Lo Lamento

“Lo lamento mucho”, son las palabras que usualmente escuchamos de otras personas para consolarnos por alguna pérdida que hayamos tenido. Lo lamento mucho demuestra compasión, empatía, sinceridad y vulnerabilidad. Lo lamento mucho muestra que nos importan los sentimientos de los demás y no necesariamente nos centramos en los nuestros. Lo lamento mucho puede ser también una frase de cliché, pero nos quita el enfoque en nuestro lamento y lo pone en los demás. 

Ahora, ¿de qué te lamentas constantemente? ¿Cuál es la razón de tu lamento? ¿Lo es una oportunidad perdida, una situación fuera de tu control, una relación desafiante, una decisión frustrante o una realidad que tiende a desanimarte? ¿Cuál es la razón de tu lamento? ¿Lo es la inconformidad por algo no alcanzado o por el tiempo no bien administrado? ¿Lo es una consecuencia que estás enfrentando o una circunstancia por la cual vale la pena lamentarse?

Cualquier y sea tu razón de lamento, Dios la conoce. Es más, tu lamento puede ser convertido en gozo sobre todo si tu enfoque no es en ti mismo, sino en los demás. La Biblia dice en el Salmo 30:11,Tú cambiaste mi duelo en alegre danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría” (NTV).

Sin querer queriendo

El famoso humorista y libretista mexicano Roberto Gómez Bolaños, más conocido como El Chavo del Ocho, hizo famosa la frase: “Fue sin querer queriendo”. Esta frase es básicamente una excusa al referirse a esas palabras y acciones que surgen sin considerar el contexto, sin poseer una mala intención y sin ser pensadas considerablemente. 

¿Cuántas cosas hacemos y decimos sin querer queriendo? Creo que muchas. Sin embargo, aunque queramos o no, cuando decimos palabras que no debemos decir, causamos heridas en otras personas. De la misma manera, cuando actuamos sin pensarlo bien, podemos cometer grandes errores que sólo por un momento de torpeza y necedad, nos llevarán a enfrentar algunas consecuencias inevitables. 
De modo que no podemos vivir la vida adoptando el lema sin querer queriendo, ya que la mayor parte de las veces sí hemos querido hacer, decir y actuar de la manera que lo hemos hecho. Lo que sí debemos hacer es tomar responsabilidad de nuestras acciones y de nuestras palabras para vivir tratando de madurar y crecer integralmente cada día más. Aún más, si le pedimos ayuda a Dios, Él nos la puede dar. La Biblia dice en 1 Juan 1:8 , 8 Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad”. (NTV) 

Lo que te roba el sueño

¿Habrá algo que te robe el sueño el día de hoy? Esto puede ser una condición física, una relación sentimental, un desafío laboral, un propósito no alcanzado, un sueño frustrado, una situación recurrente o una circunstancia que parece ser inexplicable. ¿Qué es lo que te roba el sueño?

Quizá ninguna de las razones anteriores te roba el sueño y simplemente sufres de insomnio que algunas veces es controlable y en algunas noches parece no poderse controlar. Sin embargo, hay cosas que muchas veces nos roban el sueño y que no son necesariamente malas. Por ejemplo, un anhelo por servir a los demás, una inconformidad por una injusticia, una labor prolongada, un proyecto por el bien de muchos y el beneficio de pocos. 
Una vez escuché que si lo que te roba el sueño está relacionado con servir a los demás, vale la pena los desvelos y los esfuerzos, porque al final de cuentas, el significado de vivir en plenitud está directamente relacionado con servir a los demás. De modo que si pierdes el sueño por tu familia o por un servicio a los demás, en cierta manera estas sirviendo a Dios. Trata de tener un balance, de descansar cuando puedas y de dejarle las cargas a tu Creador. La Biblia dice en Mateo 11:28, “Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso”. (NTV) 

El Silencio de Dios

Recuerdo mis años en la escuela primaria cuando cada vez que la profesora o profesor nos daba un examen, él o ella se mantenían en silencio. Antes del examen los maestros nos enseñaban o repasaban las lecciones con nosotros y nos advertían que quizá saldría en la evaluación. Prestásemos o no atención, el contenido del examen usualmente se repasaba, ya que estábamos pequeños. El silencio del maestro no significaba que estuviera ausente, significaba que estábamos tomando un examen. Muchas veces tuve la tentación de levantar mi mano y preguntarle acerca de alguna duda que tuviese en particular, sin embargo, yo sabía que no me iba a responder simplemente porque yo estaba pasando por el examen.

