Aburrido

Mi hijo en repetidas ocasiones me ha dicho: “Papá, estoy aburrido”. Su definición de aburrimiento es que no está haciendo algo que le guste hacer en el momento. ¿Cuántas veces nos sentimos como adultos de la misma manera? Sentimos aburrimiento de nuestra situación actual, de nuestro trabajo, de nuestras relaciones, en fin, los sentimientos nos hacen concluir que estamos aburridos. Lo peor es que trasladamos este sentir de aburrimiento en muchas áreas de nuestra vida y el resultado es querer desistir, renunciar o acabar con algo por este tipo de sentimiento. 

El aburrimiento es una condición adoptada de un término netamente emocional. Sin embargo, muchas veces cosas buenas y prácticas necesarias al parecer pueden ser aburridas, pero su resultado es benéfico y muy útil para nosotros. Por ejemplo, a algunos les parece aburrido levantarse temprano, ir a la escuela, hacer ejercicio, comer saludablemente, leer por un corto periodo de tiempo, convivir con otras personas, entre otras cosas más. No obstante, cada una de estas disciplinas y rutinas son necesarias para tener una vida plena, íntegra y llena de propósito. 
Por lo tanto, no podemos vivir ni por las emociones, ni mucho menos porque sentamos aburrimiento, ya que este sentir siempre querrá llegar. Ocupémonos siendo diligentes en todo y veremos la recompensa de no tener tiempo para estar aburridos. La Biblia dice en el Salmo 31:15a, En tu mano están mis tiempos” (RV1960)   

Pérdida del sueño

El insomnio o la pérdida prologada del sueño es una patología muy frecuente en la población en general. Se estima que alrededor de un 15% de la población adulta padece de insomnio crónico y un 35% ha sufrido o sufre de un insomnio ocasional o transitorio. Cualquiera y sea el caso tuyo o de alguien que padezca de esto, la realidad es que con el tiempo vendrán otro tipo de complicaciones físicas y emocionales causadas por la falta del descanso adecuado del cuerpo.   

¿Has sufrido de la pérdida del sueño? Muchas veces la misma impaciencia por dormir a menudo asusta el sueño. He aquí unos pasos para combatir el insomnio: Identifica los factores que te causan ansiedad antes de dormir, minimiza las distracciones o ruidos, trata a lo posible de prepárate para dormir media hora o una hora antes, toma un té caliente en caso que puedas, separa por lo menos de siete a ocho horas consistentes para poder dormir, practica ejercicios de oxigenación con tu respiración para preparar tu cuerpo y sobre todo ora pidiéndole a Dios que te otorgue un buen descanso para poder reposar, recobrar el ánimo, retomar las fuerzas y seguir adelante. 
Recuerda que es difícil dormir cuando la mente no se calla. La Biblia dice en el Salmo 4:8,En paz me acostaré y dormiré, porque solo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo” (NTV)   

Cansancio

Todos hemos experimentado el cansancio. Una vez escuché una frase muy chistosa que me causó risa que dice: “El cansancio es algo que solo se puede quitar durmiendo profundamente, así que, muy buenas noches”. Esto es verdad en cuanto al cansancio físico, pero ¿qué del cansancio emocional y hasta el espiritual? Muchas veces el cansancio no entra por el cuerpo, sino por el corazón. 

Se ha demostrado que el cansancio emocional es mucho más difícil de tratar que el cansancio físico, ya que muchas veces el sólo identificarlo es un gran desafío. El cansancio emocional se relaciona con la gama de sentimientos y emociones que se acumulan para hacer desistir a una persona de continuar con alguna relación, algún proyecto, algún compromiso y en los casos más tristes hasta con la propia vida. 

Por eso es importante no ignorar las señales del cansancio físico al tener buenos hábitos y rutinas de descanso y reposo. De la misma manera, es de suprema importancia el reconocer los síntomas del cansancio emocional para tratarlo en muchos de los casos integralmente y con una buena asistencia profesional. En la mayor parte de los casos, basta sólo con tomar el tiempo necesario para meditar, para reflexionar y para hacer algunos cambios relevantes antes de convertirse en algo supremamente incontrolable. Sobre todo, es bueno tomar en cuenta a Dios quien ha prometido darnos las fuerzas cuando parece que las hemos perdido completamente. La Biblia dice en el Salmo 138:3, “En cuanto oro, tú me respondes; me alientas al darme fuerza” (NTV)    

Duda Necesaria

El proceso de la duda es necesario. Octavio Paz escribió: “Aprender a dudar es aprender a pensar”. En cierta manera, la duda es parte del proceso de aprendizaje para la vida diaria. La duda formula preguntas que no habíamos considerado y nos conduce a respuestas que nos amplían nuestra perspectiva de vida. 

