Autorrechazo

Un dilema con el que esta lidiando actualmente la sociedad es con el autorrechazo. Muchas personas tienden a rechazar a otras cuando en verdad se rechazan a si mismas. El autorrechazo es la psicopatología que crea una repulsión a si mismo o algún área de la vida del ser humano causando una baja autoestima, la falta de confianza, la carencia de seguridad y una predisposición a rechazar a los demás. 

Muchas personas, incluso cristianos, sufren de autorrechazo. Lo más lamentable es que este patrón de pensamiento puede persistir durante años, saboteando la verdad sobre quiénes somos ahora a través de Cristo y lo valiosos que somos para nuestro Padre celestial. Cuando la mentira de autorrechazo reina en la mente, se adoptan sentimientos de insuficiencia que nos tienden a apartar de Dios y de los demás alrededor nuestro. 
Si conoces de Dios Padre recuerda lo siguiente: pertenecemos a la familia de Dios, somos hijos(as) amados por Él, somos perdonados de nuestro pasado, presente y futuro, tenemos un legado espiritual, se nos ha otorgado una autoridad espiritual, ya no somos condenados y tenemos poder para alcanzar la victoria. Si estas verdades impregnan nuestro ser, el autorrechazo se convertirá en aceptación. La Biblia dice en Romanos 5:6, “Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores” (NTV)  

Cuando Puedes Hacerlo

Si lo puedes hacer, ¿por qué no lo haces? Esa es la cuestión y el dilema de muchos. Si tienes los recursos, las fuerzas, el conocimiento, la experiencia y demás, ¿por qué no lo haces? Si lo has estado pensando, meditando y evaluando, ¿por qué no lo haces?  Si has estado esperando, analizando y estratégicamente planeando, ¿por qué no lo haces?

Cuando podemos hacer las cosas muchas veces no las hacemos porque no queremos hacerlas. Cuando podemos hacer las cosas muchas veces no las hacemos por desidia, por temor, por pereza, por irresponsabilidad, por indecisión, por inseguridad, etc. La verdad es que hay muchas cosas que pudiéramos estar haciendo y hallamos mil excusas para no emprenderlas o llevarlas a cabo. La verdad es que cuando se quiere, no hay excusas, porque aún la ignorancia no es excusa ya que tiene solución. 
De modo que no te excuses de no hacer algo bueno sobre todo cuando tienes oportunidad de hacerlo. Con ello, cumplirás con parte del propósito para tu vida y serás de mucha bendición para los demás.  La Biblia dice en Proverbios 3:27, No dejes de hacer el bien a todo el que lo merece, cuando esté a tu alcance ayudarlos” (NTV)

Cuando Te Quedan Mal

¿Cuántas veces nos han quedado mal cuando alguien se ha comprometido con nosotros? Recientemente fui testigo de personas cercanas a mi a quienes les habían asegurado y tenían un cupo en un avión para su destino de vacaciones. Ellos confiaron en esta persona quien les aseguró y tendrían los boletos para entrar en el avión. Al llegar al aeropuerto con equipaje y todo, después de un tiempo dicha persona quien trabajaba para esta empresa, no pudo cumplir con su promesa. Todos ellos se quedaron con reservaciones de hotel, boletos de diversión y todo planeado en su destino final. No contaban con que esta persona les quedara mal y sus planes fueran totalmente frustrados, alterados y cambiados. Cada uno de ellos sufrió pérdidas por no poder llegar a su destino final. 

Aunque este caso sea sólo un ejemplo de las muchas veces cuando alguien nos queda mal, en repetidas ocasiones nosotros también podemos quedarle mal a alguien. Piensa en las veces que has prometido algo y no lo has cumplido. Piensa en las veces que has dicho alguna palabra que te ha comprometido y no le has podido dar seguimiento. Piensa en las decisiones que has tomado y que han afectado radicalmente la vida de otros para bien o para mal. Piensa en que todo lo que haces individualmente ya que también puede tener repercusiones hacia otros. 
De modo que cuando otros te queden mal, piensa en no hacerlo tú y así poder ser de bendición a los demás. La Biblia dice en Romanos 12:21, “No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien” (NTV)

Sin Falta

“Ahí estaré sin falta”. Esas son las palabras que he escuchado una y otra vez de personas que suelen comprometerse con estar en algún evento o lugar y al final el estaré sin falta se convierte en una falta. Algunos dicen este dicho por conveniencia y otros simplemente por comprometerse más de lo que pueden sin poder formular un simple “no”.

Sin falta nos han dicho a todos y nos han dejado con los crespos hechos, es decir, en espera. Sin embargo, hay alguien quien sin falta siempre está allí. Alguien que siempre esta atento a todas nuestras necesidades. Alguien quien nos sustenta y nos alienta. Alguien que no se fija sólo de lo que puede recibir, sino que lo da todo de sí. Alguien que provee, que respalda y que perdona una y otra vez. Alguien que nunca llega tarde y que siempre esta en el momento indicado, en el lugar preciso y en la hora oportuna. Alguien que siempre se sacrifica por nosotros y siempre tiene los mejores intereses para que nos vaya bien en la vida. Ese alguien se llama “Jesús”.

