Comunicación

La comunicación es vital en la vida. La manera como nos comunicamos con otros y con nosotros mismos determina la calidad de cada día. Lo más importante en la comunicación verbal o no verbal es lograr escuchar lo que no se dice. Es así como la comunicación efectiva comienza con la escucha. La comunicación es un arte, porque comunicarse con todos no es nada fácil.

Y tú, ¿cómo te comunicas? ¿Eres bueno escuchando a otros? ¿Escuchas antes de hablar? ¿Piensas antes de emitir un criterio? Recuerda que la falta de comunicación deja demasiado espacio para la imaginación. Es por eso que debemos ser claros y honestos con todo lo que decimos y hacemos, porque la comunicación es la única tarea que no se puede delegar. Entre mejor nos comuniquemos más efectivos seremos.

¿Cómo está tu comunicación con Dios? Si te comunicas bien con Él, te aseguro que tu comunicación con los demás es mucho más llevadera, pero si no te comunicas bien con Él, carecerás de valor, dirección y propósito en tu vida. Entonces, ¿cómo empezarás a comunicarte mejor? La Biblia dice en el Salmo 19:14, “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío” (RV1960).

Destrezas

Hay personas que poseen muchas destrezas y suelen ser muy talentosos. Son buenos para muchas cosas y la mayor parte de las cosas que hacen, las hacen con excelencia. Sin embargo, los talentos determinan lo que puedes hacer debido a las habilidades que posees, pero tu motivación determina cuánto estás dispuesto a hacer. Es más, tu actitud determina qué tan bien lo haces.

Usa cada uno de los talentos que Dios te haya dado. No desperdicies el tiempo queriendo tratar de usar lo que no tienes. Comienza sacando el máximo provecho de todo lo que Dios te ha dotado. No menosprecies el diseño que Dios ha puesto en ti. Desarrolla todas tus habilidades y fortalece todas tus debilidades. Recuerda que la única habilidad competitiva a largo plazo es la que desarrollarás a través de tus habilidades. Así que, aprende de cada paso que des, de cada fracaso que tengas, de cada obstáculo que atravieses y de cada victoria que tengas.

De modo que, desarrolla tus destrezas porque el talento es un regalo, pero el carácter de usarlo y pulirlo es una elección. La Biblia dice en el Salmo 25:5, “Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día” (NTV).

Disciplina

La disciplina debe ser el mejor amigo del hombre, porque a través de esta se pueden realizar los anhelos más profundos del corazón. La disciplina requiere de muchas cosas, pero en especial de dos palabras, “orden y sacrificio”. Nada que valga la pena verdaderamente en la vida vendrá sin ningún sacrificio. La disciplina nos ayuda a recordar los objetivos y a perseguirlos con perseverancia y constancia.

Una persona emprendedora sueña, pero sobre todo trabaja con disciplina para lograr sus propósitos. La vida exitosa esta más llena de disciplina que de mucho talento. Puede que no seas tan talentoso, pero con disciplina y esfuerzo, se pulen las más hermosas obras artísticas, pero también se construyen las vidas más prominentes y trascendentes. Como dicen por ahí: “La disciplina es el ingrediente más importante del éxito”. Si esto es verdad, tú y yo podemos llegar a lograr mucho en la vida. Quizá no tengamos los talentos más destacables, pero la disciplina marcará la diferencia.

Recuerda que la disciplina que más cuesta es la autodisciplina. De modo que, decide aplicar la disciplina en todo lo que emprendas. Pídele a Dios que te ayude cuando quieras desistir y que te sostenga cuando piensas que estar cayendo. De seguro que Él te sustentará. La Biblia dice en Hebreos 12:11, “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (RV1960).

Placer Momentáneo

Todos hemos experimentado placeres momentáneos en la vida. Desde disfrutar un delicioso postre hasta participar en algún tipo de deporte extremo. Hay de placeres a placeres. Unos son benéficos y otros son totalmente maléficos. Algunos buscan dichos placeres a expensas de su salud, de sus relaciones familiares y laborales. Otros se involucran en relaciones extramaritales, cambiando el bienestar de su familia por la satisfacción de sus deseos lujuriosos. Algunos maltratan su cuerpo con excesos consumiendo sustancias adictivas o incluso con el exceso de comida.

