Esa Es La Actitud

En momentos como estos de la pandemia, las quejas son múltiples en cuanto a nuestra actitud y a nuestro comportamiento. Unos dicen perder la cordura más rápido que de costumbre, otros dicen estar más irritables, algunos se encuentran súper sensibles, otros están pasando por un duelo profundo por la pérdida de un amigo o ser querido. Es más, las circunstancias adversas parecen ser tantas que es casi imposible no ser afectados en nuestra actitud, y por ende, en nuestro comportamiento.  

Como si fuera poco, el asolamiento es una de las causas y frustraciones recurrentes. Entonces, ¿qué podemos hacer? Bueno, evaluar y reconocer los tiempos que estamos pasando. También, entender que aunque queramos que las cosas fueran diferentes, no lo serán por algún tiempo. Es más, quizá ya no lleguen a ser iguales. De modo que los que nos queda es “un cambio de actitud”. 
Qué tal si miramos las dificultades como oportunidades, los desafíos como enseñanzas, las pérdidas como un despertar y abrir de ojos, la enfermedad como una manera para depender de Dios y el dolor como la antesala para ver la mano de Dios en acción. ¡Tu actitud dice mucho! La Biblia dice 1 Pedro 5:10,10 En su bondad, Dios los llamó a ustedes a que participen de su gloria eterna por medio de Cristo Jesús. Entonces, después de que hayan sufrido un poco de tiempo, él los restaurará, los sostendrá, los fortalecerá y los afirmará sobre un fundamento sólido” (NTV)

A Punto De La Victoria

¿Cuántas veces hemos visto corredores quienes no llegan a cruzar la línea de la victoria? Algunos sufren dolores musculares, otros se les presentan obstáculos en el día de la carrera y algunos desisten a última hora. ¿Te ha pasado así en el caminar de la fe? Si es así, no te des por vencido, aún tienes que ver lo que Dios está por hacer por ti. Él está a tu lado para darte la victoria. Pero ¿Qué pasa cuando nos sentimos derrotados?

Como dicen por ahí: “La victoria es más dulce cuando ya conociste la derrota y la victoria más dura es sobre uno mismo”. Muchas veces nosotros mismos somos los primeros oponentes para lo que Dios nos ha llamado a hacer. Sacamos un sinfín de excusas, formulamos una larga lista de razones para no seguir la dirección de Dios. Muchas veces somos nosotros mismos los que nos provocamos nuestras batallas y no experimentamos la victoria. Entonces ¿Cuáles son tus batallas? ¿Cómo las enfrentas? ¿Las peleas por ti mismo o dejas que Dios las pelee por ti? Recuerda que no importa lo que estés viviendo, Dios te dará la victoria.

La Biblia dice en 1 Crónicas 29:11, “11 Tuyos, oh Señor, son la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo, oh Señor, y este es tu reino. Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas” (NTV)

El Verdadero Coraje

Una frase popular dice: “He aprendido que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es el que no siente miedo, sino el que vence ese temor”. El verdadero corajudo no es el que siempre anda enojado o haciendo corajes. El verdadero corajudo no siempre ruje, a veces es una poderosa y silenciosa voz que te dice: “lo volveré a intentar una vez más”. El verdadero corajudo es aquel que saca fuerzas para seguir cuando parece desfallecer. 

El verdadero coraje es una decisión para luchar, para intentarlo una y otra vez y para proseguir no importando los obstáculos que se nos estén presentando. Los actos que surgen del coraje nos elevan por encima de nuestras posibilidades y le dan forma a nuestra vida. El corajudo entiende que no solo sirve a si mismo, sino a otros alrededor suyo sacrificándose desmedidamente por el beneficio del prójimo. 
Entonces, bajo esa definición de corajudo, ¿cuál eres? Uno que se enoja por todo lo que le pasa o uno que se sobrepone y lucha a cada instante. Nunca es tarde para cambiar. Seamos personas de un buen coraje.  La Biblia dice en Deuteronomio 31:8, “No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará”, (NTV)

Valentía

Por ahí dicen que la valentía es cuando entras en una batalla que no estas seguro de ganar. En cierta instancia, ser el primero en hacer algo requiere de valor. Valentía es ser el único que sabe que tienes miedo cuando todo parece estar bajo control, ¿te ha pasado? Todos al parecer suelen decir que te ves bien, que todo ha salido de maravillas cuando en sí, por dentro has sentido una sensación de temor, angustia o desosiego. Sin embargo, hay seguridad en el valor que se toma en esos momentos.

