El Verdadero Coraje

Una frase popular dice: “He aprendido que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es el que no siente miedo, sino el que vence ese temor”. El verdadero corajudo no es el que siempre anda enojado o haciendo corajes. El verdadero corajudo no siempre ruje, a veces es una poderosa y silenciosa voz que te dice: “lo volveré a intentar una vez más”. El verdadero corajudo es aquel que saca fuerzas para seguir cuando parece desfallecer. 

El verdadero coraje es una decisión para luchar, para intentarlo una y otra vez y para proseguir no importando los obstáculos que se nos estén presentando. Los actos que surgen del coraje nos elevan por encima de nuestras posibilidades y le dan forma a nuestra vida. El corajudo entiende que no solo sirve a si mismo, sino a otros alrededor suyo sacrificándose desmedidamente por el beneficio del prójimo. 
Entonces, bajo esa definición de corajudo, ¿cuál eres? Uno que se enoja por todo lo que le pasa o uno que se sobrepone y lucha a cada instante. Nunca es tarde para cambiar. Seamos personas de un buen coraje.  La Biblia dice en Deuteronomio 31:8, “No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará”, (NTV)

Valentía

Por ahí dicen que la valentía es cuando entras en una batalla que no estas seguro de ganar. En cierta instancia, ser el primero en hacer algo requiere de valor. Valentía es ser el único que sabe que tienes miedo cuando todo parece estar bajo control, ¿te ha pasado? Todos al parecer suelen decir que te ves bien, que todo ha salido de maravillas cuando en sí, por dentro has sentido una sensación de temor, angustia o desosiego. Sin embargo, hay seguridad en el valor que se toma en esos momentos.

Sorpresivamente, en los momentos de más oscuridad siempre hay una luz. En los momentos de angustia, podemos hallar tranquilidad. En los momentos de incertidumbre aparece la confianza. En los momentos de temor, aparece la certeza. Todo ello depende de una solo palabra y acción que se llama fe. La fe nos fortalece, nos levanta, nos sustenta y nos alienta. La fe expulsa nuestros temores y es la propulsora de muchas cosas en nuestra vida.

Entonces, ¿necesitas ser valiente? ¿En qué o en quién depositas tu fe? ¿Cómo está tu fe? La Biblia dice en Romanos 15:13, “13 Le pido a Dios, fuente de esperanza, que los llene completamente de alegría y paz, porque confían en él. Entonces rebosarán de una esperanza segura mediante el poder del Espíritu Santo” (NTV)

Algo Poderoso

Alguna vez leí: “No olvides que no hay nada más poderoso que la oración, no hay nada más fuerte que la fe y no hay nada más grande que Dios”. La oración es un arma poderosa. Es la llave del cielo. La oración no busca alterar o cambiar los planes de Dios, la oración nos ayuda a confiar y a descansar en Su perfecta y soberana voluntad. En resumidas cuentas: “La oración tiene poder”. 

¿Cómo esta tu vida de oración? Si oras constantemente podrás ver los resultados y las respuestas a tus peticiones, pero si casi no oras, entonces te estas perdiendo de recibir las gratas respuestas y bendiciones que Dios ha estado preparando para ti. Siempre he dicho que la oración es una oportunidad de tocar el corazón de Dios. 
Si deseas saber los alcances de la oración, simplemente ora más a Dios. Te sorprenderás de como hará de lo imposible algo posible. La Biblia dice en Santiago 5:16,16 Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos” (NTV)

No Pasa Nada

“No pasa nada”. Es una frase que he escuchado para referirse a personas que afirman que no ha pasado nada por alguna palabra, actitud o evento. A veces se usa en el contexto de “no te preocupes”, todo estará bien. “No pasa nada” quiere decir que todo está bien, que estemos tranquilos y no consternados. 

