Esperanza

“La esperanza es lo último que se pierde” dicen por ahí. La verdad es que sentir esperanza es esencial para vivir. Si no creemos que nos espera algo mejor, podemos hundirnos en la más profunda depresión. Por otro lado, el ser optimistas también puede desilusionarnos, cuando lo que esperamos no se materializa. Entonces, ¿cómo saber dónde poner nuestra esperanza y cómo reaccionar si no se cumple lo que esperamos?

La esperanza es segura cuando está en armonía con los deseos de Dios. Sin embargo, muchas de nuestras expectativas se basan en deseos o sentimientos. Anhelamos ascensos en el trabajo, una buena salud, relaciones sólidas o soluciones a nuestros problemas, no obstante, no tenemos ninguna promesa absoluta de Dios de que todo esto será parte de Su voluntad para nosotros. El desilusionarnos de Dios es algo que puede ocurrir si nuestras expectativas no coinciden con Su plan. Incluso cuando la esperanza se basa en una promesa bíblica, es posible que Dios no la cumpla de la manera o en el plazo que la esperamos.
Entonces, la esperanza es segura cuando no es subjetiva y depende o se origina de nosotros. Dios es bueno y soberano y aún cuando una expectativa terrenal no se cumpla como deseamos, podemos tener gozo al recordar que nuestra esperanza segura y eterna esta en Dios. La Biblia dice en el Salmo 42:11,¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios!” (NTV) 

Sin Razón Alguna

Hay palabras y acciones que se expresan o se dicen sin razón alguna. Algunas personas suelen excusarse diciendo que han hecho las cosas sin razón alguna. En otras palabras, sin un argumento que los avale fácilmente, porque en cierta instancia, la razón se compone de verdades que hay que decir y verdades que hay que callar, pero también de acciones que hay que hacer y acciones que nunca debemos llegar a hacer. 

La razón es necesaria, pero algunos son esclavos de ella. La razón siempre ha existido, pero no siempre de una forma razonable especialmente cuando no se razona bien. El ser humano no puede vivir de pura razón, porque los sentimientos alimentan y complementan a la razón. Como dicen por ahí: “Si la razón hace al hombre, el sentimiento lo conduce”. 


Dios nos ha hecho como seres racionales sin ser llevados sólo por nuestros instintos. Él nos ha dado la razón para poder pensar antes de actuar y para adquirir de Su sabiduría para vivir mejor. Busquemos un balance entre la razón y nuestros sentimientos para poder vivir en plenitud y no excusarnos de hacer las cosas “sin razón alguna”. La Biblia dice en Proverbios 21:2, “La gente puede considerarse en lo correcto según su propia opinión, pero el Señor examina el corazón” (NTV) 

No digas nada a nadie

“No le digas nada a nadie”. Estas pueden ser palabras de advertencia, confidencialidad, pero también una frase que puede afectarnos por el resto de la vida. El no decirle nada a nadie la mayor parte del tiempo conlleva en sí el silencio de una acción errónea, palabras mal intencionadas o en casos extremos llega hasta abusos nunca esperados. 

Sin embargo, por más difícil que sea la situación, hay alguien a quien sí le podemos contar todas las cosas. Ese alguien es nuestro Señor Jesús. Él está dispuesto a escucharnos, aconsejarnos y sanarnos cuantas veces sea necesario. Él nos da la sabiduría para lidiar con cualquier situación y nos da el poder para enfrentar pase lo que pase en nuestra vida. 


Practiquemos y enseñemos el no callar lo que se ha pedido callar por ser cuestionable. Enseñemos el declarar, el compartir y el denunciar cuando sea necesario. La verdad siempre sale a la luz, pero podemos evitar muchos dolores, traumas y emociones si hacemos del confesar la verdad una practica diaria por más difícil que esta sea. La Biblia dice en Lucas 8:17, “ Pues todo lo secreto tarde o temprano se descubrirá, y todo lo oculto saldrá a la luz y se dará a conocer a todos” (NTV)   

Te Caes

Estoy seguro que has visto a los bebés tratando de dar sus primeros pasos. Al principio dan uno o dos pasos y se caen. Poco a poco van tomando confianza y fuerza comenzando a caminar, explorar y hasta hacer una que otra travesura. Los padres usualmente al ver el peligro de los intrépidos niños les advierten diciendo: “Te caes”. En otras palabras, “te vas a caer”. La mayor parte del tiempo los niños no prestan atención a dicha advertencia e ignoran a sus padres resultando en el piso pidiendo ayuda con algún grito o llorido. Las palabras que se escuchan de los padres son: “Te dije que te ibas a caer”. 


