El Zoológico De La Vida

Creo que muchos de nosotros hemos visitado algunos zoológicos en el transcurso de nuestras vidas. Algunos de ellos nos han dejado con experiencias inolvidables, en especial, aquellos que tienen especies de animales que nunca hubiésemos visto. La creación de Dios emana vida en sus colores, formas y sobre todo en su libertad. Pero en lo zoológicos, lo animales no tienen libertad. Son sometidos a una vida en cautiverio aunque los traten de la mejor manera y les creen el mejor ambiente posible. Sin embargo, al observar algunos de estos animales, se puede ver en ellos la tristeza en sus miradas, el dolor, la ausencia del ánimo y aún la falta de motivos para vivir.

La mayoría de estos animales salvajes son sacados de su hábitat natural. Podríamos decir que son seres sin aliento, algunos sin ganas de seguir viviendo. Son como muertos en vida, confinados a jaulas artificiales las cuales sirven como vitrinas a sus visitantes. Hoy vemos a muchas personas que viven encerradas en sus problemas, trabajos, deudas, relaciones y muchas otras cosas que se confabulan para quitarles el aliento.

Muchos deciden no seguir, porque han perdido su sentido de vida y pasan sus vidas enjaulados detrás de barras de hierro como vitrinas públicas de zoológico en exposición para los demás. A esto le llamo yo, “El zoológico de la vida”. ¿Eres parte de este zoológico? Si es así, Dios desea que vivas una vida en libertad. La Biblia dice en Juan 8:32, “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”, (RV1960).

Sin Escrúpulos

Hay personas que no tienen escrúpulo alguno. En otras palabras, actúan sin duda y pena acerca de alguna acción en particular. Son como dicen comúnmente: “Sin pena”. Una persona “sin pena”, no tiene cuidado de su accionar ni de sus palabras. Además, es una persona imprudente, inoportuna, egoísta y muchas veces hasta intransigente. Son personas sin temor alguno y quienes dañan notoriamente a los demás. No les da pena minimizar a otros y en ocasiones, no tienen consideración con ellos mismos.

El ser humano por naturaleza es un ser sin escrúpulos, es un ser practicante del pecado. Es por naturaleza un ser egoísta sin saberlo y reconocerlo. Pero ¿cómo actuar sin escrúpulos? Esto es casi imposible en la naturaleza humana. Es por eso que necesitamos de un nuevo ser y de una vida espiritual. Solo así podremos ser completos, cabales y felices. Es a través de la vida espiritual que podemos controlar lo incontrolable y cambiar lo que parece ser incambiable. Es allí donde podemos vivir una vida en plenitud y sin escrúpulo alguno, pero en este caso, guiados por Dios.

Una clave para no hablar ni vivir sin escrúpulo, pero dependiendo de Dios se encuentra al tenerle temor a Él.
La Biblia dice en Proverbios 1:7, “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”, (RV 1960).

Oportunidades Perdidas

Estoy de acuerdo con la siguiente frase: “Hay tres cosas que nunca vuelven atrás: una bala disparada, una palabra dicha y una oportunidad perdida”. ¿Cuántas oportunidades no perdemos en la vida? Como dicen por ahí: “Las oportunidades no se van, las aprovechan otros”. Por otro lado, es inútil lamentarse por las oportunidades perdidas, nunca se sabrá si te salvaste de lo peor o te perdiste de lo mejor.

Pero ¿qué nos roba las oportunidades? He aquí los ladrones más comunes de las oportunidades: la indecisión, la intranquilidad, el desespero, la falta de preparación, la inseguridad, la falta de dominio propio, el orgullo, el temor, la confusión, la ansiedad y el estrés personal. Se ha dicho que el mundo está lleno de oportunidades. Es más, el mundo es en sí una oportunidad. La creación misma refleja las oportunidades al proporcionarnos un nuevo día cada mañana. Tenemos 24 horas para iniciar de nuevo, para aprender del pasado, mejorar el presente y ser sorprendidos en un futuro.

No esperes las oportunidades porque estas de seguro ya se te han presentado. Nada más vive, recibe y aprende de la vida que Dios te ha dado. Quizá la mejor oportunidad que tienes es la que ya está en tus manos. ¡No la desperdicies ni la dejes ir! La Biblia dice en Isaías 55:6, “ Busquen al Señor mientras pueden encontrarlo; llámenlo ahora, mientras está cerca” (NTV).

Recuerdo que en mi país había un programa cómico que transmitían durante el fin de semana. Usualmente pasaban entrevistas, dichos o frases de personas famosas. Para desacreditarlas jocosamente salía una voz muy chistosa riéndose después de escucharles que decía: “Sí, como no”. En otras palabras, todo lo que esa persona había dicho no era verdad y era supremamente cuestionable.

