Te Lo Tenías Guardado

Cuántas veces decimos algo como: “Te lo tenías guardado”. En otras palabras, tenías un secreto que no habías revelado. Quizá una noticia sorprendente como un compromiso matrimonial, una promoción laboral, una victoria familiar, una beca universitaria, etc. Pero, qué tal de aquellas noticias que hemos guardado por dolor, confusión y frustración y las hemos guardado en lo más profundo de nuestra corazón. Algunas noticias dolorosas y difíciles de compartir. Noticias devastadoras, situaciones vergonzosas, cuadros mentales que tratamos de bloquear para no sufrir. Noticias que si se comparten con otros, pueden herir y dañar a otras personas. En fin, noticias que aunque se quieran decir, nunca serán fáciles de afrontar. 

Hay cosas que debemos callar, pero otras que debemos confesar. Dios desea que confesemos nuestros pecados delante de Él para ser restaurados. También, si nuestro pecado afecta a otras personas, debemos pedir sabiduría a Dios y de Su misericordia para poder afrontarlo de la mejor manera posible. Como dicen por ahí: La verdad siempre sale a la luz y no se puede tapar el sol con un dedo. De modo que, compartamos lo que sea necesario compartir, confesemos lo que necesitemos confesar a Dios y a otros y experimentaremos la libertad que Dios tiene para cada uno de nosotros. 
La Biblia dice en el Salmo 32:5, Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor», ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció.” (NTV)  

No hace ni deja hacer

¿Has visto o te has relacionado con personas que no hacen ni dejan hacer? Personas que no contribuyen para nada, pero que siempre tienen algo que decir. Personas que no se comprometen con la causa, pero que al parecer, les gusta ser reconocidas. Personas que no invierten nada, pero esperan dividendos. Personas que solo observan, no trabajan, pero cómo les gusta criticar.

El mundo está lleno de personas que no hacen ni dejan hacer. No son contentos con lo que tienen, ni mucho menos con lo que los demás tienen. No están contentos con lo que son y mucho menos con lo que los demás son. Son personas insatisfechas, que andan por la vida queriendo hacer que otros sean también insatisfechos. ¿Qué debemos hacer con estas personas?
En primera instancia, hay que reconocer que no todos son como nosotros y que constantemente tendremos diferencias con los demás. Sin embargo, en lugar de enfocarnos en las diferencias, debemos capitalizar en ellas. Debemos ignorar los comentarios que tienden a robarnos la paz, no tomarlos personalmente y encausarlos de la mejor manera posible. De la misma manera, debemos saber que el que no hace ni deja hacer, nunca llegará a ningún lado. Así que, no le prestes tanta atención, ignora sus actitudes, sigue trabajando y sigue caminando hacia la meta que Dios te ha trazado por delante. La Biblia dice en Lucas 6:37, 37 »No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará” (NTV) 

Sin Condiciones

Vivimos en un mundo de condiciones. Las condiciones del tiempo, las condiciones sociales, las condiciones políticas, las condiciones de la salud, las condiciones familiares, culturales, etc. Dichas condiciones surgen de ciertas limitaciones. Es decir, estamos condicionados en diferentes ámbitos de nuestra vida por reglas, protocolos, seguridades, valores y principios que al ser violados, nos acarrean consecuencias muy desagradables. 

¿Sueñas con una vida sin condiciones? Este tipo de vida no existe. Mientras vivamos estaremos condicionados. Pero, ¿Por qué no mirar las condiciones como una bendición para nuestras vidas? Las limitaciones en cierto sentido nos otorgan libertad. El no pasarnos de la raya nos protege y nos capacita a vivir con libertad en medio de tanta adversidad, controversia y fragilidad. El estar condicionados nos hace reconocer que no podemos hacer todo lo que queramos, lo cual sería algo egoísta, y a su misma vez, nos muestra que necesitamos de otras personas para vivir en comunidad. 
No importa las condiciones en las que te encuentres, Dios siempre estará allí para ayudarte y para darte una verdadera libertad, la libertad de la mente y del corazón.   La Biblia dice en el Salmo 119:96, Aun la perfección tiene sus límites, pero tus mandatos no tienen límite” (NTV)   

El Perfecto Amor

¿Has fracasado en el amor? ¿Te han roto el corazón? ¿Han traicionado tu confianza? ¿Han subestimado tu vida y te han causado mucho dolor? Si la respuesta a algunas de estas preguntas es sí, entonces, este mensaje es para ti. 