Usualmente los placeres desordenados provienen de la falta de comunión con Dios. Las decisiones que tomemos hoy podrán robarnos de las bendiciones que Dios quiere darnos. Cuando cedemos a la tentación sacrificamos nuestro futuro por un placer momentáneo. No podemos permitir basar nuestras decisiones en deseos o sentimientos inmediatos ya que el principio de sembrar y cosechar se puede revertir (Gálatas 6:7). ¿Qué estamos sembrando? La cosecha vendrá y en ese momento segaremos más de lo que hayamos sembrado.

Así que, ten cuidado con tus placeres momentáneos. Una persona sabia evalúa las decisiones mirando hacia delante para ver las consecuencias negativas que estas podrían generar. La Biblia dice en 1 de Corintios 10:13, “13 Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir” (NTV).

Ser Una Persona De Acción

“Son hechos, no palabras”. Este fue el slogan de un político quien mantuvo su campaña bajo esa premisa. Quería decir que las palabras se las lleva el viento, pero los hechos son evidentes. Quiere decir que los hechos hablan más que las muchas palabras. En cierta razón, esta es una realidad. Las muchas palabras pueden sonar muy hermosas y hasta atractivas, pero si no están respaldadas por una acción, carecen totalmente de significado.

El consejo de hablar con nuestras acciones y con nuestro ejemplo debe cobrar peso en todo lo que hacemos. Como dice una frase cómica: “Cuando los hechos lo dicen todo, las explicaciones sólo sirven para colorear”. Nuestras palabras y explicaciones siempre quedarán cortas cuando nuestras acciones no coinciden con lo que decimos. Como bien decía un amigo mío: “La palabra impacta, pero el ejemplo arrasa”.

Pidámosle a Dios que podamos hablar con el ejemplo más que con nuestras palabras. Pidámosle que nos ayude a ser congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos. Trabajemos diligentemente para pensar antes de actuar y para no hablar en vano. La Biblia dice en Proverbios 13:3, “El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina” (NVI).

Cuando Sabes Que Sabes

Recuerdo que en mi país natal había un programa de televisión titulado, “Yo sé quien sabe lo que usted no sabe”. La dinámica del programa consistía en recibir preguntas enviadas por los televidentes y de encontrar las respuestas a cada una de ellas bien fuese por el conductor del programa o por un experto en la materia. Era un programa lleno de historia, muy interesante y con datos muy importantes. Además, solía ser un poco cómico. Me recuerda a la frase que dice: “Cuando sabes que sabes”. En otras palabras, se refiere al saber la información con seguridad y certeza en referencia a algo o a alguien.

“Cuando sabes que sabes” eres una persona segura, confiada y sin muchos temores. “Cuando sabes que sabes” demuestras confianza, destreza y disciplina. Entonces, ¿de dónde proviene la fuente de tu confianza? ¿Proviene de tus capacidades, de tus experiencias, de tu educación, de tu formación o provienen de tus emociones? ¿Proviene de tu pasado, de tu preparación o de tus victorias? ¿Proviene de lo que eres o de lo que haces?

En otras palabras, ¿de dónde proviene lo que sabes? Puedes pensar saberlo todo, pero si no conoces a la fuente de la sabiduría, puedes estar errando en tu conocimiento. ¿Conoces a Jesús? “Él sí sabe todo lo que tú no sabes”. La Biblia dice en el Salmo 147:5, “Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; y su entendimiento es infinito” (RV1960).

Venta de Garaje

Hace poco mi familia y yo hicimos una venta de garaje en nuestra casa. Días antes, me puse a sacar la ropa y los artículos que ya no usaba desde hace algún tiempo. Me quedé impresionado del número de cosas que uno acumula a través de los años y que ya no tienen uso alguno, bueno, solo el ocupar excesivamente más espacio en nuestros nocheros, gabinetes, cajones y closets donde los estamos almacenando. Nos damos cuenta que mucho de lo que conservamos no lo usamos, pero nos apegamos a las cosas como “si algún día fuésemos a usarlas”. La verdad es que pasan los años y no las usamos para nada.

