Perseverando

“El que persevera alcanza”. Ese es el dicho que comúnmente usamos para denotar que la perseverancia sí produce resultados y el no perseverar nos deja en la misma situación. El intentarlo una y otra vez muestra determinación, entrega y compromiso. Alguien dijo: “Inténtalo y fracasa, pero no fracases en intentarlo”. En otras palabras, no debemos quedarnos con la idea de intentar las cosas, sino activamente tratar una y otra vez hasta lograr algunos resultados. 

No podemos rendirnos a la primera. Muchas veces el talento no es suficiente y hay que esmerarnos un poco más. Puede que tengamos que luchar más de una batalla para poder lograr un objetivo, pero debemos recordar que las cosas difíciles requieren un largo tiempo y las cosas que parecen imposibles requieren tiempo y un poco de fe. Recordemos que la única lucha que se pierde es la que se abandona. 
De modo que, persevera, permanece y edifica ladrillo por ladrillo. En sólo un poco de tiempo te darás cuenta de todo lo que habrás podido edificar debido a tu perseverancia. Recuerda: “el que persevera alcanza”. La Biblia dice en Santiago 1:12, “Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” (NTV)   

Humildad

¿Has conocido personas supremamente orgullosos(as) y petulantes? Es decir, aquellas que creen que todo lo saben, que todo lo pueden y que parecen ser los dueños del mundo. Personas que se las creen de mucho y no toman en cuenta a los demás ignorándolos fácilmente.

El término humildad ha cambiado mucho en su connotación actualmente. Muchos creen que una persona humilde es una persona carente de muchos recursos esenciales o una persona con poca educación formal. Otros tildan a los humildes con sólo mirar su apariencia física o su aspecto relacional. Pero ¿Qué es la humildad? Según el diccionario “la humildad es la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones, debilidades y en obrar de acuerdo con ese conocimiento. La humildad es sumisión y rendimiento”.  (RAE). En otras palabras, es reconocer nuestras limitaciones y nuestra necesidad de los demás.

Una persona humilde reconoce que necesita de otros y que a su mismo tiempo, puede servir a los demás. Una persona humilde trabaja por dejar el orgullo al lado sirviendo su propósito de servir a los demás. Y tú, ¿cultivas la humildad? La Biblia dice en Proverbios 11:2,El orgullo lleva a la deshonra, pero con la humildad viene la sabiduría” (NTV)    

Sin Ganas

¿Has estado alguna vez sin ganas? ¿Se te han acabado las fuerzas? ¿Has estado desganado(a)? Definitivamente, todos hemos estado en momentos donde las fuerzas parecen haberse agotado. Las fuerzas, el ánimo y la motivación brillan por su ausencia y parece que estamos caminando en automático o por obediencia. La falta de ganas puede remontarse a muchas causas. Pero ¿Qué hacer?

Lo primero es sacar fuerzas de donde no las hay para explorar qué esta pasando. También debemos evaluar la causante de este sentimiento bien sea físico, emocional o espiritual. No debemos olvidar el buscar ayuda, asesoría o mentoreo. Finalmente, debemos descansar en Dios, actuar y esperar los resultados de parte de Él.  
Siempre podemos pedirle fuerzas a Dios. Él nos las puede renovar y proporcionar sin reproche alguno. Como dicen por ahí: “En el amor reside la fuerza y cualquiera que ama mucho, hace mucho y puede lograr mucho, porque eso hace el amor”. De modo que, recobra las fuerzas de lo que amas y especialmente de Dios. La Biblia dice en el Salmo 73:26,Puede fallarme la salud y debilitarse mi espíritu, pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón; él es mío para siempre” (NTV)

Estereotipo

¿Cuántas veces estereotipamos a las personas? Muchas veces lo hacemos por su apariencia, procedencia, educación, personalidad, entre otros. En ocasiones simplemente categorizamos a las personas por comentarios de terceros, por su afiliación religiosa, por sus filosofías personales, y en otras ocasiones, lo hacemos sin razón alguna. 