Otros piensan que no pasa nada cuando están pasando muchas cosas. Algunos ignoran lo que pasa como respuesta a su condición actual, otros no quieren enfrentar la situación y algunos ni siquiera se percatan que hay muchas cosas que están pasando y que debemos encarar, tratar y tener en cuenta. 
Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida y aunque pensemos que no pasa nada, sí pasa algo. No es ni será el fin del mundo, pero sí el comienzo de algo nuevo. Dios conoce todo lo que pasa y lo que nos pasa a nosotros. Él conoce todos los tiempos, las circunstancias y a cada persona. Sobre todo, Él te conoce a ti y pase lo que pase ha prometido estar contigo. La Biblia dice en Sofonías 3:17,Pues el Señor tu Dios vive en medio de ti. Él es un poderoso salvador. Se deleitará en ti con alegría. Con su amor calmará todos tus temores. Se gozará por ti con cantos de alegría” (NTV)

Sin Ganas

¿Cuántas veces hemos estado sin ganas? Sin ganas para hacer ejercicio, sin ganas para dormir o dejar de dormir, sin ganas para llevar a cabo las actividades diarias, sin ganas para ir al trabajo, sin ganas de ver gente, sin ganas para estudiar, sin ganas para hacer lo que dijimos que íbamos a hacer. En fin, la lista puede ser extensa y muy complicada. Creo que todos hemos tenido que hacer cosas sin ganas, pero aún así las hemos tenido que hacer. 

La vida está llena de situaciones, compromisos y cosas que se hacen por obediencia más que por querer hacerlas. Sin embargo, al realizarlas recibimos gozo y contentamiento. De modo, que salen nuevas fuerzas, se renuevan las pocas que tenemos y nos sorprendemos de lo que se puede alcanzar con o sin ganas. 

La Biblia esta repleta de promesas acerca de las fuerzas que provienen de Dios. ¿No tienes ganas? Solo, pídele a Dios que renueve tus fuerzas. Él sabe cómo lidiar con nuestra falta de ganas y sorprendernos con los resultados. La Biblia dice en Isaías 40:31,En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán” (NTV)

Lo Que La Biblia Es

¿Qué te gusta escuchar? ¿Te gusta escuchar cierto tipo de música, algún podcast, algunas noticias, historias, estudios, novelas, etc.? Otra pregunta sería, ¿qué es lo que no te gusta escuchar? Es decir, aquellas cosas que quieres evitar escuchar, pero aún tienes que escucharlas. La vida está llena de sonidos, ruidos, personas, sucesos y situaciones que colman nuestros oídos con gratas melodías o con sonidos o palabras que no queremos escuchar. 

“La Palabra de Dios no es lo que tú quieres escuchar, sino lo que tú necesitas escuchar”. Muchas veces no queremos escuchar palabras de aliento, corrección o dirección, pero las recibimos de parte de Dios. En otras ocasiones, queremos escuchar algo en particular, pero Dios sabe específicamente lo que necesitamos. 
Quieras escucharlo o no, Dios siempre tiene un mensaje para ti. Esta en ti el escucharle o el ignorar su voz. ¿Deseas escucharle hoy? La Biblia dice en Hebreos 4:12,12 Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos”, (NTV)

Cuando Sientes Que Te Ahogas

“No todas las tormentas vienen para perturbar tu vida, algunas llegan para despejar tu camino. De vez en cuando es bueno dejar que los vendavales se lleven lo que nos hace mal”. La naturaleza nos lo enseña: Las tormentas hacen que los árboles tengan raíces más profundas. Sin lluvia, nada crecería. Así debemos aprender de las tormentas en nuestra vida.

Como dice el refrán: Después de la tormenta, llega la calma. Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes. De la misma manera que ningún mar en calma ha hecho de sus marineros todos unos expertos, nuestra vida nos hará más fuertes, más audaces y mucho más tolerantes al salir victoriosos de las tormentas más fuertes que podamos estar enfrentando.

