No corre, vuela

Muchos hemos escuchado el refrán que dice: “No corre, vuela”. Posiblemente este es uno de los refranes populares españoles más usados, ya que puede emplearse en muchas situaciones. Se usa para indicar que cuando surge la oportunidad, hay que aprovecharla, porque sino, otro lo hará en nuestro lugar. El famoso refrán sirve para motivar a otros y para alentarles a actuar con rapidez, diligencia y entusiasmo. 

En otras ocasiones, escuchamos este dicho para denotar que muchas personas toman ventaja de su situación y vuelan cuando otros apenas quieren correr. Si algo podemos aprender del dicho popular es la prontitud para responder con diligencia. En otras palabras, debemos desarrollar prontitud al responder a las circunstancias de nuestra vida. 
Dios es un Dios de oportunidades. Muchas veces las oportunidades vienen y nosotros las dejamos pasar y de esa manera ellas vuelan. ¿Qué oportunidades te ha dado Dios a las que debes responder rápidamente? Quizá no puedas volar, pero si puedas correr y atravesar las puertas que Dios ya ha abierto y tú no has querido entrar por ellas. La Biblia dice en Deuteronomio 31:8,  8No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará” (NTV)   

Un canto al optimismo

“No hay mal que por bien no venga”. Esta frase corta es un canto al optimismo. Dicha expresión transmite que siempre es posible obtener o aprender algo positivo, incluso de las peores situaciones. Transmite el hecho de que toda circunstancia, por más severa que sea, traerá en sí algún beneficio para nuestra vida. 

La verdad es que aún de las tragedias, eventos, pérdidas y duelos más fuertes, Dios obra y transforma dichas situaciones para bien de acuerdo a Sus propósitos. Aún en la tristeza, el dolor y el llanto, Dios puede obrar con poder, sacar una sonrisa, proveer la paz y ministrar a cada corazón. 
Aunque las cosas no parezcan nada bien, siempre habrá una esperanza. Aunque los problemas sean múltiples, siempre habrá una solución para cada uno de ellos. Aunque el dolor sea muy fuerte, en su debido tiempo pasará. Aunque la tristeza sea suprema, es cuestión de tiempo y vendrá la paz. Más que un mal convertirse en un bien, es la paz y la presencia de Dios la que por bien vendrá. La Biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:16, “Ahora, que el mismo Señor de paz les dé su paz en todo momento y en cada situación. El Señor sea con todos ustedes” (NTV)   

Hablar Bien

¿Has conocido a personas que hablan mal? Es decir, son aquellas personas que después de una frase piensan que necesitan decir una grosería como parte de su lenguaje. 

Hablar corrompido no proviene de lo alto. La boca y el corazón están conectados. Porque como dice la Escritura: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). La palabra corrompida se refiere a una fruta podrida (Mateo 7:17-18). Significa aquello que no vale, que está podrido o que es malo. En repetidas ocasiones no son groserías, pero sí negamos a Cristo como Pedro cuando dijo: “No conozco al hombre” (Mateo 26:74). A veces los apetitos de nuestra vida antigua se desatan cuando dejamos que de nuestra lengua salgan palabras deshonestas. 

Al venir a Cristo, debemos cambiar nuestra manera de hablar. La boca del pecador está llena de maldición y amargura, pero cuando confía en Cristo, muy contento confiesa que Jesús es el Señor. Su boca está lista y abierta para glorificar a Dios. Jesús cambia el corazón y cambiará también el hablar. El remedio es asegurarnos que el corazón está lleno de bendición, que conoce la Palabra de Dios y profesa la Palabra con poder. 

El apóstol Pablo nos dijo que pongamos la sal de la gracia de Dios en todo lo que digamos. De esa manera podremos hablar mucho mejor. La Biblia dice en Colosenses 4:6, “Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”(RV1960).

Raíces

Se dice que “ la belleza de una flor depende de sus raíces”. Yo diría que “la belleza del ser humano depende de sus raíces”. No hay árboles sin raíces y no hay fruto bueno si no hay raíces buenas. Así que las raíces son muy importantes. 

El olvidarnos de nuestras raíces sería pretender dar y ser algo que no somos. Así que, valora tus raíces. No hay una coincidencia que hayas nacido donde naciste y que hayas crecido donde creciste y con quienes viviste. Todo esto es parte de lo que eres hoy. Aunque quieras negarlo u olvidarlo, es parte de ti y siempre irá contigo donde quiera que vayas. 