Él sin cometer ninguna falta fue juzgado como quien tenía todas las faltas y todo por amor a cada uno de nosotros. Él siempre se presenta sin falta, te responde sin falta y te ayuda sin falta. ¿Crees en Jesús? Si no le conoces, te aseguro que aunque muchos te hayan mentido que llegarían sin falta, Jesús sí lo hará. Él siempre estará contigo. La Biblia dice en Efesios 5:2, “Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros, como aroma agradable a Dios” (NTV)

La Lucha Que No Se Hace

La vida esta llena de muchas luchas, pero como dice el dicho: “La peor lucha es la que no se hace”. Todos los días nos enfrentamos con luchas, pruebas y desafíos constantes. Las luchas tienen dos componentes importantes: “el primero es que nos proveen experiencias de preparación para enfrentar mejor la vida y el segundo es que nos fortalecen mucho más de lo que pudiésemos imaginar. Las luchas nos hacen más fuertes o nos pueden llevar a la derrota.  

La Palabra de Dios nos muestra múltiples episodios donde el pueblo de Israel (el pueblo escogido por Dios) sufrió luchas con gratas victorias y penosas derrotas. Muchas victorias se dieron por la obediencia a Dios y muchas derrotas surgieron de la desobediencia. Lo mismo sucede con nosotros hoy. Nuestras luchas suelen seguir el mismo patrón de conducta y los mismos resultados a los del pueblo de Israel. No obstante, la vida esta llena de luchas, pero cómo las enfrentamos marcará la diferencia. 
Entonces, ¿enfrentas tus luchas en tus propias fuerzas o con las fuerzas espirituales provistas por Dios? ¿Las enfrentas aprendiendo de los demás y de las experiencias pasadas o solo en tu propia opinión y en tu terquedad? Recuerda que Dios te quiere dar la victoria, pero la lucha la debes enfrentar tú. El resultado dependerá del consejo que recibas al enfrentarlas y del poder que te respalde para vencer cada una de ellas. La Biblia dice en Deuteronomio 31:6, “¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará” (NTV)   

Resurrección

¿Resurrección? ¿Volver a la vida? ¿Morir y volver a vivir? ¿Es eso posible? Han habido muchas filosofías, conjeturas y versiones de personas que han muerto y han resucitado en la historia de la humanidad, pero solo una persona ha resucitado y sigue viviendo, esa persona se llama “Jesús”. Evidencias antropológicas, arqueológicas, históricas y espirituales corroboran que Jesús vivió, fue crucificado, pero también resucitó. Pero, ¿para qué resucitó? Él resucitó para darnos vida a cada uno de nosotros. Él resucitó para darnos propósito, plenitud y un destino seguro por la eternidad. 

Jesús resucitó y con Él resucitó la oportunidad de una nueva vida para toda la humanidad. Resucitó el amor incondicional, eterno y real. Resucitó la puerta y el camino hacia el cielo. Resucitó la fuerza para vivir esta vida. Resucitó la esperanza, pero sobre todo, resucitó nuestra relación con Él. 

La resurrección es más que un hecho histórico, es una realidad permanente. Todos los días Sus misericordias son nuevas, Su amor es real y Su gracia es infinita. Todos los días resucitan las oportunidades, resucita el perdón sustentado por el amor. Y para ti, ¿qué significa la resurrección? ¿Ha resucitado Jesús en tu corazón? La Biblia dice en Juan 11:25-26, “ 25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. 26 Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá” (NTV).

El Trabajo

El interesante y controversial filósofo Confucio dijo una frase muy verídica que siempre me ha llamado la atención. Él escribió: “Elige un trabajo que ames y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”. En otras palabras, cuando el propósito y la pasión se unen, el resultado es una satisfacción profunda que aunque recibas o no una remuneración económica, lo haces con todo tu esfuerzo y con toda tu dedicación. 