¿Cuántas veces pensamos de otros de la misma manera? Los escuchamos e internamente también nos reímos diciendo: “Sí, como no”. Pensamos que lo que dijeron es todo menos la realidad. Sin embargo, Dios nos mira de una manera diferente. Él nos juzga no solo por lo que hayamos hecho, sino por lo que Él ya hizo al enviar a Su Hijo Cristo a la cruz para morir por cada uno de nosotros. Él profirió un “sí” cuando todos decían “no”. Él dice “sí” cuando muchos dicen “no”. Él no nos cuestiona todo, ni se burla de nosotros. En cambio, Él decide amarnos, sustentarnos y cuidarnos.

El “sí” de Dios hacia nosotros es evidente. Como dicen por ahí: “Nadie derrumba a quien Dios levanta, nadie derrota a quien Dios protege y nadie maldice a quien Dios bendice. Ese es el “sí” de Dios. La Biblia dice en 2 Corintios 1:20, “Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en Cristo con un resonante «¡sí!», y por medio de Cristo, nuestro «amén» (que significa «sí») se eleva a Dios para su gloria” (NTV).

Amor es una elección

“El amor no es algo que te pasa de repente. El amor es una elección y representa un compromiso”. Muchas personas han creído el mito de que el amor es un sentimiento incontrolable que simplemente nos sucede. Algunos dicen: “Me enamoré”, como si el amor fuese algo que suscita de inmediato. A eso le llamo: “Amor automático”. Lo más seguro es que ese sentimiento no sea amor, sino una simple atracción.

Las emociones, las palabras y la atracción pueden parecer amor, pero no lo son. Estas pueden llevarnos al amor, pero no son en sí amor. El amor es una elección. Entonces, debes elegir amar y construir tu vida bajo esa firme decisión. En primer lugar, debes elegir amar a Dios porque Él no te obligará a hacerlo. Por otro lado, puedes ignorar a Dios y hacerlo a un lado tomando un camino totalmente diferente, pero aún así, Él no te obligará a amarlo porque el amor no puede ser forzado sino provocado. Entonces, el principio es el siguiente: “Puedes elegir amar a los demás, pero Dios no te obligará a amar a nadie”.

¿Vez el amor de una manera diferente cuando entiendes que es una elección? Dios te ama sin reservas e incondicionalmente, ¿lo amas? La Biblia dice en Deuteronomio 30:20a , “Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida…” (NTV).

Dios No Se Desespera

Un día recibí temprano en la mañana la siguiente frase de la cual tomé nota: “Dios no se desespera, Él hace las cosas con calma. El necio se desespera, el sabio mantiene la calma”. Me quedé pensando en cuántas veces actuamos como necios al desesperarnos y no hacer las cosas con calma. Debemos recordar como dice otra frase: “Un hombre en calma es como un árbol que da sombra. Las personas que necesitan refugio se acercan a él”.

Nada sacamos con desesperarnos. Bueno, sí hay algo que suele suceder y es que nos enfermaremos fácilmente. La desesperación es todo lo opuesto a esperar. En su forma más simple, la desesperación es una muestra de que tenemos problemas con saber esperar. ¿Se te dificulta esperar? Creo que en la sociedad en la que vivimos a muchos de nosotros nos cuesta esperar. No queremos esperar en la fila del banco, de un puente, en una oficina del doctor y en muchas situaciones de la vida diaria. Sin embargo, el sabe esperar es de suma importancia.

Como dicen por ahí, en la espera tenemos tres opciones: “Dejar que nos marque, dejar que nos destruya o dejar que nos fortalezca”. Y tú ¿actúas como sabio o como necio en tu espera? La Biblia dice en Isaías 30:18, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda” (NTV).

“Ya No Me Digas Nada”

“Ya no me digas nada”. Son las palabras que comúnmente usamos cuando estamos en un momento de frustración. El no querer escuchar es un comportamiento defensivo y muchas veces hasta ofensivo. Pero ¿qué nos impide escuchar? Se resume usualmente en una sola palabra: “ego”. Nos duele, nos hiere, nos mina y nos daña escuchar lo que no queremos escuchar y decimos: “Ya no me digas nada”.