Yo digo que “el olvidarnos de nuestras raíces, es olvidarnos de quienes realmente somos” y “el que no sabe de dónde viene, no sabe para dónde va”. Así que valora tus raíces, aprende de otros y enriquecerás tu vida. Llegarás a lugares que nunca has planeado estar y conquistarás cosas que nunca has pensado conquistar. Pero, siempre recuerda de dónde vienes. El día que se te olvide, perderás la dirección y no darás buen fruto.
La Biblia dice, “Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.8 Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto” (Jeremías 17:7-8, NTV).

Confianza

Hay personas que son muy desconfiadas, es decir, que tienen problemas con aquello de la confianza. Una frase que leí dice: “Las personas que tienen problemas de confianza solo necesitan mirarse al espejo porque allí se encontrarán con la persona que más los traicionará”. El famoso escritor inglés, William Shakespeare dijo: “Ama a todos, confía en unos pocos y no le hagas mal a ninguno”. El punto es que somos seres desconfiados por nuestras propias inseguridades, temores, errores y por las situaciones que se han salido fuera de nuestro control. 

Sin embargo, cuando logras confiar, puedes divertirte mucho y cuando te diviertes, puedes hacer cosas sorprendentes. ¿Qué hacer si eres desconfiado? Primero, debes confiar en Dios, Él nunca te fallará. Segundo, debes tener confianza en lo que eres y en lo que Dios ha puesto en tus manos, porque si no tienes confianza en ti mismo, eres derrotado antes de emprender algo en tu vida. En tercer lugar, escoge bien en quién confías. Usualmente podrás confiar en los que más amas y en los que están cerca de ti. Por último, recuerda que no podemos poner toda nuestra confianza en el hombre, ya que algún día podremos salir defraudados. Confía en Jesús. Él no te defraudará. 

La Biblia dice en Jeremías 17:7, “ 7 »Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza” (NTV).

Hecho Está

Cuántos no hemos escuchado la expresión que dice: “A lo hecho, pecho”. En otras palabras, lo que está hecho, no hay otra opción, sino que el enfrentarlo de la mejor manera posible. Mucho de lo ya hecho no ha sido hecho correctamente. Es decir, pudo haber sido una mala decisión, unas palabras inapropiadas en un momento inoportuno, una mala acción, una mala reacción, etc. 

“Lo hecho, hecho está”. Sin embargo, siempre habrá una oportunidad para enmendar lo que no ha sido hecho bien. Por ejemplo, nunca es tarde para reconstruir lo que se ha caído. Nunca es tarde para pedir perdón cuando sea necesario. Nunca es tarde para planear de una mejor manera. Nunca es tarde para soñar de nuevo, para emprender de nuevo, para amar de nuevo y para jugar de nuevo. Nunca es tarde para hacer lo que siempre se ha querido hacer y para vivir como siempre has anhelado vivir. 
Dios sabe lo que pasó en tu vida. Él te puede restaurar, Él puede darte una nueva perspectiva para la vida y puede bendecir todos tus caminos. Él puede hacer lo que tú y yo nunca podremos hacer. La Biblia dice en Isaías 43:19, Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía” (NTV)   

Dios Ayuda

Todos hemos escuchado el dicho común: “A quien madruga, Dios le ayuda”. Lo que quiere decir es que a quién está preparado desde muy temprano para recibir el día con una gran disposición, tendrá más probabilidades de que Dios le ayude. Aunque suena muy real y cotidiano, yo no creo totalmente que entre más temprano nos levantemos, Dios nos va a ayudar más. Aunque suelo levantarme temprano, sé que la ayuda de Dios no depende de mis hábitos de sueño, ni siquiera es en base a mi comportamiento, porque de ser así, no me ayudaría en muchos momentos. Su ayuda viene porque Él desea ayudarme en los momentos que más lo necesito. 

Merezcamos o no la ayuda de Dios, Él decide por Su fidelidad y por Su gracia ayudarnos diariamente. Su ayuda no depende de mi querer, de mi accionar y de mi vivir. Su ayuda viene porque a Él le place ayudar y cuidar de cada uno de Sus hijos(as). Su ayuda viene porque Él es el Creador de todo lo que existe, pero también es quien sustenta Su creación.

