señor sea con todos ustedes”. (NTV)

Da Al 100

Un maestro y amigo mío decía: “si dar al 100 porciento no funciona, probemos el 110 por ciento”. Parece cómico, ¿verdad? No obstante, dar cada día el 100 por ciento significa que no escatimamos el esfuerzo, la pasión, el amor, los elogios, el perdón o la gratitud que puedas dar hoy. El dar el 100 por ciento requiere de la perseverancia, la constancia y la permanencia.

En otras palabras, cuando haces las cosas con amor y pensando en hacerle el bien al otro, tú nunca perderás. Nos quedaremos con la paz de haber hecho lo correcto y haber dado lo mejor sí. No importa lo lento que podamos ir, lo importante es no pararnos y proseguir hacia adelante. Debemos recordar que aunque demos el 100 tendremos obstáculos que enfrentar, dilemas que resolver y batallas que pelear. El dar el 100 no nos exime de las pruebas, pero sí nos garantiza una gran batalla y una expectante victoria.

Dios ha decidido dar el 110 por ciento al amarnos de la manera que lo ha hecho. ¿Deseas dar el 100 o el 110 por ciento? Te garantizo que Dios sabrá honrar cada uno de tus esfuerzos. La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles” (NTV)

Una Perspectiva Diferente

“Un lugar diferente a un paso diferente nos provee una perspectiva diferente”.  Mucho en la vida es en base a nuestra perspectiva, a la manera como vemos las cosas o a los lentes que nos ponemos para verlas. Siempre he dicho que el tiempo nos ayuda a sanar las heridas, pero también nos hace ver las cosas de una manera diferente. Por ejemplo, hoy no vemos las cosas de igual manera que hace algunos meses, sobre todo por la crisis de salud por la cual el mundo entero ha estado pasando. 

De la misma manera, debemos trabajar con nuestra perspectiva. Quizá el día de hoy necesites dar un paso diferente o necesites tomar una decisión crucial para tu vida. Probablemente debes apurarte en algunas decisiones y esperar en otras. Muchas veces solo necesitas detenerte, reflexionar, mirar a tu alrededor a las bendiciones que Dios te ha dado, recobrar el ánimo y retomar tu camino. 
Dios desea darte una perspectiva diferente. Él puede cambiar el rumbo de tu vida hoy, restaurar tu pasado y guiarte hacia un futuro seguro en Él. La Biblia dice en el Salmo 146:8,Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos” (RV1960)