Análisis

“El exceso de análisis produce parálisis”. Muchas veces analizamos, analizamos y analizamos, pero el tanto analizar nos produce una parálisis. Es decir, no hacemos nada después de pensar una y otra vez. ¿Te ha pasado? Quizá hayas pensado en repetidas ocasiones en alguna decisión, en algo o en alguien. Sin embargo, no has hecho nada al respecto. Pero ¿qué puedes hacer cuando te encuentras en esa situación?

He aquí unos pequeños consejos: Primero, debes reconocer que el análisis es bueno cuando se produce de la manera correcta. Segundo, debes aprender a analizar poniendo todas las opciones o información sobre la mesa, pero con el objetivo de llevarte a una acción. Tercero, debes pedir ayuda para evaluar consecuentemente y no por emociones con una persona madura, un mentor(a) espiritual o alguien experto en el tema. En cuarto lugar, debes tomar una decisión sabiendo que hay riesgos que se puedan afrontar. Por último, toma los riesgos concienzudamente, pero confiando siempre en Dios. Él puede hacer de todos tus análisis una buena realidad y verdad.

La Biblia dice en Santiago 1:5, “ Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla” (NTV)

Las cosas no son como parecen

“Las cosas no son como parecen”. Este es un dicho que comunica una gran verdad. No todo lo que se ve es así y lo que no se ve, muchas veces no es como nos lo imaginamos. Las apariencias son reales y todos hemos aparentado sentirnos de cierta manera cuando por dentro muchas veces nos podamos estar desmoronando. ¿Por qué lo hacemos? Simplemente, porque no podemos ventilar los anhelos, desafíos y preocupaciones a cada momento. 

Entonces, ¿Cuál es la solución? La respuesta radica en ser sinceros y afrontar las cosas, los desafíos y los problemas con toda intencionalidad y claridad. Debemos reconocer la etapa donde nos encontramos, ser sinceros con nuestro estado actual, evaluar las posibilidades que tengamos para enfrentar la situación, pedir consejo espiritual y profesional y sobre todo buscar lo que dice la Palabra de Dios, orar más fervientemente y descansar en el Señor. 
Dios nos ayudará a cambiar lo incambiable, a revertir lo que parece ser irrevertible y nos proveerá la sabiduría para tomar las mejores decisiones. La Biblia dice en Jeremías 29:13, “Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme” (NTV)   

Esperar Cambios Haciendo Lo Mismo

Hay una frase muy famosa que dice: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Aunque se le ha atribuido esta frase a Albert Einstein o a otros famosos en la historia, no se ha podido comprobar a bien a ciertas si les pertenece o no. Lo que sí es verídico es su significado. Lo más irónico del asunto es que todos hemos experimentado esta frase en nuestro diario vivir. Muchas veces esperamos cambios cuando no hacemos nada al respecto. 

Entonces, ¿qué debemos hacer? Lo primero es reconocer que algo no está funcionando. En segundo lugar, debemos estar dispuestos a gestionar algunos cambios, y en tercer lugar intentar implementar dichos cambios por un corto periodo de tiempo para poder experimentar de primera mano resultados diferentes. Por último, debemos recordar que aunque los cambios puedan ser desafiantes, esperar cambios haciendo siempre lo mismo es casi un milagro. 
Entonces, deseas ver cambios. Haz algo diferente desde el día de hoy. La Biblia dice en Romanos 12:2, No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta” (NTV)  

Estoy Satisfecho

“Estoy satisfecho”. Esta es la frase que usamos comúnmente cuando hemos comido y ya estamos llenos. También usamos esta frase para decir que estamos satisfechos con un proyecto, con una tarea o con un acuerdo específico. El estar satisfechos es algo momentáneo porque pronto volvemos a estar insatisfechos. Por ejemplo, volvemos a tener hambre en el día, volvemos a sentirnos insatisfechos con alguna situación, volvemos a sentirnos insatisfechos con alguna tarea que hemos realizado o dejado de realizar, nos sentimos insatisfechos con alguna relación, etc. En fin, el estar insatisfechos es parte de la vida. 

