Inténtalo

Toda conquista comienza con la decisión de intentarlo. Intentar es emprender, actuar e incursionar en campos y áreas que no habíamos experimentado. Intentar es tratar de salir del “estatus quo” para poder progresar. No debemos dejar de intentarlo ya que el éxito no resulta del primer intento. Como bien dijo un amigo mío: “prefiero intentarlo que quedarme con la duda de qué hubiera pasado”. 

La vida esta llena de intentos a los que le llamamos oportunidades. Vivir es en sí intentar infinitas veces, ya que cometemos múltiples errores. De modo que, un error es una oportunidad perfecta para poder intentarlo con más experiencia. Lo que sí es seguro es que si no lo intentas, tienes un 100% de posibilidades de no lograr nada de lo que te propones. Así que, inténtalo una y otra vez. Si piensas no poder hacerlo, recuerda que Dios tuvo paciencia una y otra vez y no se dio por vencido en establecer una relación con la humanidad. Él lo intentó con profetas, con reyes, pero sólo a través de Su hijo Jesús pudo restablecer un camino para tener una relación con Él. Entonces, inténtalo de nuevo. Dios te puede ayudar.  La Biblia dice en Gálatas 6:9, Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos” (NTV)   

La Negación

Todo ser humano ha pasado por la etapa de la negación. La mente humana tiene un primitivo mecanismo de autodefensa que niega todas las realidades que producen demasiado estrés para que el cerebro las maneje. Esto es conocido psicológicamente como un estado de negación. Uno tiende a negar cuando no puede aceptar lo que le duele. La negación hace ver las verdades como mentiras y mentiras como verdades. En otras palabras, la negación de los sucesos, situaciones o emociones nunca es una buena práctica. 

La negación va acompañada de suposiciones las cuales hacen vivir al ser humano en un mundo ficticio e irreal. La negación oscurece el panorama de la realidad y no permite construir sólidamente hacia un buen futuro. No se puede construir la vida ni en base a ilusiones, suposiciones o emociones. La vida se construye enfrentando la realidad, lidiando con los dolores del ayer, perdonando el pasado, limpiando el presente, aprendiendo de los dolores experimentados y caminando hacia adelante con una postura de fe. 

Dios desea ser parte de tu realidad por más difícil o desafiante que esta sea y transformarla para bien. La Biblia dice en Proverbios 18:10, El nombre del Señor es una fortaleza firme; los justos corren a él y quedan a salvo” (NTV)   

Sonrisas

Una sonrisa añade mucho. Enriquece a quien la recibe sin empobrecer a quien la ofrece. La sonrisa puede durar un segundo, pero su recuerdo muchas veces nunca se borra. La sonrisa en cualquier cara es un bello rostro como de un gigante. “Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste es la tristeza de no saber sonreír”. Se requieren de muchos más músculos para fruñir la cara que los que se necesitan para producir una sonrisa. 

La sonrisa es poderosísima que hasta el ser más amargado se ha podido doblegar ante una de ellas. La sonrisa es una fuerza vital, en cierta manera, es capaz de mover lo que parece ser inconmovible. Una buena práctica, no muy fácil de lograrla, es empezar cada día con una sonrisa tratando de mantenerla durante el día, porque a muchos se les reconoce más por su sonrisa”. 

De modo que, sonríe más. No sólo ha demostrado ser bueno para la salud integral, sino que ayudarás a hermosear la vida de los demás. La Biblia dice en Proverbios 15:13, El corazón contento alegra el rostro; el corazón quebrantado destruye el espíritu” (NTV)    

Euforia

Es increíble la euforia que se vive en los estadios. Los aficionados de cualquier deporte apoyan a sus equipos con barras, porras y hasta con comportamientos no muy deseables. Las expresiones exuberantes de emociones encontradas son increíbles. Los gritos, cantos, dichos, frases y demás hacen que el lugar sea lleno de mucha euforia. 

Los sentimientos eufóricos son buenos cuando estos son controlados o encausados de la mejor manera posible. Sin embargo, la euforia nos puede llevar a cometer muchos errores si dejamos que nos controle desmedidamente. La euforia muestra que somos seres emocionales que se gozan, alegran, pero que también se frustran repentinamente. Entonces, ¿cómo controlas tu euforia? ¿La puedes encausar para bien o dejas que se desenfrene totalmente?
Trabajemos para encausar nuestros estados eufóricos de la mejor manera posible para no cometer errores, hacer el ridículo y convertirnos en el descrédito que no queremos ser. Pidámosle sabiduría y fuerzas a Dios para ejercer el dominio propio. De ese manera, seremos de bendición a los demás. La Biblia dice en 1 Corintios 9:25, Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno” (NTV) 

Relegados

Una persona dijo lo siguiente: “Puedo experimentar muchos tipos de sentimientos, pero no deseo sentirme relegada”. Una persona relegada es una persona quien ha sentido rechazo, exclusión y olvido. ¿Te has sentido olvidado(a) alguna vez en tu vida? Si has experimentado este sentimiento de relegación, déjame decirte que no eres la excepción a la regla. Todos, sin lugar a duda, nos hemos sentido excluidos, olvidados y relegados en algún punto de nuestra vida. 