Todos crecemos y ninguno puede recordar sus primeros pasos, pero sí podemos recordar las veces que hemos caído una y otra vez. Podemos recordar los errores que hemos cometido, las malas acciones que hemos tomado, las palabras inoportunas que hemos dicho y a las personas que hemos herido. Nos hemos caído por decisión propia o por daños colaterales de decisiones de los que están cerca de nosotros. Sin embargo, cuando hemos caído al suelo, sólo hay una manera de levantarnos y es mirando hacia arriba. En lugar de recibir palabras ásperas de parte de Dios diciéndonos: “Te lo dije y por eso estas ahí”. Él nos dice: “Yo te levanto, te restauro y te doy una nueva oportunidad”. ¿Deseas levantarte y caminar con Él?  La Biblia dice en Isaías 41:13, “ Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo” (NTV)  

Inténtalo

Toda conquista comienza con la decisión de intentarlo. Intentar es emprender, actuar e incursionar en campos y áreas que no habíamos experimentado. Intentar es tratar de salir del “estatus quo” para poder progresar. No debemos dejar de intentarlo ya que el éxito no resulta del primer intento. Como bien dijo un amigo mío: “prefiero intentarlo que quedarme con la duda de qué hubiera pasado”. 

La vida esta llena de intentos a los que le llamamos oportunidades. Vivir es en sí intentar infinitas veces, ya que cometemos múltiples errores. De modo que, un error es una oportunidad perfecta para poder intentarlo con más experiencia. Lo que sí es seguro es que si no lo intentas, tienes un 100% de posibilidades de no lograr nada de lo que te propones. Así que, inténtalo una y otra vez. Si piensas no poder hacerlo, recuerda que Dios tuvo paciencia una y otra vez y no se dio por vencido en establecer una relación con la humanidad. Él lo intentó con profetas, con reyes, pero sólo a través de Su hijo Jesús pudo restablecer un camino para tener una relación con Él. Entonces, inténtalo de nuevo. Dios te puede ayudar.  La Biblia dice en Gálatas 6:9, Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos” (NTV)   

La Negación

Todo ser humano ha pasado por la etapa de la negación. La mente humana tiene un primitivo mecanismo de autodefensa que niega todas las realidades que producen demasiado estrés para que el cerebro las maneje. Esto es conocido psicológicamente como un estado de negación. Uno tiende a negar cuando no puede aceptar lo que le duele. La negación hace ver las verdades como mentiras y mentiras como verdades. En otras palabras, la negación de los sucesos, situaciones o emociones nunca es una buena práctica. 

La negación va acompañada de suposiciones las cuales hacen vivir al ser humano en un mundo ficticio e irreal. La negación oscurece el panorama de la realidad y no permite construir sólidamente hacia un buen futuro. No se puede construir la vida ni en base a ilusiones, suposiciones o emociones. La vida se construye enfrentando la realidad, lidiando con los dolores del ayer, perdonando el pasado, limpiando el presente, aprendiendo de los dolores experimentados y caminando hacia adelante con una postura de fe. 

Dios desea ser parte de tu realidad por más difícil o desafiante que esta sea y transformarla para bien. La Biblia dice en Proverbios 18:10, El nombre del Señor es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo” (NTV)   

Sonrisas

Una sonrisa añade mucho. Enriquece a quien la recibe sin empobrecer a quien la ofrece. La sonrisa puede durar un segundo, pero su recuerdo muchas veces nunca se borra. La sonrisa en cualquier cara es un bello rostro como de un gigante. “Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste es la tristeza de no saber sonreír”. Se requieren de muchos más músculos para fruñir la cara que los que se necesitan para producir una sonrisa. 