Aunque el ser humano sea egoísta, traicionero y orgulloso por naturaleza, aún se puede creer en el amor. 

Dios es amor y el que ha conocido a Dios puede conocer el verdadero amor. Su amor es infinito, incondicional e inquebrantable. Su amor es eterno, es inmensurable y muchas veces indescriptible.    

Pero, si tu corazón ha sido roto, Dios también lo puede sanar. Él es experto en sanar las heridas más profundas del alma. Jesús fue traicionado, vituperado, maltratado y subestimado. Sin embargo, nunca dejó de amar a los demás. Es más, Su amor fue tanto que lo llevó a al cruz pagando por las ofensas de todos como su hubiera sido un criminal. 
El amor de Dios es perfecto y colma nuestras imperfecciones. Su amor es real, constante y sorprendente. De modo que aunque hayas fracasado en el amor, Él te puede restaurar, levantar y dar una nueva oportunidad. ¿Conoces de este tipo de amor? La Biblia dice en 1 Juan 4:18, 18 sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor” (NIV)  

Angustiados

¿Te has sentido angustiado(a)? ¿Has experimentado un sentimiento de angustia apremiante? Es más, ¿Te sientes angustiado(a) el día de hoy? La angustia es desesperante, frustrante y agobiante. La angustia nos roba la paz, nos conduce a un sentimiento profundo de desosiego y nos puede llevar a sentir una gran desolación. Sobre todo, cuando surgen situaciones imprevistas, nuestras reacciones pueden ser muy diversas, pero el miedo y la angustia suelen estar presentes. 

Sin embargo, no debemos tener miedo de albergar miedo o angustia. Sólo los necios, no le temen a nada. Se ha dicho que hay dos fuerzas motivadoras básicas: “la angustia y el amor”. Otros dicen que es el miedo o el amor. Cualquiera que sea el motivo de nuestra angustia, debemos saber que sin miedo, no puede surgir el valor ni la fuerza.  
Estés o no angustiado, recuerda que hay alguien que puede aminorar tu angustia, aplacar tu temor y llevar todo tu dolor. Este alguien es Dios. Él promete estar contigo, llenar el vacío de tu corazón y levantarte cuantas veces sea necesario. La Biblia dice en el Salmo 40:17,Por cuanto yo estoy afligido y necesitado, el Señor me tiene en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; Dios mío, no te tardes” (LBLA)  

La Gente

La gente suele añadirnos gozo o robarnos el que solemos tener. La gente es rápida para juzgar a los demás, pero muy lenta corrigiendo sus propios errores. Como seres relacionales estamos interconectados con los demás. Cada persona nos añade valor o tiende a agotárnoslo. La gente puede reír, pero al mismo tiempo puede estar llorando emocionalmente. La gente puede dar una cara, pero en realidad puede actuar de otra manera. La gente puede decir algo y ser un cúmulo de muchas mentiras. La gente puede enseñar lo más bueno y esconder lo más oscuro de cada uno. 

Entonces, ¿qué podemos hacer? Recordar que todos somos creación de Dios, pero que somos seres pecaminosos llenos de complejidades y pecados. También, debemos poner lo mejor de nosotros para tratar bien a los demás trabajando en nuestra integridad. Debemos recordar que no tenemos control de la gente, sino que debemos ejercer el control de nuestro propio ser. Además, trabajemos cada vez más para ser de bendición y apoyo a los demás y no pensar en primera instancia en nosotros mismos. 
Finalmente, pidámosle dirección a Dios para que cada día la gente no nos robe el gozo, sino que nosotros les podamos añadir de nuestra paz. La Biblia dice en Mateo 7:12,12 »Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esa es la esencia de todo lo que se enseña en la ley y en los profetas” (NTV)  

Circunstancias

Las circunstancias del diario vivir tienden a robarnos la paz y quitarnos el gozo. Por ejemplo, no tenemos control del tráfico en las avenidas por las cuales transitamos, no tenemos control del clima durante el día, no tenemos control de los acontecimientos que pasan alrededor nuestro. Es decir, no tenemos control de las circunstancias que quisiésemos controlar. 