Entonces, si estaremos insatisfechos en la vida, ¿qué podemos hacer? Debemos recordar que las cosas materiales, que las posiciones laborales, que los proyectos y aún algunas relaciones, son temporales. Aunque queramos que nuestra satisfacción sea permanente, siempre tendremos un sentido de insatisfacción. La pregunta que surge es ¿Por qué? Simplemente porque nuestro destino final no está relacionado con este mundo, sino con la vida eterna.  
En otras palabras, no estaremos totalmente satisfechos en esta vida temporal hasta que lleguemos a la eternidad. Para ello debemos tener una relación con Jesús quien ofrece una vida plena y una vida eterna. Entonces, ¿quieres estar satisfecho o insatisfecho? La Biblia dice en Juan 17:16-17,16 Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo. 17 Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad” (NTV)   

Reseteando

¿Cuántas veces hemos tenido que “resetear” algo? Por ejemplo, un computador, un teléfono, una tableta electrónica u otro dispositivo el cual no podamos usar a no ser que sea reseteado. En muchos casos dicho dispositivo se resetea a su modo original de fábrica perdiendo toda la información adquirida en el tiempo de uso antes de resetearse. Para aquellos quienes tenían grabada toda la información el resetear algo no es problema, para otros, este proceso representa pérdidas sustanciales de tiempo, de esfuerzo y material que no podrá ser recuperado. Qué frustración tan grande, ¿verdad?

Pensemos por unos momentos en nuestra vida emocional y espiritual. ¿Qué debemos resetear por completo? Quizá alguna mala enseñanza, algunas memorias, algunos eventos, circunstancias o traumas? La verdad es que aunque tratemos de oprimir el botón de reseteo, aún lidiamos con muchas de estas cosas en nuestros pensamientos. Entonces, ¿qué podemos hacer? Simplemente presentar todos nuestros pensamientos y nuestra vida misma ante Dios quien sabe cuidar de nosotros. 
Dios sabe resetear nuestro pasado, darnos una nueva oportunidad y un futuro lleno de esperanza. ¿Deseas que Él lo haga? La Biblia dice en Lamentaciones 3:23 ,Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV)   

Me Hierve La Sangre

¿Cuántos hemos escuchado el dicho que dice: Es que me hierve la sangre? Quizá la mayoría en América Latina entiende que este dicho comunica que una persona se encuentra alterada en gran manera a causa de algo o de alguien en particular. El que nos hierva la sangre quiere decir que estamos muy frustrados, enojados o hasta hastiados de los que nos esté pasando. 

¿Qué te hace hervir la sangre? ¿Qué te indigna y te mueve hacia la acción? Espero y no sean sólo ciertas actitudes, personas o situaciones, pero también que te hierva la sangre por poder hacer algo y no hacerlo; que nos hierva la sangre por razones de injusticia, por anhelos que parecen ser inalcanzables, por propósitos que sean loables, por planes frustrados, pero que se puedan volver a probar una y otra vez. 

¿Qué te hace hervir la sangre? Espero y lo sea una pasión por servir a otros, un sacrificio necesario o un sueño que pueda convertirse en realidad. De modo que, si te hierve la sangre, haz algo al respecto. Quizá sea una oportunidad para innovar, para emprender y para responder a una necesidad que al final será suplida porque tu inconformidad causó una transformación y un cambio duradero. Entonces, ¿por qué te hierve la sangre? 

La Biblia dice en Filipenses 2:13, “Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada” (NTV)    

Hasta la próxima

“Hasta la próxima”, es un dicho que se hizo popular a través de una película de acción que básicamente comunica: Nos vemos luego, adiós, nos vemos en otra ocasión o hasta que nos volvamos a ver. Hasta la próxima asume que habrá otra oportunidad, que habrá otro día, que nos veremos en un futuro y que volveremos a coincidir de nuevo. Sin embargo, nadie sabe si de verdad tendrá o no otra próxima oportunidad. 

Entonces, ¿cómo cambiarías tu manera de ver las cosas si no tuvieras un hasta la próxima? ¿Cómo cambiarías tu trato con las personas que más amas, con aquellos que están cerca de ti y con aquellos con los cuales ejerces más influencia? ¿Cómo cambiarías tu actitud hacia las cosas que haces? ¿Cómo cambiarías tus palabras y acciones si supieras que no tendrías una próxima oportunidad? Creo que sin lugar a duda todos cambiaríamos mucho de nuestro proceder. Quizá no nos preocuparíamos de más, no nos afanaríamos tanto y dejaríamos de discutir o altercar por pequeñeces que a final de cuentas no tienen mucho significado.  
Aunque siempre debemos confesar vida sobre nuestra vida y sobre los demás y esperar lo mejor, también debemos estar conscientes de la fragilidad de nuestra vida. Quizá digamos hasta la próxima muchas veces más, pero si no debemos estar preparados.  La Biblia dice en Salmo 90:12,Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (RV1960)   

No se puede

“No puedo”, me dijo mi hijo frustrado cuando estaba aprendiendo a montar en su patineta eléctrica y se estaba cayendo por el miedo que tenía en la primera vez que trató. Yo le miré a los ojos y le dije: “Sólo con una vez que trates no será suficiente. Vence tu miedo a caerte, cáete cuantas veces sea necesario y levántate, sólo así aprenderás”. Con su cara de frustración lo hizo y al caerse unas cuantas veces venció su miedo y aprendió en esta misma tarde. Ahora quiere montarse a su patineta eléctrica adentro, afuera y en todo lugar donde se lo permitamos.

