Forzar las Cosas

“Cuando no forzamos las cosas le damos la oportunidad para que sean como tienen que ser de acuerdo a la voluntad de Dios”. Una vez leí un letrero que decía: “Prohibido forzar: Ni el amor, ni las amistades, ni las situaciones. Absolutamente nada”. Muy popularmente se dice: “Forzados, ni los zapatos”. De modo que lo que se forza nunca sale bien. El escritor William Shakespeare dijo: “He aprendido que no puedo exigir el amor de nadie. Yo solo puedo dar buenas razones para ser querido y tener paciencia para que la vida haga el resto”. Así que tanto en el amor, en las relaciones y en las decisiones, no es bueno forzar las cosas.

Dios no nos forza a tener una relación con Él. Al contrario, nos ha mostrado Su infinito e inmensurable amor al enviar a Su Hijo para sacrificarlo todo, incluyendo su misma vida por amor a nosotros. Aunque Él tenía todo el poder para hacerlo, no usurpó del mismo por amor a nosotros. Su amor lo entregó todo, lo esperó todo y lo dio todo, ¿por qué tendríamos que forzar las cosas?

Aprendamos a no forzar nada aplicando estos dos principios: “Confiar en los tiempos y en los planes de Dios, al igual que sacrificando y dando lo mejor de nosotros mismos”. La Biblia dice en Mateo 6:34 , “
34 »Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy” (NTV).

Todos Cometemos Errores

Si hay algo seguro en la vida es que todos, sin excepción, cometemos errores. De modo que, “no se trata de quién comete menos errores, se trata de quién sabe admitirlos y repararlos mejor”. Confucio, filósofo chino, dijo: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor”. Las personas que casi no se equivocan son usualmente aquellas que no hacen nada, porque si se cierran las puertas a todos los errores, también la verdad podría quedarse afuera. Algunos errores son causados por necedad, otros por terquedad, algunos por inexperiencia, pero todos ellos están relacionados con nuestros pecados.

La razón por la que cometemos errores es debido a nuestra naturaleza pecaminosa. Algunos se equivocan por equivocarse, otros por rebeldía, pero todos nos equivocamos no solo una, sino en repetidas ocasiones. Pero, ¿qué nos enseñan los errores? Muchas veces nos enseñan a descubrir una realidad que no conocíamos, una lección que no habíamos aprendido y una experiencia que no habíamos vivido. Los errores nos moldean, nos quebrantan, nos fortalecen y nos permiten entender que no lo sabemos todo y que necesitamos de un Salvador.

Jesús nos puede perdonar nuestros errores, nos puede ayudar a enmendarlos y sobre todo, nos enseñará en cada uno de ellos. La Biblia dice en el Salmo 19:12, “
12 ¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón? Límpiame de estas faltas ocultas”, (NTV).

En todo tiempo la fe

En todo tiempo se necesita tener fe. Martín Lutero dijo: “La fe verdadera y duradera necesita sujetarse solo a Cristo y a nada más”. La fe es el antiséptico del alma. Por ejemplo: “En la vida hay que saber cuando tener fe para comenzar, cuando tener fe para seguir y cuando tener fe para finalizar”, porque la fe nos ayuda a comprender que las circunstancias no dictan nuestra felicidad ni nuestra paz interior. Me gusta pensar que la fe es el puente que nos ayuda cruzar desde donde estamos hacia donde Cristo quiere que estemos.

La fe no hace las cosas sencillas, sino que las hace posibles. La fe es creer. ¿En qué o en quién crees? Si crees en Jesús y depositas tu fe en Él, el mundo de imposibilidades, podrá ser posible. En otras palabras, la fe muestra la realidad de lo que deseamos y esperamos y producirá la evidencia de lo que aún no podemos ver.

Un amigo siempre me decía: “La fe ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible”. ¿Tienes fe? ¿Necesitas incrementarla? Es más, ¿es Cristo el autor de tu fe? La fe es una palabra pequeña que puede lograrlo todo. Entonces, levanta tu mirada, confía en Dios y ten fe en Él. La Biblia dice en Juan 11:40, “Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” (RV1960).

Futuro Hermoso

En una conferencia reciente, tomé nota de la siguiente frase: “La mejor manera de hacer tu futuro hermoso es adornándolo en el presente”. Me gustó dicha frase porque nuestro futuro está directamente relacionado con las decisiones y acciones de nuestro presente. En referencia a esto, Victor Hugo, novelista Francés, escribió: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Nosotros como creyentes creemos en las oportunidades. Definitivamente el futuro pertenece a los que creen en la belleza de las oportunidades.