Esto muestra nuestra tendencia para apegarnos a lo temporal como si fuera eterno. De la misma manera pasa con nuestra mente y con nuestro corazón. ¿Cuántas cosas no almacenamos allí sin utilidad alguna? Por ejemplo, pensamientos negativos, resentimientos, amargura, traumas, abusos, pecados ocultos y muchas cosas más. Debemos sacar todas las cosas que acumulan espacio innecesario en nuestra mente y en nuestro corazón. Debemos desechar lo malo y cultivar lo bueno. Debemos pedirle a Dios que nos limpie y que nos ayude a solo almacenar lo que sea realmente necesario para nuestro crecimiento emocional y espiritual.

Entonces, ¿estás preparado(a) para que Él te limpie? La Biblia dice en el Salmo 51:2, “Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado” (RV1960).

Puestos Los Ojos En Jesús

¿En quién o en dónde pones tu mirada? Hay personas que ponen su mirada en las cosas pasajeras, en los problemas del día a día, en las circunstancias adversas, en los recursos, en las relaciones, en sus tantas ocupaciones, en fin, en muchas cosas que roban el enfoque y la dirección. La expresión “poner la mirada” significa poner el enfoque.

Se ha comprobado que donde se pone el enfoque, consciente o inconscientemente, es hacia donde eventualmente se avanza y se suele llegar. Alguien bien lo dijo: “Enfócate en lo que deseas y verás llegar las oportunidades”. El poner los ojos en lo correcto determina mucho de nuestra realidad. El enfoque es entonces una habilidad que puede convertirse en un hábito por medio de la práctica y el control. Pero, ¿qué tal si te enfocas no solo en lo temporal, sino también en lo eterno, en lo trascendente y en lo duradero? ¿Qué tal si te enfocas no solo en algo, sino en alguien? ¿Qué tal si te enfocas en Jesús?

Te aseguro que si te enfocas en Jesús, tu vida tendrá significado, trascendencia y llegarás a vivir por la eternidad. La Biblia dice en Hebreos 12:2, “2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (RV1960).

Sueños Conjuntos

Al hablar de los sueños que tenemos como grupo en particular, bien sea una empresa, negocio, iglesia u organización, debemos tener en cuenta lo siguiente: “El tamaño de tu sueño radica en el tamaño de tu equipo”. Los sueños conjuntos no se pueden lograr por ti mismo, se logran en equipo. Se necesita reconocer que sólo a través de los dones y talentos de cada uno, se pueden llegar a cumplir los objetivos conjuntos. Como dice una frase: “Trabajar en equipo divide el trabajo y multiplica los resultados”.

Los sueños conjuntos son la inspiración del trabajo en equipo, porque al ir juntos se pueden comenzar proyectos, al mantenerse juntos se puede avanzar y al trabajar juntos se puede triunfar y alcanzar los objetivos. Se debe reconocer que las fortalezas radican en la multiplicidad de debilidades donde cada miembro del equipo se complementa uno con el otro. En otras palabras, las fortalezas se encuentran en nuestras diferencias y no en nuestras similitudes.

De modo que si queremos alcanzar sueños en conjunto, debemos aprender a trabajar en equipo, porque juntos podemos hacer más. La Biblia dice en Mateo 18:20, “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos” (RV1960).

Sin Ganas

Hay muchas cosas que se hacen sin ganas. Hay gente que se levanta sin ganas, que va a su trabajo sin ganas, que estudia sin ganas, que juega sin ganas, que fomenta relaciones interpersonales sin ganas, que vive una vida espiritual sin ganas, en fin, viven una vida “sin ganas”. Usualmente estas personas viven sin propósito y carecen de pasión en lo que hacen. Son personas que han perdido su enfoque y se desubican fácilmente con las múltiples distracciones que se presentan en la vida.

La naturaleza pecaminosa que poseemos los seres humanos contribuye a que no tengamos ganas para hacer lo bueno, ni para poner nuestro mejor esfuerzo en las tareas cotidianas. Parece ser que nuestra misma carne se confabula para que no hagamos el bien que queremos hacer. El apóstol Pablo experimentó esto y nosotros también lo experimentamos día tras día. Entonces, ¿qué podemos hacer? Bueno, con ganas o sin ganas, recuerda que Dios premia la obediencia, exalta la fidelidad y rechaza los sacrificios en vano. Así que como dicen mis hermanos mexicanos: “Echémosle muchas ganas”. La Biblia dice en Romanos 8:1, “Ahora, pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”, (RV1960).