El estereotipar a las personas en primera instancia es una mala práctica. No debemos etiquetar a otros por sus notorias diferencias. Las etiquetas limitan sin aún haber conocido a los demás. Es patético que no podamos vivir con las cosas que no entendemos y que necesitemos que todo esté etiquetado, explicado y argumentado, aunque llegue a ser inexplicable. 
Muchas veces etiquetamos a Dios diciendo: “Dios no me escucha, Él siempre está ocupado para mí, no responde mi clamor y parece bendecir a otros menos a mí”. Si piensas de esta manera, estas limitando lo que Él puede hacer en ti. No etiquetes más a Dios ni a los demás y experimentarás libertad. La Biblia dice en Romanos 2:11,Pues Dios no muestra favoritismo” (NTV)

Diferencias

Vivimos en un mundo lleno de muchas diferencias. Tenemos diferencias raciales, culturales, sociales, relacionales, comunales, individuales, etc. Algunos estudiosos de síndromes sociales suelen afirmar que las diferencias más notables son las físicas, las de personalidad, las psicológicas, las sexuales, raciales y las intelectuales.  

Si bien vivimos en un mundo de múltiples diferencias, dichas diferencias también llegan a ser enriquecedoras. Aunque como dicen por ahí: “Tarde o temprano lo diferente asusta a la gente, pero lo diferente es necesario”. Hemos sido creados únicos, irrepetibles y supremamente diferentes. Sin embargo, todos tenemos una misma esencia. En cierta instancia, somos diferentemente iguales: egoístas, llenos de errores y producto de nuestras rutinas, formación y más grandes temores. 
Por otro lado, somos seres diferentes que pueden añadir valor a la vida de otros al servir a los demás. Entonces, en lugar de enfocarnos en las múltiples diferencias que tengamos, enfoquémonos en lo únicos que somos y en el aporte que sólo cada uno de nosotros puede hacer a los demás. Somos únicos para hacer la diferencia. La Biblia dice en el Salmo 139:16,Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado
antes de que un solo día pasara” (NTV)

Sin Motivación

¿Has estado sin motivación? ¿Te han faltado las fuerzas? ¿Te has sentido que no puedes continuar? ¿Has perdido la motivación que te levantaba a diario para enfrentar la vida? Estadísticamente todo ser humano llega a perder la motivación bien sea por su estado emocional, por alguna dolencia física o por su falta de vida espiritual. La falta de motivación es parte de la vida, sin embargo, no debemos ni subestimarla y sobrestimarla. Entonces, ¿qué debemos hacer?

Debemos evaluar las causas de nuestra falta de motivación. Si es de índole físico, debemos tratarlas médicamente. Si son de índole emocional, debemos buscar asesoría con un profesional y si son de índole espiritual, podemos venir a Dios en cualquier momento. Él desea darnos las fuerzas, proveernos el entendimiento, sustentarnos y dirigirnos en cada momento. 
Así que si te encuentras sin motivación, ven a Dios en oración. Él puede restaurarte, proporcionarte la motivación que necesitas y mantenerte firme en la carrera que tienes por delante. La Biblia dice en Deuteronomio 31:6,¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará”. (NTV)

Desconfianza

¿Se te hace fácil confiar en las personas? ¿Eres de los que desconfían de todo? ¿Confías selectivamente o no confías en nadie? La desconfianza es un sentimiento de duda hacia alguna persona o cosa. Desconfiamos de las personas que no son honestas. Como dice un dicho: “Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza”. 

El ser humano es desconfiando por naturaleza porque le cuesta creer. La incredulidad está ligada a nuestras emociones, actitudes y a nuestra voluntad. Sin embargo, podemos desconfiar de todo, pero no debemos desconfiar de Dios. Podemos sospechar de las cosas, situaciones o personas, pero no debemos sospechar de Dios. Él es absoluto y nuestra fuente firme de confianza. Podremos flaquear y caer, podremos fallar una y otra vez, pero aún así podemos aprender a confiar y aún más en nuestro Dios.
La confianza esta conectada con nuestras creencias y nuestras creencias con nuestros principios y valores. Entonces, lo que crees te produce confianza o desconfianza. Por eso, he decido creer en un Dios que todo lo puede, que todo lo cumple y que siempre esta presente. ¿Puedes comenzar a creer en Él? La Biblia dice en el Salmo 56:3,Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza”. (NTV)

Ideas

Alguien dijo: “Una persona con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa”. ¿No es verdad? Los grandes inventores han sido tildados de locos por sus ilusorias ideas. Para algunos una gran idea puede ser una locura, pero cuando esta idea funciona, estos mismos dicen: “Por qué no se nos ocurrió antes”. En cierta instancia, las ideas no son responsables de lo que los hombres hacen de ellas. 