La sonrisa es poderosísima que hasta el ser más amargado se ha podido doblegar ante una de ellas. La sonrisa es una fuerza vital, en cierta manera, es capaz de mover lo que parece ser inconmovible. Una buena práctica, no muy fácil de lograrla, es empezar cada día con una sonrisa tratando de mantenerla durante el día, porque a muchos se les reconoce más por su sonrisa”. 

De modo que, sonríe más. No sólo ha demostrado ser bueno para la salud integral, sino que ayudarás a hermosear la vida de los demás. La Biblia dice en Proverbios 15:13, El corazón contento alegra el rostro; el corazón quebrantado destruye el espíritu” (NTV)    

Euforia

Es increíble la euforia que se vive en los estadios. Los aficionados de cualquier deporte apoyan a sus equipos con barras, porras y hasta con comportamientos no muy deseables. Las expresiones exuberantes de emociones encontradas son increíbles. Los gritos, cantos, dichos, frases y demás hacen que el lugar sea lleno de mucha euforia. 

Los sentimientos eufóricos son buenos cuando estos son controlados o encausados de la mejor manera posible. Sin embargo, la euforia nos puede llevar a cometer muchos errores si dejamos que nos controle desmedidamente. La euforia muestra que somos seres emocionales que se gozan, alegran, pero que también se frustran repentinamente. Entonces, ¿cómo controlas tu euforia? ¿La puedes encausar para bien o dejas que se desenfrene totalmente?
Trabajemos para encausar nuestros estados eufóricos de la mejor manera posible para no cometer errores, hacer el ridículo y convertirnos en el descrédito que no queremos ser. Pidámosle sabiduría y fuerzas a Dios para ejercer el dominio propio. De ese manera, seremos de bendición a los demás. La Biblia dice en 1 Corintios 9:25, Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno” (NTV) 

Relegados

Una persona dijo lo siguiente: “Puedo experimentar muchos tipos de sentimientos, pero no deseo sentirme relegada”. Una persona relegada es una persona quien ha sentido rechazo, exclusión y olvido. ¿Te has sentido olvidado(a) alguna vez en tu vida? Si has experimentado este sentimiento de relegación, déjame decirte que no eres la excepción a la regla. Todos, sin lugar a duda, nos hemos sentido excluidos, olvidados y relegados en algún punto de nuestra vida. 

Es más, el mismo Jesús experimentó esto cuando todos sus amigos y seguidores le dieron la espalda hasta el punto de llevarlo a la cruz. Experimentó el ser relegado al ser golpeado, vituperado y abandonado por todos los que decían amarle y seguirle. Experimentó la traición, el abandono y el rechazo más grande que cualquier persona pudiese experimentar al ser condenado a la muerte como si fuera un criminal. 
Sin embargo, aunque Jesús fue relegado y rechazado, Él no nos rechaza a nosotros. Él nos acepta, perdona, dirige, transforma y nos da una vida nueva. ¿Le conoces? La Biblia dice en 2 Corintios 4:9, Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos” (NTV)   

Perseguidos

¿Alguna vez has sentido delirio de persecución? Es ese sentimiento de sentirse perseguido(a) constantemente. Es sentir que hasta tu sombra te persigue y que no puedes confiar en los que están alrededor tuyo. Es sentir temor, fobia, miedo y desespero al mismo tiempo. Es sentirse ansioso en medio de los demás llegando en algunos extremos a convertirse en una fobia social. 

Quizá puedes pensar que no tienes problemas con esto, pero estadísticamente se afirma que más de la mitad de la población mundial ha sufrido periodos de delirio de persecución por las condiciones actuales en las que se suele vivir, las experiencias del pasado, las tragedias y los múltiples desafíos entre las relaciones interpersonales. 

Sea que hayas experimentado o no el delirio de persecución, hoy es un día para confiar en alguien que te puede proteger, dirigir y sustentar. Esa es la persona de Jesús. Él te persigue para tener una relación contigo, camina junto a ti y esta frente a ti como tu director. La Biblia dice en 2 Corintios 12:10, “Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte” (NTV)