La misma naturaleza creada por Dios nos enseña acerca de las oportunidades. Cada veinticuatro horas se da comienzo a un nuevo día. Haga lo que se haga y sea quien sea, el futuro está relacionado con lo que se hace al ritmo de cada sesenta minutos. De modo que debemos construir nuestro futuro en el presente. Como dijo el filósofo Nietzche: “Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado”. En este sentido, nuestro futuro puede ser dirigido por Dios, pero nosotros podemos poner de nuestra parte.

¿Deseas que Dios adorne tu futuro? Entonces, trabaja en el hoy y espera con fe el día de mañana. La Biblia dice en el Salmo 37:5-6 , “5Entrega al Señor todo lo que haces;
confía en él, y él te ayudará. 6 Él hará resplandecer tu . inocencia como el amanecer, y la justicia de tu causa brillará como el sol de mediodía” (NTV).

Nubes Negras, Aguas Limpias

Una vez leí la siguiente frase: “De las aguas negras cae el agua más limpia y de los momentos más difíciles, sacamos las mejores lecciones”. Las aguas negras son una fuente de motivación para recordarnos que los obstáculos se pueden ver de una manera, pero se pueden aclarar con el transcurso del tiempo. La vida misma está llena de retos desde que nacemos hasta que morimos, pero incluso en los momentos de más flaqueza y debilidad, podemos hacer mucho para mejorar cada situación dentro de cada una de nuestras posibilidades. Debemos recordar que “detrás de una imposibilidad siempre se asoma la posibilidad”.

Benjamin Flanklin escribió acerca de cómo sobrepasar los obstáculos diciendo: “Pocos son los que tienen el coraje suficiente para reconocer sus fallas, la resolución suficiente para repararlos y la esperanza para enfrentar las imposibilidades”. En repetidas ocasiones solo queremos ver las imposibilidades sin esperar los cambios que pueden surgir de los grandes obstáculos que enfrentamos día tras día.

Entonces, la mayor prueba de coraje en la tierra es superar la derrota sin perder el corazón. Yo añadiría, “La mayor prueba de valentía es aprender de las derrotas, superarlas y nunca perder la fe”. La Biblia dice en el Salmo 34:17-18, “17 El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades. 18 El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado” (NTV).

Dolorosamente Doloroso

“Es dolorosamente doloroso”, fue la expresión que escuché de un doctor al salir de la sala de emergencias y comunicarle a una familia que su padre había fallecido. Al hablar de “dolorosamente doloroso” nos referimos a esos momentos de supremo sufrimiento, frustración y desánimo. El dolor se puede presentar a nivel físico, emocional o hasta espiritual. Físicamente, al estar hospitalizados después de una operación, los doctores o enfermeros preguntan: “De uno a diez, ¿cómo está su dolor?”. Por lo menos los profesionales de la salud tratan de implementar un sistema métrico para medir el nivel de dolor. Pero, ¿cómo se puede medir un dolor emocional o espiritual?

La verdad es que el dolor nos afecta de diferentes maneras y en diferentes circunstancias. Alguien dijo que “La única manera de hacer desaparecer el dolor es mediante la muerte”. En otras palabras, en esta vida, siempre experimentaremos el dolor. Sin embargo, Dios nos enseña mucho en los momentos que estamos experimentando dolor. ¿Cuál es tu dolor? ¿Qué te está enseñando ese dolor? ¿Cómo puedes sobrepasar el dolor que tienes? ¿Puedes clamar a Dios en medio de tu dolor?

Dios conoce nuestro dolor y está atento para ministrarnos y darnos paz en el corazón. Puedes estar seguro(a) que Él conoce tu aflicción, ha llevado todo tu dolor y puede aminorar cualquier carga que tengas. La Biblia dice en Eclesiastés 1:18, “Cuanta más sabiduría tengo, mayor es mi desconsuelo; aumentar el conocimiento solo trae más dolor” (NTV).

¿Qué Te Define?

¿Has pensado en lo que define a las personas recientemente? Muchos son definidos por la cultura, por las tendencias, por las tradiciones, por sus temores, por sus malas decisiones, por su pasado, por sus relaciones, por sus apariencias, etc. Pero, ¿qué debe definirnos? La Biblia nos da una idea. No podemos ser definidos por nuestro pasado, porque seríamos todo un fracaso. No podemos ser definidos por nuestra herencia, porque es netamente pecaminosa. No podemos ser definidos por la cultura, porque esta es cambiante. No podemos ser definidos por las emociones, porque son engañosas. No podemos ser definidos por la familia, porque en todas ha habido y habrán ataduras. No podemos ser definidos por el gobierno, porque no hay gobierno totalmente soberano. No podemos ser definidos por la educación, porque esta no lo es todo.