Sorpresivamente, en los momentos de más oscuridad siempre hay una luz. En los momentos de angustia, podemos hallar tranquilidad. En los momentos de incertidumbre aparece la confianza. En los momentos de temor, aparece la certeza. Todo ello depende de una solo palabra y acción que se llama fe. La fe nos fortalece, nos levanta, nos sustenta y nos alienta. La fe expulsa nuestros temores y es la propulsora de muchas cosas en nuestra vida.

Entonces, ¿necesitas ser valiente? ¿En qué o en quién depositas tu fe? ¿Cómo está tu fe? La Biblia dice en Romanos 15:13, “13 Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo” (NTV)

Algo Poderoso

Alguna vez leí: “No olvides que no hay nada más poderoso que la oración, no hay nada más fuerte que la fe y no hay nada más grande que Dios”. La oración es un arma poderosa. Es la llave del cielo. La oración no busca alterar o cambiar los planes de Dios, la oración nos ayuda a confiar y a descansar en Su perfecta y soberana voluntad. En resumidas cuentas: “La oración tiene poder”. 

¿Cómo esta tu vida de oración? Si oras constantemente podrás ver los resultados y las respuestas a tus peticiones, pero si casi no oras, entonces te estas perdiendo de recibir las gratas respuestas y bendiciones que Dios ha estado preparando para ti. Siempre he dicho que la oración es una oportunidad de tocar el corazón de Dios. 
Si deseas saber los alcances de la oración, simplemente ora más a Dios. Te sorprenderás de como hará de lo imposible algo posible. La Biblia dice en Santiago 5:16,16 Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos” (NTV)

No Pasa Nada

“No pasa nada”. Es una frase que he escuchado para referirse a personas que afirman que no ha pasado nada por alguna palabra, actitud o evento. A veces se usa en el contexto de “no te preocupes”, todo estará bien. “No pasa nada” quiere decir que todo está bien, que estemos tranquilos y no consternados. 

Otros piensan que no pasa nada cuando están pasando muchas cosas. Algunos ignoran lo que pasa como respuesta a su condición actual, otros no quieren enfrentar la situación y algunos ni siquiera se percatan que hay muchas cosas que están pasando y que debemos encarar, tratar y tener en cuenta. 
Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida y aunque pensemos que no pasa nada, sí pasa algo. No es ni será el fin del mundo, pero sí el comienzo de algo nuevo. Dios conoce todo lo que pasa y lo que nos pasa a nosotros. Él conoce todos los tiempos, las circunstancias y a cada persona. Sobre todo, Él te conoce a ti y pase lo que pase ha prometido estar contigo. La Biblia dice en Sofonías 3:17,Pues el Señor tu Dios vive en medio de ti. Él es un poderoso salvador. Se deleitará en ti con alegría. Con su amor calmará todos tus temores. Se gozará por ti con cantos de alegría” (NTV)

Sin Ganas

¿Cuántas veces hemos estado sin ganas? Sin ganas para hacer ejercicio, sin ganas para dormir o dejar de dormir, sin ganas para llevar a cabo las actividades diarias, sin ganas para ir al trabajo, sin ganas de ver gente, sin ganas para estudiar, sin ganas para hacer lo que dijimos que íbamos a hacer. En fin, la lista puede ser extensa y muy complicada. Creo que todos hemos tenido que hacer cosas sin ganas, pero aún así las hemos tenido que hacer. 

La vida está llena de situaciones, compromisos y cosas que se hacen por obediencia más que por querer hacerlas. Sin embargo, al realizarlas recibimos gozo y contentamiento. De modo, que salen nuevas fuerzas, se renuevan las pocas que tenemos y nos sorprendemos de lo que se puede alcanzar con o sin ganas. 