De la misma manera pasa en nuestra vida espiritual. Muchas veces estamos en un desierto seco acompañado por el silencio del Dios. De modo que si Dios está callado es porque quizá estás pasando por una prueba. El silencio de Dios no significa que Él este ausente, significa que estamos siendo probados. Entonces, ¿qué hacemos? Como en la escuela primaria, tenemos que recordar que al tomar el examen el profesor ya nos había enseñado cómo responder. El recordar esto en tu desierto espiritual te puede llevar a la respuesta que Dios ya te ha enseñado. La Biblia dice en el Salmo 143:10, “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes”. (NTV)

Decisiones difíciles

¿Has tenido que tomar alguna decisión difícil en tu vida? ¿Has tenido que sopesar, analizar y evaluar los “props” y los “contras” una y otra vez? ¿Has considerado los factores buenos y malos de lo que repercutiría una decisión en tu vida? ¿Has perdido el sueño por pensar y tomar una decisión? Creo indiscutiblemente que todos nosotros hemos experimentado esto en nuestras vidas, ya que la vida está llena de simples, comunes y complejas decisiones.  

Un día escuché tres indicativos para tomar una buena decisión. El primero, es hacer algo al respecto al responder a una necesidad o situación en particular. Es decir, salir del “status quo”. No se puede salir de donde se está sin hacer nada al respecto. Segundo, analizar, buscar consejo y aprender de las decisiones que otros han tomado en la misma situación nuestra. Por último, no ignorar la paz y el sentir que tenemos en nuestro corazón. La paz es como un buen termómetro que mide hasta si de verdad esta decisión nos afectará para bien o mal en nuestra vida emocional. 
Sin embargo, el paso más importante es pedir y buscar diligentemente la sabiduría de Dios. Él nos puede guiar para tomar decisiones consecuentes que vayan siempre de acuerdo con Su voluntad.  La Biblia dice en Job 12:13,Pero la verdadera sabiduría y el poder se encuentran en Dios; el consejo y el entendimiento le pertenecen” (NTV) 

Retomar

¿Qué difícil nos es retomar algo cuando lo hemos dejado de hacer por algún periodo de tiempo? Por ejemplo, una rutina de ejercicio, un hábito alimenticio, una rutina de estudio, la práctica de la escritura, etc. Muchas veces el retomar algo es se torna más complicado que el iniciarlo por primera vez. En otras palabras, debemos dar un primer paso como si fuera por primera vez, porque como dice un dicho que leí el otro día: El primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás.  

Lo bonito de la vida es que la misma creación nos anima a comenzar de nuevo. Cada día trae en sí un amanecer y un atardecer. Cada minuto es un nuevo comienzo y cada día se presenta con nuevas oportunidades. Sin embargo, para tomar dichas oportunidades necesitamos de esfuerzo y empeño. 
Entonces, ¿qué necesitas retomar? ¿En qué área necesitas comenzar de nuevo? Pídele a Dios que te de fuerzas, sabiduría y entendimiento y Él te proporcionará todo lo que necesites. Él fructificará y multiplicará cada uno de tus esfuerzos. La Biblia dice en Lamentaciones 3:22-23,¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. 23 Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana”. (NTV) 

Tú Eres Mi Todo

“Tú eres mi todo y sólo a ti te pertenezco”. Eres mi profundo amor quien sacia mi sed infinita. Esta parece una frase romántica, pero es una frase que escuché el otro día en una canción cristiana dirigida a Dios. Habla de que Dios es el único que puede saciar nuestra sed de amor. Él es infinito, majestuoso y poderoso. No hay nada ni nadie que se compare con Él.

El rey David y muchos salmistas hablaron de la sed que tenían de estar en la presencia de Dios. Muchas veces nuestra sed física no se sacia a no ser que tomemos agua. Podemos tomar refrescos, comer un delicioso helado, un granizado, o una rica paleta. Aunque todas estas opciones frías tratan de saciar nuestra sed, lo que hacen es saciar nuestro antojo por algo frío. Sin embargo, lo único que nos puede saciar la sed es el agua. De la misma manera nos ocurre en nuestra vida espiritual. Él único que puede saciar verdaderamente nuestra sed es Jesús.