Todas las ideas deben adaptarse a nuevas realidades. De modo que si tienes alguna idea, no dejes de pensar en maneras prácticas de cómo llevarla a cabo. Aunque el mundo está lleno de personas con ideas, sólo aquellos que las pueden aplicar a su realidad logran permanecer y ser efectivos al desarrollarlas. Recordemos que las cosas que conducen y arrastran el mundo no son las máquinas, sino las ideas. 
Pidámosle a Dios que nos dé las mejores ideas para ser de bendición a otros y para servirle de la mejor manera posible. El valor de las ideas proviene de Dios, ya que Él es el Creador de todo lo que existe.  La Biblia dice en Proverbios 16:3,Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito”. (NTV)

Lo Escondido

¿Habrá algo que hayas escondido temporalmente y no lo has podido encontrar desde aquel entonces? Creo que todos nos podemos relacionar con esto ya que hemos escondido algo que después nos es difícil encontrarlo. Usualmente terminamos encontrándolo en el momento menos indicado y esperado. Pero ¿qué decir de nuestra tendencia al esconder cosas en nuestro corazón?  

He aquí una lista para examinar lo que recurrentemente escondemos en el corazón sin querer hacerlo: “palabras, resentimientos, raíz de amargura, acciones, actitudes, paradigmas mentales, mentiras, falta de perdón, falsas percepciones, odio, ira, envidia y rencillas. Pero ¿qué tal sin en vez de estas cosas albergamos amor, perdón, fe, paz, paciencia, bondad y dominio propio? 
Esto parece una tarea casi imposible. La única manera de poder hacerlo es dejando que Dios obre con Su poder en nuestros corazones. Él desea que depositemos todas nuestras cargas y ansiedades delante de Su trono y que no escondamos nada en nuestro corazón. ¿Deseas hacerlo?  La Biblia dice en Salmos 51:17,17 El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios”. (NTV)

¿Por Qué Siempre Piensas Lo Malo?

¿Por qué siempre pensamos lo malo? Hay una tendencia natural en el ser humano en pensar lo malo o lo peor a primera instancia. Por ejemplo, si alguien prospera es porque se trae algo escondido y anda mal. Si alguien se casa joven es porque es un torpe y le falta experiencia y si no se casa es porque es una amargada(o). Si el esposa(o) llega tarde es porque no le importa la familia. Si la comida está muy caliente es una falta de respeto y si está muy fría es porque era de ayer. Si la ropa es nueva es porque se quiere ser presuntuoso y si la ropa es vieja es porque ya no importa el qué dirán. Si la música es lenta es para los abuelitos y si es rápida es sólo para la juventud. Si el carro es viejo es un reflejo de la vida personal, si es nuevo es sólo para querer aparentar. Si alguien no saluda es porque es muy orgulloso(a), si saluda a todos es porque quiere quedar bien. 

En fin, ¿por qué siempre pensamos lo malo? 

Particularmente pensamos lo malo de las personas a nuestro alrededor como nuestros familiares cercanos, amigos, conocidos, etc.  Los pensamientos malos son el resultado de una mente que siempre quiere dar la opinión en referencia a todo. Frases como: “yo pienso que, a mi me parece que, yo creo que y yo considero que” son el tipo de pensamientos que nos habilitan para pensar por otros y opinar por ellos.

Dejemos de pensar en lo malo y pidámosle a Dios que podamos desarrollar cada vez más la mente de Cristo. La Biblia dice en Filipenses 4:8,Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. (RV1960)