La Biblia esta repleta de promesas acerca de las fuerzas que provienen de Dios. ¿No tienes ganas? Solo, pídele a Dios que renueve tus fuerzas. Él sabe cómo lidiar con nuestra falta de ganas y sorprendernos con los resultados. La Biblia dice en Isaías 40:31,En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán” (NTV)

Lo Que La Biblia Es

¿Qué te gusta escuchar? ¿Te gusta escuchar cierto tipo de música, algún podcast, algunas noticias, historias, estudios, novelas, etc.? Otra pregunta sería, ¿qué es lo que no te gusta escuchar? Es decir, aquellas cosas que quieres evitar escuchar, pero aún tienes que escucharlas. La vida está llena de sonidos, ruidos, personas, sucesos y situaciones que colman nuestros oídos con gratas melodías o con sonidos o palabras que no queremos escuchar. 

“La Palabra de Dios no es lo que tú quieres escuchar, sino lo que tú necesitas escuchar”. Muchas veces no queremos escuchar palabras de aliento, corrección o dirección, pero las recibimos de parte de Dios. En otras ocasiones, queremos escuchar algo en particular, pero Dios sabe específicamente lo que necesitamos. 
Quieras escucharlo o no, Dios siempre tiene un mensaje para ti. Esta en ti el escucharle o el ignorar su voz. ¿Deseas escucharle hoy? La Biblia dice en Hebreos 4:12,12 Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos”, (NTV)

Cuando Sientes Que Te Ahogas

“No todas las tormentas vienen para perturbar tu vida, algunas llegan para despejar tu camino. De vez en cuando es bueno dejar que los vendavales se lleven lo que nos hace mal”. La naturaleza nos lo enseña: Las tormentas hacen que los árboles tengan raíces más profundas. Sin lluvia, nada crecería. Así debemos aprender de las tormentas en nuestra vida.

Como dice el refrán: Después de la tormenta, llega la calma. Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. De la misma manera que ningún mar en calma ha hecho de sus marineros todos unos expertos, nuestra vida nos hará más fuertes, más audaces y mucho más tolerantes al salir victoriosos de las tormentas más fuertes que podamos estar enfrentando.

Si sientes que te ahogas, recuerda que Cristo sabe calmar tormentas. Recuerda que la lluvia no solo moja, también suele pintar los cielos. De modo que, clama a aquel a quienes los mares y vientos le obedecen. La Biblia dice en Lucas 8:25, “Entonces les preguntó: ¿Dónde está su fe?». Los discípulos quedaron aterrados y asombrados. «¿Quién es este hombre? —se preguntaban unos a otros—. Cuando da una orden, ¡hasta el viento y las olas lo obedecen!”, (NTV)

Matándonos La Cabeza

Una vez leí esta frase que es muy cierta: “Deja de matarte la cabeza en todo lo malo que pueda pasarte y empieza a enfocarte en todo lo bueno que Dios esta a punto de darte”. Que frase tan cierta, ¿verdad? A veces solo nos matamos la cabeza pensando en todas las dificultades, adversidades, desafíos y problemas que estamos atravesando. Pensamos en un sinfín situaciones que nos agobian, que nos roban el gozo y que nos matan nuestra motivación.

¿Por qué siempre pensamos en todo lo malo? Parece ser que la preocupación es el pan de cada día. Si lo es, ¿qué hacemos al respecto? ¿Alimentamos dichos pensamientos o los reemplazamos con otros más? El preocuparnos de más es irracional, inefectivo e infructuoso. Como alguien bien lo dijo: La preocupación es como la silla mecedora, te mantiene ocupado, pero no te lleva a ninguna parte. También, la preocupación no quita los problemas del mañana, al contrario, nos quita la fuerza del hoy.

De modo que, no te mates la cabeza con pensamientos y preocupaciones. Este es un trabajo poco provechoso, engorroso y para nada recompensado. La Biblia dice en Filipenses 4:8, “Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza”, (NTV).