De la misma manera nos sucede en nuestra vida diaria. Constantemente gritamos internamente que no podemos. No podemos con las demandas, con los problemas, con las relaciones, con los desafíos, con los compromisos, etc. A veces, no podemos ni siquiera con el pasado que no hemos podido dejar, con el presente que parece ser abrumador y otros con el futuro que todavía no llega. El sentimiento de no poder hacer lo que pensamos y de imposibilidad es real en todos nosotros. Entonces, ¿qué hacer?

Primero, enfrentar nuestro miedo. Tomar riesgos concienzudos y diligentes para salir adelante. Esperar caernos, pero a su vez levantarnos. Rodearnos de personas que nos puedan ayudar y animar. Ser diligentes y poner todo nuestro esfuerzo, al igual que aprender de las experiencias de otros, ya que estas no nos cuestan. Sobre todo, pedir sabiduría, fuerza y entendimiento de parte de Dios. Él nos ayudará en cada paso que demos. La Biblia dice en Marcos 9:23 “ Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (RV1960)

Por Sus Frutos

¿Has escuchado la frase: “Por sus frutos los conoceréis”? Creo que sí. Algunos piensan que fue dicha por un filósofo, otros piensan que es un dicho común y otros apenas la acaban de escuchar. Sin embargo, muchos ignoran que esta frase fue compartida por Jesús. Lo que quiere comunicar es que las acciones mostrarán la verdad acerca de cada persona. 

Muchas veces nos hemos preguntado lo siguiente: ¿Será que esta persona sí es como se ve? ¿Será que lo que se ve es lo que realmente es? Creo que todos nos hemos hecho esa pregunta o no la han hecho a nosotros. La autenticidad y genuinidad es algo que este mundo necesita ver cada vez más. La gente anhela ver nuestras grandes destrezas y fortalezas, pero también nuestra vulnerabilidad. El mundo necesita ver que somos honestos con nuestro hablar y con nuestro proceder. El mundo necesita ver que las palabras concuerden con los hechos los cuales corroboren nuestras creencias. 

Hay cuatro tipos de personas: Los que tienen las creencias correctas, pero las acciones incorrectas. Los que tienen las creencias incorrectas, pero tratan de proceder correctamente, los que tienen las creencias y las acciones incorrectas y los que luchan y trabajan por tener las creencias y las acciones correctas. Así que, deja que Dios obre en ti y aunque falles en repetidas ocasiones, Él te podrá restaurar.   La Biblia dice en Mateo 7:20: “Así que, por sus frutos los conoceréis” (RV1960)    

Perdonar

“Perdonar es recordar sin dolor”. Esa es una definición que yo comparto constantemente. El perdonar no significa que podamos borrar de nuestra memoria los hechos, las personas o las situaciones que nos han causado dolor. Sin embargo, el perdonar es una acción y es una decisión. La mayor parte del tiempo es un proceso progresivo y no instantáneo. No debemos frustrarnos si no perdonamos rápidamente, pero no debemos posponer ni oponernos a perdonar ya que los más afectados seremos nosotros mismos. 

Se ha comprobado que la falta de perdón es un factor crucial en el desarrollo de las enfermedades emocionales. Las personas que no perdonan tienden a ser más ansiosas, depresivas e inseguras. Son personas que batallan con confiar y con esperar lo mejor. Algunas suelen ser negativas y hasta posesivas. Aunque no podemos generalizar, sí podemos aseverar que las personas que perdonan son más seguras, confiadas y felices. 

El perdonar es liberador porque muestra la misma esencia de Dios quien nos perdona. El perdonar es liberarnos del peso innecesario y de sentimientos nocivos. Entonces, ¿deseas ser libre? Práctica el perdón. Te aseguro que caminarás en una libertad indescriptible. La Biblia dice en Proverbios 17:9, “El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos”. (NVI)