Si sientes que te ahogas, recuerda que Cristo sabe calmar tormentas. Recuerda que la lluvia no solo moja, también suele pintar los cielos. De modo que, clama a aquel a quienes los mares y vientos le obedecen. La Biblia dice en Lucas 8:25, “Entonces les preguntó: ¿Dónde está su fe?». Los discípulos quedaron aterrados y asombrados. «¿Quién es este hombre? —se preguntaban unos a otros—. Cuando da una orden, ¡hasta el viento y las olas lo obedecen!”, (NTV)

Matándonos La Cabeza

Una vez leí esta frase que es muy cierta: “Deja de matarte la cabeza en todo lo malo que pueda pasarte y empieza a enfocarte en todo lo bueno que Dios esta a punto de darte”. Que frase tan cierta, ¿verdad? A veces solo nos matamos la cabeza pensando en todas las dificultades, adversidades, desafíos y problemas que estamos atravesando. Pensamos en un sinfín situaciones que nos agobian, que nos roban el gozo y que nos matan nuestra motivación.

¿Por qué siempre pensamos en todo lo malo? Parece ser que la preocupación es el pan de cada día. Si lo es, ¿qué hacemos al respecto? ¿Alimentamos dichos pensamientos o los reemplazamos con otros más? El preocuparnos de más es irracional, inefectivo e infructuoso. Como alguien bien lo dijo: La preocupación es como la silla mecedora, te mantiene ocupado, pero no te lleva a ninguna parte. También, la preocupación no quita los problemas del mañana, al contrario, nos quita la fuerza del hoy.

De modo que, no te mates la cabeza con pensamientos y preocupaciones. Este es un trabajo poco provechoso, engorroso y para nada recompensado. La Biblia dice en Filipenses 4:8, “Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza”, (NTV).

Constructores

Cuando una casa se construye, los trabajadores se presentan con diferentes herramientas: martillos, llaves, cortadores de cable, brochas para pintar, palas y rastrillos, lo que se necesite. Entre ellos hay: motivadores, organizadores, artesanos, ingenieros, arquitectos. En fin, la lista es extensa. 
Así también es la construcción del reino. A cada uno de nosotros se nos han dado herramientas como los dones que son regalos espirituales y las habilidades naturales al igual que los deseos, motivaciones, intereses, anhelos, sueños y visiones. Dios nos ha equipado de forma única a cada uno de nosotros de acuerdo con Su voluntad para llevar un rol en la construcción de Su reino. 


Grace Wilder usó las herramientas que Dios le dio para construir Su reino en una Universidad en Massachussets lo cual transformó su mundo. No cambió el mundo porque ayudó a fundar un movimiento de más de 100,000 estudiantes. Cambió el mundo porque estuvo dispuesta a enseñar la Biblia a treinta y cuatro estudiantes. Si solamente una persona hubiera ido, el mundo hubiera sido cambiado y el reino hubiera sido construido. Lo que seas o quien seas, Dios quiere que seas un constructor de Su reino. Eres una “mano en el tiempo de Dios” para expandir Sus preceptos y Su reino en la tierra.

La Biblia dice en Mateo 3:2, “Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca”, (NTV)

Soldados Comprometidos

Siempre he admirado la disciplina, el sacrificio y entrega de los militares. Desde que entran al campamento básico de entrenamiento militar, suelen despojarse de toda su identidad y juran lealtad a su causa. Es más, hasta les rapan el cabello y les cambian su vestimenta diaria. La sumisión debe ser absoluta. Incluso, el sargento, teniente o capitán le dice al soldado de lo que debe hacer y decir.

La vida cristiana se puede comparar a la vida de un militar. Incluso Pablo usó esta comparación en 2 Timoteo 2:3. Hay disciplina, entrenamiento y especialmente sacrificio tanto en la milicia como en la vida cristiana. Cuando el Señor Jesús estaba entrenando a sus propios soldados y discípulos del reino les dijo que solo necesitaban una cosa más: “tomar su cruz y seguirle”. No les dijo que trajeran su chequera, su portafolio de jubilación, sus sueños, aspiraciones o sus pasatiempos La orden era drástica y a su vez sencilla: “seguir a Jesús quiere decir dejar todo a un lado a fin de recibir todo de Él a Su tiempo y a Su manera”.

La Biblia dice en Lucas 14:27, “Además, si no cargas tu propia cruz y me sigues, no puedes ser mi discípulo”, (NTV)