El trabajo dignifica y da sentido a nuestra vida. El trabajo desarrolla nuestras habilidades más ocultas y pule nuestras habilidades innatas. El trabajo nos conduce a través de la experiencia y nos afirma a través del tiempo. El trabajo es la plataforma para servir a otros, para ayudar diferentes causas y para compartir nuestro conocimiento con los demás. El trabajo nos da un sustento, pero al mismo tiempo nos proporciona un entendimiento. El trabajo nos capacita, nos habilita y nos enseña. El trabajo es la universidad en la práctica y los conceptos en la practicidad. Además, el trabajo nos da un sustento para toda la vida. 
Por estas y muchas razones más, el trabajo es una bendición de Dios. Así que, cada vez que trabajes, recuerda que el trabajo es más que una habilidad mostrada que nos produce algún dividendo para vivir, pero es parte fundamental de nuestro sentido de vida. La Biblia dice en Proverbios 16:3,Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito” (NTV)

Una Desgracia

¡Es toda una desgracia! ¡No puede ser! Son expresiones que surgen de una reacción a una situación, evento o circunstancia en la vida. Una desgracia puede ser una noticia abrupta, una circunstancia difícil o un desafío prolongado. Una desgracia puede ser algo horrible e inesperado o una situación adversa que surge de la terquedad, del pecado y de la rebeldía del ser humano. Alguien dijo que la desgracia más grande es la de buscar ser amado y no serlo, el buscar el significado en la vida y no hallarlo y el querer ser trascendente y no poder lograrlo. 

¿Cuál consideras que ha sido tu desgracia? Quizá al meditar en esta pregunta podemos pensar en diferentes situaciones, relaciones o eventos que hemos experimentado en nuestras vidas, pero también en cómo dichas situaciones nos han forjado en lo que somos hoy en día. 
Muchas de las desgracias cambian de parecer con el tiempo. Otras aunque quisiéramos que cambiasen, han dejado una marca fuerte en nuestra mente y en nuestro corazón. Sin embargo, Dios es experto en convertir nuestras desgracias en experiencias de aprendizaje y nuestros dolores más profundos en experiencias con significado que aunque sean dolorosas, pueden cobrar propósito para ayudar, consolar y aconsejar a otros. De modo que si crees estar viviendo en una desgracia, ven a Dios. Él puede darte de Su gracia en medio de todas tus desgracias. La Biblia dice en Hebreos 4:16 Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos” (NTV)

Seguro

Se ha comprobado que una de las características de más atracción para el ser humano es la seguridad. Como bien lo dicen por ahí: “No hay nada más atractivo en una persona que estar segura de sí misma”. La seguridad esta conectada con la confianza y la confianza esta conectada con el autoestima que esta directamente relacionada con la identidad del ser humano. 

Entonces, si la seguridad depende mucho de nuestra identidad, debemos evaluar qué episodios, situaciones, personas y eventos han sido los ladrones de la seguridad en nuestra identidad. En muchas ocasiones tiene que ver con un trauma de la infancia, con un comportamiento o hábito inapropiado o con una persona o evento que nos ha hecho concluir que seremos inseguros de por vida. 

La verdad es que en nuestra carne podremos ser muy inseguros, pero Dios a través de la nueva vida que nos ofrece, desea darnos la seguridad que depende de Él y no de nosotros mismos. Dios Padre nunca nos defraudará, Él nunca nos traumará, ni nos maltratará, ni mucho menos robará nuestra seguridad. Al contrario, Él suplir cada una de nuestras necesidades, resarcir y sanar lo que otros han hurtado y proporcionarnos la seguridad que dependen de Sus fuerzas y no de las nuestras. ¿Deseas estar seguro(a) a través de Él? ¿Deseas que Él sea la fuente de tu seguridad? 

Dios lo puede hacer en ti, ¿lo dejarás obrar? Te aseguro que en Él todas tus inseguridades pueden cobrar un significado totalmente diferente. La Biblia dice en el Salmo 27:1:El Señor es mi luz y mi salvación, entonces ¿por qué habría de temer? El Señor es mi fortaleza y me protege del peligro, entonces ¿por qué habría de temblar?” (NTV)    

El Tiempo Lo Dirá

No sé si recuerdas la frase que dice: “El tiempo lo dirá”. Lo que realmente se comunica aquí es que el tiempo por sí mismo traerá en sí una perspectiva diferente de la circunstancia, de las personas o del evento que se esté experimentando al momento. Lo que se quiere decir es que el tiempo funciona como abogado, pero a su vez como juez. Lo que quiere decir es que el tiempo dictará por si mismo la sentencia de absolución o de culpabilidad a una persona, situación o evento. 

En cierta instancia, el tiempo tiene una función más grande que el regir nuestros horarios, limitar nuestras tareas y delimitar nuestros compromisos. El tiempo sin hablar da la palabra, provee autoridad, acumula experiencia, desarrolla destrezas, anula percepciones erróneas, descubre talentos innatos, rectifica lo que parecía ser irreconciliable, magnifica lo que estaba escondido y compensa lo que parece ser incompensable. El tiempo cura las heridas, sana las palabras más atroces y suele ayudar a borrar los episodios más oscuros al proveer una nueva luz y oportunidad. 
Como dice otro dicho: “El tiempo lo dice todo”. Por eso, dejémosle mucho al tiempo, démosle tiempo al tiempo y confiemos en cada minuto en nuestro Dios. Esto siempre será una buena práctica.     La Biblia dice en Mateo 6:34: “Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.” (TLA)