¿Te imaginas que Dios nos tratara de la misma manera y nos dijera: “Ya no me digas nada”? Afortunadamente, Dios nos trata de una manera diferente. Él está atento al clamor de Sus Hijos y nos anima a venir a Él en todo momento, en cada situación y para cualquier decisión. Los más impresionante de todo es que aunque nosotros le hayamos ofendido, Él aún nos escucha a través de Su Hijo Cristo Jesús. Él no se cansa de nosotros y de escuchar nuestro clamor. Al contrario, en vez de decirnos: “No me digas nada”, Dios nos dice: “Dímelo todo” ¿no te impresiona lo grande y maravilloso que es nuestro Dios?

Él quiere saber el todo de ti. ¿Le contarás todo lo que hay en tu corazón? De modo que si sientes que ya no quieres escuchar a nadie, ni quieres decir nada, recuerda que Dios siempre querrá escucharte. La Biblia dice en el Salmo 34:6, “En mi desesperación oré, y el Señor me escuchó; me salvó de todas mis dificultades”, (NTV).

Corazón y Cabeza

Cuando escuché la siguiente frase, me llamó la atención: “Si quieres éxito, piensa con la cabeza y siente con el corazón. Si quieres fracasar, piensa con el corazón y siente con la cabeza”. Lastimosamente la mayoría de nosotros cometemos errores porque hemos pensado con el corazón e ignorado nuestra cabeza. Dios nos ha dado un intelecto para razonar, procesar, analizar y para luego actuar. Sin embargo, como seres emocionales, nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y emociones.

Entonces ¿qué podemos hacer? Podemos aplicar lo que los abuelos siempre recomiendan: “Piensa, analiza, evalúa y luego actúa”. Parece simple de seguir, pero es difícil de aplicar. Dios nos ha dado una cabeza para conocer, nos ha dado un corazón para sentir y unas manos para actuar. Usémoslos de la mejor manera posible. Como dicen por ahí: “Antes de actuar, hablar y escribir, hay que pensar”. En otras palabras, piensa muy detenidamente lo que debes decir o hacer. De no ser así, cometerás muchos errores y te meterás en muchos problemas.

He aquí otro consejo: “La mayoría de nuestros problemas son por decir sí demasiado rápido y no demasiado tarde”. Recuerda: “Piensa con la cabeza y siente con el corazón”. La Biblia dice en Jeremías 17:9, “»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?” (NTV).

No puedes retroceder el tiempo

“No puedes retroceder el tiempo, pero con una actitud correcta podrás recuperar en el futuro más de lo que perdiste en el pasado”. En otras palabras, no puedes cambiar tu pasado, pero sí la actitud con la que enfrentas tu presente y esperas el futuro. Como dicen por ahí: “El tiempo contesta tus preguntas o hace que ya no te importen las respuestas”. El juez llamado tiempo se encargará de poner todas las cosas en su lugar.

En relación a eso, leí lo siguiente: “Yo amo es tiempo presente, yo amé es tiempo pasado, yo amaré es tiempo futuro y amar sin ser amado es tiempo perdido”. Esto nos habla de la trascendencia del amor en el tiempo. No importa si fue ayer, si lo es hoy o lo será mañana, el amor lo trasciende todo.  Así que, aunque no puedas retroceder el tiempo, sí puedes amar en tiempo y fuera de tiempo.

Debemos orar para que Dios sea nuestro reloj y Su voluntad sea nuestro caminar. Entonces ¿te encuentras haciendo la voluntad de Dios? ¿esperas tu futuro en Sus manos? La Biblia dice en Génesis 28:15, “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho” (NTV).

Agradecimiento Y Fe

Un día me enviaron la siguiente frase que me llamó la atención: “Agradecer a Dios después de que Él responde a una oración es gratitud. Agradecer a Él por adelantado es fe”. La fe en Dios hace de tu peor día el primero de una etapa mucho mejor. El agradecimiento es en sí la antesala de un corazón lleno de esperanza y de fe. Aprender a desarrollar un espíritu de agradecimiento puede cambiar el rumbo de nuestro día y hasta de nuestro por venir. Agradecer en su mejor expresión es un acto de fe.

La fe es más que la esperanza. La fe es más que la espera. La fe es más que una actitud positiva. La fe es más que la paciencia. La fe es más que la confianza. La fe es una suma de todas estas, pero conlleva en sí un componente espiritual. La fe echa mano de los recursos espirituales y sobrenaturales. La fe echa mano de la vida eterna, de lo trascendente y duradero. La fe depende de lo espiritual y no de lo carnal. La fe hace ver lo que humanamente los ojos no pueden ver. La fe es la que nos salva.

En otras palabras, la fe es la lleve que abre la puerta de la bendición en el nombre de Cristo Jesús. Y tú ¿cultivas el agradecimiento y tienes fe? La Biblia dice en Hebreos 11:6, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (NTV).