Entonces, ¿por qué debemos ser definidos? Debemos ser definidos por Cristo y por Su palabra. La Palabra de Dios nos enseña quien es Dios, quien es Jesús y la obra del Espíritu Santo en nosotros. Las Escrituras nos muestran quienes somos, cómo hemos sido diseñados y el propósito de nuestro diseño. Nos muestra el camino por el que debemos andar y el destino donde debemos llegar.

Cuando piensas en lo que te define, ¿piensas en Jesús y en Su Palabra? Si no lo es así, tienes graves problemas de identidad. La Biblia dice en 1 de Tesalonicenses 5:5, “5 Pues todos ustedes son hijos de la luz y del día; no pertenecemos a la oscuridad y a la noche” (NTV).

Acciones y Reacciones

La vida es un balance entre acciones y reacciones. Es lo que decimos y lo que hacemos en respuesta a una acción recibida. Como dice el dicho: “Las acciones de las personas te dirán todo lo que necesitas saber sobre ellas”. Otra persona dijo: “Hay quienes te llevan al cielo con sus palabras, para después dejarte caer desde lo más alto con sus acciones”. La manera como accionamos está directamente relacionada con la manera como pensamos. De la misma manera, esta relacionada con los sentimientos que albergamos en lo más profundo de nuestro ser.

Hay personas que se excusan diciendo: “Es que lo hice sin pensar”, lo cual es casi imposible, porque el ser humano tiene que ordenar desde su cerebro el poder moverse, actuar y reaccionar. Lo más correcto sería decir: “No pensé correctamente o no me tomé el tiempo de pensarlo bien antes de actuar”. Hay que recordar que todavía batallamos con dejarnos controlar por nuestras reacciones e instintos sin pensar o meditar bien. Una buena práctica es no actuar ni reaccionar sin antes pensar, así sea por unos pocos momentos.

Nunca actúes ni reacciones sin tomar el tiempo de pensar y analizar lo que vas a hacer. Será de mucho beneficio y regocijo para tu vida. La Biblia dice en Proverbios 29:20, “Hay más esperanza para un necio
que para la persona que habla sin pensar”, (NTV).

El Escondite

Muchos de nosotros recordamos el juego del escondite o de las escondidas. Recuerdo que cuando estaba chico, era uno de mis juegos favoritos. Ahora de papá, lo juego con mis hijos y lo disfruto bastante. Siento que cuando cuento y luego salgo a buscarlos, el que los descubra o el ser descubierto es muy divertido. Muchas veces nos escondemos en lugares que no habíamos pensando, pero en otras ocasiones, optamos por escondernos en el mismo lugar.

Esto me puso a pensar en que como hijos de Dios muchas veces queremos jugar al escondite. No obstante, a Dios no nos le podemos esconder. Él está presente en todo lugar. Lo que podemos hacer es fingir escondernos en nuestros malos pensamientos y en nuestras malas decisiones. Aunque pensamos que nos estamos escondiendo de Dios, lo que realmente estamos haciendo es huyendo o escapando de Él. Nos gusta pensar que no nos ve en los momentos de necedad, pero Él está allí. Dios nos ve, nos busca, nos rescata y nos protege. Muchas veces nos tiene que llamar la atención para ayudarnos a seguir adelante.

A veces Dios nos tiene que decir: “Sal de tu escondite, yo estoy aquí. Yo te ayudaré y te sustentaré”. La Biblia dice en el Salmo 119:7-8 , “¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! 8 Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú” (NTV).

Celos de Realeza

Los periodistas han comentando y creado muchos chismes diciendo que Kate Middleton y Megan Markle están tan celosas la una de la otra afectando la relación entre sus esposos, los hermanos Harry y William. Es evidente que las dos parejas de la realeza británica se están alejando una de la otra y poniendo una distancia entre ellas, porque la glamurosa fama de Meghan ha eclipsado la de Kate.

Sin embargo, no creas en los chismes. La verdad es que nadie sabe qué pasa dentro de las paredes del palacio. Lo que sí sabemos por nuestra propia experiencia es con qué facilidad las actitudes de envidia y celos pueden afectar nuestras relaciones. Los celos pueden causar rupturas entre las relaciones familiares, entre miembros de la iglesia, compañeros de clase y de trabajo. Los celos pueden separar y crear una gran distancia.

Las emociones más comunes de la naturaleza humana producen envidias y celos lo cual es una gran realidad. Nuestras emociones sobrenaturales y bíblicas se regocijan con los logros de los demás. De modo que si sientes algo de celos, confiésaselo a Dios como un pecado y recuerda que “el verdadero amor de Jesús nos hace sentir felices por el éxito de otros”. Como dice un antiguo magazine luterano: “El éxito de otros debe ser nuestro ánimo”. La Biblia dice en Proverbios 24: 17, “No te alegres cuando tus enemigos caigan; no te pongas contento cuando tropiecen” (NTV).