Terminando El Curso

Eric Liddell fue un atleta destacado quien nació de padres misioneros en la China en 1902. Sus habilidades eran tan extraordinarias que fue reclutado en el año 1924 por el equipo olímpico de Escocia, la nación natal de sus padres, donde compitió y ganó muchos certámenes. Al darse cuenta de que las carreras preliminares fueron programadas en un domingo, sus planes cambiaron. Esto no cambió el parecer de muchos corredores cristianos, pero sí el de Eric. Mientras otros competían en una carrera por la que él había entrenado durante toda su vida, él predicaba en una iglesia en Paris.

Tiempo después pudo competir en otros eventos, ganando la medalla de bronce en la carrera de 200 metros y la de oro en la carrera de 400 metros. Sin embargo, su testimonio sigue siendo recordado. En 1924 Eric Liddell regresó a China donde dedicó su vida al trabajo misionero. Él fue comprometido y tenía las prioridades correctas. Hoy piensa en tus prioridades. ¿Cuál es tu enfoque en la vida? ¿Es temporal o es eterno? No hagas concesiones. ¡Haz un compromiso total con Dios! Haz que tu vida cuente por la eternidad. La Biblia dice en 2 de Timoteo 4:7, “7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel, (NTV).

Crianza

Los padres son los canales por los cuales las enseñanzas de la vida se transfieren de una generación a otra. También es la plataforma en la que se supone que los niños y jóvenes deben aprender acerca de Dios. La Biblia se refiere a Dios como nuestro padre celestial, como un Padre espiritual.

La mejor manera en que los niños pueden aprender acerca de Dios es a través de sus padres. Especialmente cuando actúan como Él y cuando aplican el perdón. Esa suele ser una tarea difícil. Los niños van a fallar, y el trabajo de los padres es perdonar y enseñarles a que perdonen.

Entre más los niños experimenten el perdón y la gracia de sus padres, más buscarán el perdón de Dios, tanto en sus días de la niñez como a medida que crezcan. Experimenta la compasión y la misericordia de Dios. No solamente déjalo ahí contigo sino que pásalo y compártelo con otros. Te aseguro y será de bendición a tu vida. La Biblia dice, “El Señor es como un padre con sus hijos, tierno y compasivo con los que le temen”. (Salmo 103:13, NTV).

Admiración

¿Cuáles son las cualidades que admiras más de una persona? Es decir, lo intangible, lo que no se puede medir fácilmente. Por ejemplo, la sencillez, el respeto, el cariño, la valentía, la honradez, la sinceridad, la lealtad, etc. Sin embargo, hay algunas personas que admiran otras cosas, como la mentira, la insensatez, la traición, la malicia, entre muchas cosas más. La admiración en su sentido más puro se relaciona con “la valoración muy positiva de una persona o cosa por sus extraordinarias cualidades”. 

Si es así, entonces debemos pensar, ¿qué es lo que admiran otros de nosotros? ¿cuáles son las cualidades que te hacen una persona única? Si no puedes pensar en algunas, comienza a trabajar en ellas. Un paso simple y práctico es imitar las cualidades de nuestro Señor Jesús. Él fue, ha sido y será el ser que más se ha admirado por generaciones y en diferentes culturas alrededor del mundo. 

Su amor, compasión, fortaleza, firmeza, y poder son solo algunas de las cosas por las cuales sigue siendo admirado. Sus enseñanzas y ejemplo aún siguen cambiando vidas e inspirando a muchos. Así que, admiremos cada vez más a Jesús para poder decir lo que dijo el apóstol Pablo, “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo”, (1 Corintios 11:1, NTV).

Paradojas

Vivimos en un mundo paradójico. La gente vive en casas móviles que no se mueven. Algunos usan ropa deportiva para trabajar. También usamos sudaderas para relajarnos. El corazón tiene razones que la razón no entiende. La mejor improvisación es la adecuadamente preparada. Cuanto más damos, más recibimos. No llega antes el que va más rápido sino el que sabe para dónde va. En fin, estas paradojas son humorísticas y en cierto punto divertidas. Pero algunas paradojas pueden ser difíciles para entenderlas y acostúmbranos a ellas.