¿Necesitas la ayuda de Dios? Clama a Él. Estoy seguro que aunque no madrugues, Él te podrá ayudar.   La Biblia dice en el Salmo 46: 1, Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad” (NTV)    

De tal palo tal astilla

Estoy seguro que has escuchado el dicho popular que dice: “De tal palo, tal astilla”. Este dicho nos comunica un parecido muy grande entre una persona y otra. Es decir, puede ser el físico, los modos, las expresiones, los gestos, los arranques, etc., de un padre o madre con un hijo(a) o de un ser querido con otro cercano. En algunos casos se usa esta expresión aún en personas que no tienen relación sanguínea, pero quienes han compartido mucho de sus vidas y por ende, desarrollan hábitos muy parecidos o hasta gestos y expresiones muy similares. 

¿A quién te pareces tú? ¿Eres parecido a un familiar cercano, a un amigo o hasta a un mentor? La verdad es que todos nos parecemos a alguien bien sea por nuestra complexión genética o por convivir con dichas personas por algún tiempo. Dicho parecido es natural y esperado, pero ¿qué decir del parecido que escogemos tener? ¿A quién deseas parecerte?
Personalmente como seguidores de Jesús, debemos optar cada día como lo dijo el apóstol Pablo de parecernos más a Él. Para hacer esto, es necesario crucificar nuestro ego para poder servir a los demás. Y tú, ¿a quién deseas parecerte? El apóstol Pablo lo expresó muy bien al decir en 1 Corintios 11:1, Y ustedes deberían imitarme a mí, así como yo imito a Cristo” (NTV)   

Impactante

¿Qué ha sido de impacto en tu vida? ¿Lo han sido las personas, alguna noticia difícil de digerir o alguna noticia que te causó mucha conmoción, la preparación que tienes, el lugar de donde vienes, la experiencia que has recibido, etc.? ¿Qué ha sido de impacto para ti? ¿Lo ha sido algún evento, alguna situación o condición existente?

Hay situaciones y eventos supremamente impactantes. Unos que impactan la vida para siempre, y otros, por su lado que impactan con el tiempo, con la entrega y con la perseverancia. La verdad es que somos impactados como también somos de impacto para los demás. 
Una manera tangible de ser de impacto es sirviendo a los demás. El servicio hace que las personas sirvan de impacto al suplir una necesidad, al animar a otros o simplemente al estar allí en los momentos de tanta necesidad. De modo que podemos ser de impacto para los demás con lo que decimos, con lo que hacemos o con lo que compartimos diariamente.    La Biblia dice en Romanos 12:11, No sean nunca perezosos, más bien trabajen con esmero y sirvan al Señor con entusiasmo.” (NVI) 

Sin querer queriendo

El popular ícono mexicano, El chavo del ocho, hizo famosa una frase que dice: “Fue sin querer queriendo”. En otras palabras, no fue con intención o fue sin intención alguna. ¿Cuántas veces hacemos lo mismo? ¿Cuántas veces hacemos llorar, reír o frustrar a otros sin querer queriendo? Algunas veces lo hacemos queriendo, pero en otras, lo hacemos sin querer queriendo, es decir sin ninguna intención.  

Pensemos por un momento en las cosas que hacemos sin querer queriendo. Quizá ignoramos a otros por nuestra vida tan aprisa y a la ligera. Quizá ofendemos con nuestras palabras o con nuestras acciones. Quizá proyectamos algo que verdaderamente no somos, o quizá damos a entender un mensaje que no pretendíamos transmitir. 
Sólo hay una persona que hizo algo y queriendo voluntariamente nos ha dado una posibilidad de vivir una vida en plenitud. Esa persona se llama Jesús. Él sacrificó Su vida para rescatarnos y sin querer queriendo, ahora tenemos la posibilidad de recibir o no Su regalo de salvación. La pregunta es: ¿quieres dicho regalo o sin querer queriendo lo estas ignorando? Él desea dártelo hoy. La Biblia dice en Tito 2:14, 14 Él dio su vida para liberarnos de toda clase de pecado, para limpiarnos y para hacernos su pueblo, totalmente comprometidos a hacer buenas acciones” (NTV)