¿Con qué o con quién estás tratando de saciar tu sed emocional y espiritual? ¿Todavía tienes sed? Te recomiendo para que juntos tomemos del agua de vida que nos ofrece el Señor Jesús. La Biblia dice en el Salmo 42:2, “Tengo sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo podré ir para estar delante de él?” (NTV)

Ni siquiera lo supe

“No sabía que esto iba a pasar, ni siquiera lo supe, si hubiese sabido, sería diferente”. Estas y muchas frases más las decimos a diario para compartir que hemos omitido alguna información que nos hubiera ayudado con alguna relación, en algún momento oportuno o alguna situación en especial. A veces omitimos cosas porque no nos damos cuenta y en otras oportunidades porque de verdad las queremos omitir. 

“Ni siquiera lo supe” también puede ser que no lleguemos a un lugar que debíamos haber llegado, no nos dimos cuenta de una fecha en especial, no asistimos a algo importante o simplemente el que hicimos algo que hirió a una persona(s) sin darnos cuenta. ¿Te ha pasado? Ni siquiera lo supe también puede ser una simple excusa para hacerle pensar a otros que no lo sabíamos cuando de verdad sí nos habíamos dado cuenta. 
¿Qué hacer para evitar el omitir o ignorar a los demás? Hay algo que se llama “sentido de percepción”. Debemos estar totalmente presentes donde estemos lo cual es difícil con las múltiples distracciones que tenemos. Debemos estar al pendiente de nuestros alrededores y de los que están cerca de nosotros. Debemos ser más organizados, mejores estrategas y más puntuales en lo que hacemos. Eso nos ayudará de decir menos: “Ni siquiera lo supe”.  La Biblia dice en Santiago 1:19a,19 Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar..” (NTV)

Orando Con Autoridad

Recuerdo hace algunos años en un viaje misionero a Etiopía, un niño en un orfanatorio, al despedirse me dijo: ¿Puedo orar por ti? Yo sorprendido por este lindo acto le respondí: “Claro que sí”. El niño oró con las siguientes palabras: “Dios, te pido por este pastor. Te pido por su vida, su familia, su iglesia y por todas las cosas que tú sabes y yo no sé, pero que tú puedes responder por tu poder. Lo pido en fe, por la autoridad en el nombre de Jesús, amén”. Fueron palabras menos o palabras más, pero esa fue la esencia de su oración. 

Esta oración fue simple, pero a su vez muy profunda. Lo que más me llamó la atención aparte de la sinceridad, fe y confianza de este niño, fueron las palabras al finalizar su oración cuando dijo: “Por la autoridad en el nombre de Jesús”. Este niño aunque no tenía muchos estudios, no tenía padres biológicos y mucho menos posesiones materiales, supo encapsular su oración en una verdad bíblica fundamental para la oración: “Oramos por la autoridad que tenemos en el nombre de Jesús”. ¿Crees en ese tipo de autoridad? ¿Crees que Dios puede hacer lo que dice que puede hacer? ¿Crees que Jesús es suficiente?
Quizá estamos orando, pero nos falta orar con autoridad como este niño. De modo que, oremos con la autoridad en el nombre de Jesús y veremos Su gloria de una manera viva y real. La Biblia dice en Juan 16:24,No lo han hecho antes. Pidan en mi nombre y recibirán y tendrán alegría en abundancia” (NTV)  

Ignorando las Advertencias

¡Ya está advertido! Dijo una mamá al venir de hablar con su pequeño hijo antes de una presentación. Le advertí que no hablara, porque le fascina hacerlo. Después de unos pocos minutos el pequeño niño se le olvidó la advertencia de su mamá. ¿Cuántos de nosotros aunque no seamos chicos actuamos de la misma manera? 

En repetidas ocasiones ignoramos las advertencias en diferentes áreas de nuestras vidas. Ignoramos las advertencias en cuanto nuestro cuerpo, ignoramos las advertencias en cuanto a nuestras relaciones, ignoramos las advertencias laborales, ignoramos las advertencias del tiempo, en fin, somos expertos en ignorar o en obviar advertencias. 
Sin embargo, las advertencias existen para prevenirnos de muchas cosas, en especial, de vivir vidas desenfrenadas, sin rumbo, sin límites y sin un propósito en particular. Las advertencias existen para ayudarnos, guiarnos y guardarnos de llegar a nuestro destino final. Entonces medita en cuáles advertencias estas ignorando, en qué cambios debes hacer y en qué cosas debes hacer para seguir cumpliendo los propósitos de Dios. La Biblia dice en Proverbios 12:1,Para aprender, hay que amar la disciplina; es tonto despreciar la corrección” (NTV)