El reino de Dios también está lleno de paradojas. Nosotros damos para recibir; vivimos muriendo; nos volvemos grandiosos siendo un siervos; y somos encontrados al perdernos totalmente en las manos de Cristo. Mientras más meditamos sobre estas verdades bíblicas, más nos acercaremos al reino de los cielos.

Dedica tiempo para meditar en las verdades bíblicas y pídele ayuda a Dios para entender Sus caminos aunque a veces parecen ser paradójicos. Él estará muy feliz de responder a tu oración por sabiduría. La Biblia dice, “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos- dice el Señor. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (Isaías 55:8, NTV).

Bajo Construcción

¿Has visto los anuncios que dicen: “bajo construcción”? Son los anuncios que comúnmente se encuentran en los lugares donde se está llevando a cabo una obra que aún no ha sido completada. Muchas veces, debajo de ese anuncio se encuentra una foto de lo que será la obra cuando sea completada. Al mirar lo que está a la vista, parece ser todo menos la foto del anuncio, sin embargo, después de un periodo de construcción y limpieza, el objetivo es que se vea de dicha manera.

Esto me puso a pensar en la vida de todos los seguidores de Cristo. Dios no nos ve como estamos ahora, sino como podremos estar luego. Él no ve lo que actualmente somos, sino todo lo que llegaremos a ser. Él ve el producto terminado, porque conoce nuestro futuro. Él ve como todas las cosas que ahora no hacen sentido, lo harán. Él ve como todos los eventos que parecen ser desafiantes son parte de la preparación de lo que está siendo construido en nosotros.

Recuerda que todos tenemos ese letrero que dice: “Bajo construcción”. Lo más hermoso de todo es saber que Dios sigue obrando en nosotros y que no ha acabado Su obra en nuestras vidas hasta que nos llame a Su presencia. La Biblia dice en Filipenses 1:6 , “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (LBLA).

No Estoy Conforme

¿Cuántas veces no estamos conformes con lo que somos ni con lo que tenemos? La inconformidad es un sentimiento y una práctica constante en el ser humano. Parece que el sentido de insatisfacción se incrementa al crecer. Muchas personas dicen “No estoy conforme”. No estoy conforme ni con mi matrimonio, familia, trabajo, profesión, amistades, en fin, no estoy conforme con mi vida. En cierta instancia, está bien “no conformarnos” con lo mínimo para poder esforzarnos y progresar. Sin embargo, me refiero al sentimiento de inconformidad constante, quejumbroso y frustrante. Me refiero a ese sentimiento que no deja disfrutar el presente y que roba el gozo, quita la paz e incita a la intranquilidad. 

La Palabra de Dios nos insta a “no conformarnos” al molde de pensamiento de este mundo, ni a nuestros pecados. Nos invita a no seguir las corrientes y filosofías que afectan nuestra vida de manera errónea. En cambio, nos invita a vivir una vida conforme a la voluntad de Dios, a depender de Dios, de Su Palabra y del poder que Él nos puede dar. Nos invita a ejercer el “contentamiento” y el “agradecimiento”. Nos insta a esperar en Dios y a disfrutar de cada una de Sus bendiciones. 

Entonces, no te conformes a las cosas que no son trascendentes. Confórmate con seguir la voluntad de Dios. Este es el mejor tipo de conformidad que podremos experimentar. La Biblia dice en Romanos 12:2, “2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (RV1960).

¿Por qué a mí?

¿Por qué a mí? Es la pregunta que solemos hacernos constantemente. ¿Por qué me pasó esto?, ¿Por qué perdí esto o aquello?, ¿por qué todo parece confabularse en contra mía? Esta fue la sensación del salmista y rey David muchas veces. ¿Te has sentido de esa manera? Aunque es natural que nos hagamos esta pregunta, debemos entender que preguntarnos acerca del por qué es natural para el ser humano. La pregunta o frase por qué a mí no debemos verla en una mala connotación. Al contrario, qué bueno que podemos hacernos esa pregunta. El cuestionarnos acerca del por qué nos ayuda a pensar en las causas, razones y propósitos de nuestras acciones. Nos conduce no solo al origen sino que nos transporta a su propósito. 