La duda es en sí una búsqueda de la verdad para poder aclarar las cosas y seguir hacia adelante. La duda es un proceso de indagación, exploración y meditación que no siempre nos lleva al desosiego, sino que también nos puede llevar a la asertividad, a la claridad y a fundamentar nuestra verdad. La duda es necesaria para poder aprender y para aprender a pensar analítica, lógica y concienzudamente. 


Pero ¿Cuándo es la duda una mala práctica? La duda, como todo proceso de exploración, se puede convertir en algo bueno o en algo netamente malo. Cuando la duda conduce sólo a la ambigüedad, a la indecisión y a la inseguridad, se debe corregir. La Palabra de Dios nos presenta muchos escenarios donde los que duraron, luego fueron enseñados, guiados y conducidos por la verdad. De modo que, expresa tus dudas, indaga cuando sea necesario y comparte tu aprendizaje para ser de bendición a los demás. Recuerda que de la duda a la verdad puede haber un solo paso. La Biblia dice en Hebreos 3:12, “Por lo tanto, amados hermanos, ¡cuidado! Asegúrense de que ninguno de ustedes tenga un corazón maligno e incrédulo que los aleje del Dios vivo” (NTV)   

Compensación

Todos los días somos compensados. Unas veces somos compensados por nuestro trabajo, otras veces por nuestro esfuerzo y fidelidad y en otras ocasiones, somos compensados sin esperarlo. Hay compensaciones por gracia. Por ejemplo, todos los días somos compensados con una nueva oportunidad, con misericordias que son nuevas cada mañana, con nuevas fuerzas, nuevos desafíos, etc. Somos compensados de maneras sorprendentes al recibir lo inesperado o más de lo esperado. Somos compensados con razón y sin razón justa. Somos compensados con salud, con libertad y con recursos tangibles e intangibles que no terminaríamos de contar. 

Algunos están esperando siempre una compensación financiera porque creen que con ello se solucionarían muchos de sus problemas. Sin embargo, no piensan en las muchas maneras que son compensados con cosas que muchos quisieran tener. Por otro lado, también podemos esperar ser compensados con muchas cosas o recursos teniendo las mejores intenciones, con los más puros motivos y con la fe puesta en Dios con el objetivo de servir a los demás. 

Hay cosas que no esperas que lleguen. Hay otras que esperas y por fin llegarán; y hay otras que nunca has esperado y llegarán sin que lo esperes. Así que, confía en fe, espera en Dios y lo inesperado, sucederá. La Biblia dice en el Salmo 37:4-5,Deléitate asimismo en Jehová,Y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará” (RV1960) 

Sorprendente

La vida esta llena de sorpresas que nos llegan a diario. Esto me recuerda a un comentador de noticias en mi natal Colombia que todas las mañanas iniciaba sus frases de noticias con el lema: Inaudito y sorprendente. Después de eso seguían un sin número de noticias. Algunas de ellas eran de carácter bueno y otras netamente malas. Tanto unas como otras eran de verdad sorpresivas. 

¿Qué tipo de noticias recibes en tu vida? Creo que muchas nos han tomado por sorpresa. Por ejemplo, recientemente, la noticia de una pandemia global y sus distintas y casi eternas sepas. La noticia de una guerra en el otro lado del mundo. Quizá a nivel personal alguna pérdida relacional, familiar o laboral. Quizá noticias en referencia a alguien cercano a ti que aunque no te afectó directamente, el saberlo te afectó indirectamente. De modo que muchas veces lo sorpresivo es tan doloroso, pero a su vez puede ser muy benéfico. Por ejemplo, qué tal de las sorpresas buenas como regalos, visitas inesperadas que estabas esperando, respuestas a oraciones que parecían no contestarse, situaciones que se están dando sin planearse naturalmente, avances que estaban retrasados, etc. En medio de todo, debemos tener una postura de agradecimiento, fe y confianza en Dios. 
Dios puede hacer que lo sorpresivo se torne para bendición de cada uno de nosotros. La Biblia dice en Santiago 1:17, “Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento” (NTV) 

Sin Tapujos

Hay un dicho que dice: “Las cosas se deben decir sin tapujos”. En otras palabras, las cosas se deben decir como son. ¿Cuántos hemos evitado decir las cosas de frente por no querer ofender o lastimar a alguien? ¿Cuántas veces le hemos dado vuelta a lo que vamos a decir por temor de otros? Con esto no quiero decir que debemos decir las cosas sin amor y sin cuidado, pero sí debemos decirlas de todo nuestro corazón. 

Sin tapujos habla de ser sinceros con otros. Sin tapujos significa ser los mismos en todo lugar y en toda situación. Sin tapujos significa trabajar para ser íntegros y considerados con los demás. Sin tapujos significa que somos de una sola pieza y que no podemos tener dos dobleces. 