De modo que si nuestro gozo y paz dependen de las circunstancias, estaremos en serios problemas diariamente. Es más, las circunstancias son tan cambiantes que no podemos medir nuestro gozo por lo que pase o deje de pasar alrededor nuestro. Aunque no parezca, si no somos prisioneros de las circunstancias en nuestras emociones, podremos desarrollar un hermoso espíritu de contentamiento. 
Napoleón Bonaparte dijo: “El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias”.  Deja que tu carácter te ayude a controlar cómo reaccionas ante las circunstancias y no dejes que las circunstancias te controlen a ti. De ser así, serías muy cambiante y poco constante. Comencemos a dar gracias a Dios y esto cambiará nuestra perspectiva al enfrentar las circunstancias. La Biblia dice en 1 Tesalonicenses 5:18,18 Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús” (NTV)   

Cara a Cara

Cuando estaba chico y mis padres me comentaban que conocían a alguien en particular, yo usualmente les preguntaba: ¿Lo conocen cara a cara? Lo que quería decir en mi intrepidez de niño era si conocían a esa persona personalmente. Al crecer, escuché una canción cristiana de Marcos Vidal que dice: “Sólo déjame mirarte cara a cara y perderme como un niño en tu mirada, y que pase mucho tiempo, y que nadie diga nada, porque estoy viendo al Maestro cara a cara”. 

La realidad es que algún día estaremos “cara a cara” ante Dios. La pregunta que surge es: ¿Estas preparado(a) para presentarte ante Él? Hay muchas personas que aún no están preparados(as) para presentarse delante de Dios. Por otro lado, otros esperan el día que estén delante de Dios, ¿Cuál es la diferencia? La diferencia radica en la relación que tengamos con Él. Si tienes una relación firme con Dios, ni la vida ni la muerte te podrá separar de Él. Pero si no la tienes, quizá sea tiempo de comenzarla. 
Estaremos cara a cara delante de Dios para salvación o para condenación. Dios desea que sea para salvación al presentarnos ante Su tribunal en el fututo. Hoy puedes venir delante de Él en oración y entregarle todo tu corazón. De esa manera, le verás cara a cara para salvación. ¿Estas listo(a)? La Biblia dice en 2 Corintios 5:10,10 Pues todos tendremos que estar delante de Cristo para ser juzgados. Cada uno de nosotros recibirá lo que merezca por lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en este cuerpo terrenal” (NTV)   

¿Es En Serio?

Te has hecho la pregunta: ¿Es en serio? Lo que verdaderamente se quiere decir no es si es en serio o no, sino que no se puede creer la información recibida al momento. ¿Será verdad o no lo será? Esa es una expresión de sorpresa por alguna información recibida. Otros pueden pensar que lo que se dice es broma, pero la mayor parte del tiempo, lo dicho llega a ser una verdad increíble en primera instancia. 

En la vida espiritual muchas veces nos preguntaremos esto: ¿Es en serio que Dios me ama incondicional, infinita e indescriptiblemente? ¿Es en serio que Dios me perdona todas mis faltas? ¿Es en serio que puedo tener una salvación eterna de mi alma? ¿Es en serio que tengo nuevas oportunidades cada día? ¿Es en serio que Dios desea lo mejor para mi? ¿Es en serio que Dios puede restaurar y transformar el todo de mi? Es más, ¿Es en serio que Dios me puede usar?
La respuesta a todas estas preguntas es “sí”. Con Dios hay muchas cosas que parecen increíbles. Él es completamente consistente con Su eterno, incondicional e inquebrantable amor. La Biblia dice en 1 Juan 4:10,10 En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (NTV)  

No Me Digas Nada

“No me digas nada, no quiero escuchar a nadie”. Son palabras que han salido de nuestros labios en momentos de euforia, de frustración y de enojo. Son palabras que surgen como defensa y protección en momentos donde sentimos desolación. Son palabras de auto protección o de auto conmiseración en muchos de los casos. 

Cuando decimos: “No me digas nada, lo que queremos decir es que no estamos dispuestos a escuchar”. Muchas veces es bueno no decir ni escuchar nada, pero después de un tiempo consecuente, donde se ha hallado la cordura, es importante estar dispuesto a escuchar de nuevo. Entonces, ¿te has cerrado completamente para escuchar lo que otros tienen para decir o abrirás tus oídos una vez más? Sobre todo, ¿abrirás tus oídos para escuchar la voz de Dios?

Muchas veces con nuestras actitudes le decimos a Dios: “No me digas nada cuando Él quiere decirlo todo”. ¿Estas dispuesto(a) a escuchar la voz de Dios? Quizá no lo has querido escuchar. Abre tus oídos y escúchale. La Biblia dice en Santiago 1:19,Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse” (NTV)