Dios es experto en transformar aún lo que parece ser malo en cosas que nos servirán para crecer en nuestro diario vivir. De modo que detrás de la pregunta por qué siempre hay un para qué. En palabras simples, cada vez que pensamos en la palabra “por” debemos pensar en la palabra “para”. Dios siempre convierte los porqués en paraqués. Así que cuando te hagas la pregunta, por qué a mí, debes hacerte la pregunta, para qué a mí. Dios te la responderá. La Biblia dice, “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”, (Romanos 8:28a, RV 1960).

Las Cosas Pequeñas

El gran artista Miguel Ángel tardó mucho tiempo en dar los últimos toques a una de sus obras más famosas. Cierto amigo que lo visitaba casi todos los días le preguntaba siempre: ¿Qué has hecho hoy?

A lo cual el maestro contestaba: Hoy he perfeccionado ese detalle en la mano, he mejorado la sombra en aquella arruga, he arreglado la luz en aquella parte del vestido, en fin, he avanzado un poco. Pero esas son pequeñeces, dijo el visitante. Ciertamente, contestó Miguel Ángel; pero la perfección se hace de pequeñeces; y la perfección no es una pequeñez.

La vida del cristiano está hecha de pequeños detalles, de las pequeñas cosas del día a día. No hay cosa tan pequeña que no merezca nuestra atención. Puede parecer una pequeñez, pero no olvidemos que de esas pequeñeces está hecha la vida. Es decir, “las cosas pequeñas marcan la diferencia”. Dios le presta atención a los detalles más mínimos de nuestra vida y convierte nuestras pequeñeces en grandezas de acuerdo a Su voluntad. 

La Biblia dice, “Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; crece hasta llegar a ser un árbol y vienen los pájaros y hacen nidos en las ramas”, (Mateo 13:32, NTV).

Amar a Morir

“Amar a morir” es la lección de la famosa película “The Notebook” conocida como “Diario de una Pasión” en América latina. En esta historia, el autor Nicolas Sparks muestra la trama de una pareja que lee en un diario la historia de su larga e interesante relación de amor para que ella pueda recordar que él la ama al encarar la avanzada enfermedad de Alzheimer en su vejez. La película se estrenó en el año 2004 y colmó las taquillas sobrepasando lo esperado. ¿Por qué? Simplemente porque muestra el tipo de amor que “ama a morir”. Un amor puro, real y hasta el final.

Aunque esta historia relata el amor romántico y real de una pareja, también muestra que el amor es “sacrificio y entrega”. Amar es una decisión que produce hermosos sentimientos. Amar es una acción y no solo una emoción. La Biblia nos habla de un amor muy grande y es el amor de Dios. Ese tipo de amor es inagotable, incondicional e inquebrantable. Esta historia de amor está escrita en un libro llamado la Biblia la cual es una carta de amor de Dios para rescatar a una humanidad perdida. El amor de Dios fue realmente un “amor a morir”. Él envió a Su Hijo Cristo a morir por cada uno de nosotros para que podamos experimentar Su amor. Así que, estás listo(a) para recibir Su amor. La Biblia dice, “Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo aquel que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16, NTV).

En la luna

“Estas en la luna”, es la frase que se usa para describir a una persona que por el momento se encuentra desconcentrada, despistada o desubicada. Muchas veces esta expresión se usa para describir a alguien que está enamorado(a) y está constantemente pensando en su amado(a). Sin embargo, la falta de concentración y enfoque se ha convertido en uno de los problemas actuales más comunes que afectan a muchas personas hoy en día. 

Las estadísticas arrojan que entre un 4 al 5% de los niños en Estados Unidos sufren de trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Las principales características son la falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Pero, ¿qué pasa con aquellas personas que aunque crecen siguen sufriendo de este trastorno? Se comenta que muchos de los problemas relacionales, laborales y aún espirituales en los adultos es porque no se les trató con su trastorno de déficit de atención. 

Hasta cierto punto, todos hemos sufrido de un déficit de atención espiritual. Muchas veces Dios nos envía mensajes muy claros a los cuales hacemos caso omiso o decidimos ignorar. Estamos tan ocupados con hiperactividad que sacamos excusas y respondemos con acciones impulsivas. 

Prestémosle atención a Dios. Esto verdaderamente trastornará nuestra vida para bien. La Biblia dice en Lucas 11:28, “Jesús respondió: pero aún más bendito es todo el que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica” (NTV)