El día de hoy medita en las cosas que necesitas decir sin tapujos. Para ello, una buena práctica es comentarle dichas cosas a Dios antes de compartirlas con los demás. Él puede guiarnos para decir lo correcto y no lo conveniente. Él puede sanarnos para no herir a los demás y Él puede usarnos con sinceridad e integridad para bendecir a los demás. De modo que, deja de vivir con tapujos y vive en la verdad que ofrece la sinceridad.  La Biblia dice en Romanos 12:9, “No finjan amar a los demás; ámenlos de verdad. Aborrezcan lo malo. Aférrense a lo bueno” (NTV)    

Quince Años

En la cultura latinoamericana celebramos la tradición de los quince años en especial en las señoritas a quienes en muchas ocasiones ser les celebra con una fiesta llamada quinceañera. La etapa de los quince años es una edad crucial para la juventud. Es allí donde se esta pasando por el proceso de cambios de la niñez a la juventud, de la dependencia a la independencia, de la preparación hacia la libertad de pensamiento, de expresión y de acción. En fin, es una etapa linda y a su vez desafiante.
Las chicas comienzan a preocuparse más por su aspecto físico al igual que los chicos. Las preguntas de existencialismo se magnifican al pensar en por qué estoy aquí, cuál es el propósito de mi vida, hacia dónde me dirijo y de dónde provengo. También cobran mucho sentido las amistades, los lugares, las tradiciones y el construir memorias e historias. En medio de todo esto, esta etapa también debe ser para aprender, inquirir y permanecer en una relación más profunda con Dios. Él es quien da inteligencia, sabiduría y fuerza en esa etapa tan especial de la vida para forjar el futuro más hermoso que se pueda llegar a tener.

Hoy felicito a mi hija Celina quien cumple sus quince años y oro a Dios para que cumpla todos Sus propósitos en tu vida al guardar cada uno de Sus caminos. Recuerda lo que dice la Biblia en Eclesiastés 12:1, “No dejes que la emoción de la juventud te lleve a olvidarte de tu Creador. Hónralo mientras seas joven, antes de que te pongas viejo y digas: «La vida ya no es agradable” (NTV)

Nunca te confíes de más

¿Cuántas veces nos confiamos de más en las cosas que no debemos hacerlo? Por ejemplo, nos confiamos en que todo saldrá como siempre ha salido, que no tendremos ningún percance, que todas las personas nos quedarán bien, que nada se cancelará, que todo marchará viento en popa, etc. Otras veces confiamos en nuestra experiencia, en nuestra preparación, inteligencia, fuerzas, destrezas y habilidades. La verdad es que nos confiamos de más. 

Al parecer cuando nos confiamos de más tarde que temprano estaremos prontos a recibir una decepción. Muchas veces la decepción viene por las circunstancias, por los eventos o por las personas a las cuales les hemos confiado. En numerables ocasiones la decepción viene por nosotros mismos, lo cual suele ser más frustrante. 
Sin embargo, hay una persona a la cual siempre le podremos confiar de más. Esa persona es nuestro Señor Jesucristo quien murió, pero también resucitó para que nosotros pudiésemos tener una vida en plenitud. ¿Confías en Él? Te aseguro que nunca saldrás defraudado ni decepcionado. La Biblia dice en el Salmo 125:1,Los que confían en el Señor están seguros como el monte Sion; no serán vencidos, sino que permanecerán para siempre” (RV1960)  

Odio

Martin Luther King Jr. dijo: “No permitas que ningún ser humano te haga caer tan bajo como para odiarle”. El odio es con frecuencia un sentimiento que lleva al desosiego y a la desolación. Es un sentimiento que mina, daña y hurta la paz en muchos corazones. Es enemigo de la felicidad, primo de la tristeza y hermano de la amargura. El odio enceguece, arruina y destruye. 

El odio no disminuye con más odio. Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros. Es decir, nos afecta nuestro ser más que el ser de los demás. El odio maltrata el corazón, lacera las emociones más sinceras y es propulsor del rencor más profundo. Entonces, el albergar odio en nosotros no es nada inteligente. Como alguien dijo: “El odio sólo puede existir en ausencia de la inteligencia”. Yo añadiría que el albergar odio muestra nuestra falta de sabiduría. Sin embargo, todos podemos albergarlo sin darnos cuenta.  
Entonces, cuando llegue el resentimiento y un sentimiento de odio debemos hacer tres cosas: primero, no alimentarlo, segundo, no albergarlo y tercero, entregárselo a Dios. Él desea sanar nuestro corazón y cuidarlo para que vivamos en plenitud. La Biblia dice en Proverbios 10:12,El odio provoca peleas, pero el amor cubre todas las ofensas” (NTV)