Es más, el mismo Jesús experimentó esto cuando todos sus amigos y seguidores le dieron la espalda hasta el punto de llevarlo a la cruz. Experimentó el ser relegado al ser golpeado, vituperado y abandonado por todos los que decían amarle y seguirle. Experimentó la traición, el abandono y el rechazo más grande que cualquier persona pudiese experimentar al ser condenado a la muerte como si fuera un criminal. 
Sin embargo, aunque Jesús fue relegado y rechazado, Él no nos rechaza a nosotros. Él nos acepta, perdona, dirige, transforma y nos da una vida nueva. ¿Le conoces? La Biblia dice en 2 Corintios 4:9, Somos perseguidos pero nunca abandonados por Dios. Somos derribados, pero no destruidos” (NTV)   

Perseguidos

¿Alguna vez has sentido delirio de persecución? Es ese sentimiento de sentirse perseguido(a) constantemente. Es sentir que hasta tu sombra te persigue y que no puedes confiar en los que están alrededor tuyo. Es sentir temor, fobia, miedo y desespero al mismo tiempo. Es sentirse ansioso en medio de los demás llegando en algunos extremos a convertirse en una fobia social. 

Quizá puedes pensar que no tienes problemas con esto, pero estadísticamente se afirma que más de la mitad de la población mundial ha sufrido periodos de delirio de persecución por las condiciones actuales en las que se suele vivir, las experiencias del pasado, las tragedias y los múltiples desafíos entre las relaciones interpersonales. 

Sea que hayas experimentado o no el delirio de persecución, hoy es un día para confiar en alguien que te puede proteger, dirigir y sustentar. Esa es la persona de Jesús. Él te persigue para tener una relación contigo, camina junto a ti y esta frente a ti como tu director. La Biblia dice en 2 Corintios 12:10, “Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte” (NTV)    

Perseverando

“El que persevera alcanza”. Ese es el dicho que comúnmente usamos para denotar que la perseverancia sí produce resultados y el no perseverar nos deja en la misma situación. El intentarlo una y otra vez muestra determinación, entrega y compromiso. Alguien dijo: “Inténtalo y fracasa, pero no fracases en intentarlo”. En otras palabras, no debemos quedarnos con la idea de intentar las cosas, sino activamente tratar una y otra vez hasta lograr algunos resultados. 

No podemos rendirnos a la primera. Muchas veces el talento no es suficiente y hay que esmerarnos un poco más. Puede que tengamos que luchar más de una batalla para poder lograr un objetivo, pero debemos recordar que las cosas difíciles requieren un largo tiempo y las cosas que parecen imposibles requieren tiempo y un poco de fe. Recordemos que la única lucha que se pierde es la que se abandona. 
De modo que, persevera, permanece y edifica ladrillo por ladrillo. En sólo un poco de tiempo te darás cuenta de todo lo que habrás podido edificar debido a tu perseverancia. Recuerda: “el que persevera alcanza”. La Biblia dice en Santiago 1:12, “Dios bendice a los que soportan con paciencia las pruebas y las tentaciones, porque después de superarlas, recibirán la corona de vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” (NTV)   

Humildad

¿Has conocido personas supremamente orgullosos(as) y petulantes? Es decir, aquellas que creen que todo lo saben, que todo lo pueden y que parecen ser los dueños del mundo. Personas que se las creen de mucho y no toman en cuenta a los demás ignorándolos fácilmente.

El término humildad ha cambiado mucho en su connotación actualmente. Muchos creen que una persona humilde es una persona carente de muchos recursos esenciales o una persona con poca educación formal. Otros tildan a los humildes con sólo mirar su apariencia física o su aspecto relacional. Pero ¿Qué es la humildad? Según el diccionario “la humildad es la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones, debilidades y en obrar de acuerdo con ese conocimiento. La humildad es sumisión y rendimiento”.  (RAE). En otras palabras, es reconocer nuestras limitaciones y nuestra necesidad de los demás.

Una persona humilde reconoce que necesita de otros y que a su mismo tiempo, puede servir a los demás. Una persona humilde trabaja por dejar el orgullo al lado sirviendo su propósito de servir a los demás. Y tú, ¿cultivas la humildad? La Biblia dice en Proverbios 11:2,El orgullo lleva a la deshonra, pero con la humildad viene la sabiduría” (NTV)    

Sin Ganas

¿Has estado alguna vez sin ganas? ¿Se te han acabado las fuerzas? ¿Has estado desganado(a)? Definitivamente, todos hemos estado en momentos donde las fuerzas parecen haberse agotado. Las fuerzas, el ánimo y la motivación brillan por su ausencia y parece que estamos caminando en automático o por obediencia. La falta de ganas puede remontarse a muchas causas. Pero ¿Qué hacer?

Lo primero es sacar fuerzas de donde no las hay para explorar qué esta pasando. También debemos evaluar la causante de este sentimiento bien sea físico, emocional o espiritual. No debemos olvidar el buscar ayuda, asesoría o mentoreo. Finalmente, debemos descansar en Dios, actuar y esperar los resultados de parte de Él.  
Siempre podemos pedirle fuerzas a Dios. Él nos las puede renovar y proporcionar sin reproche alguno. Como dicen por ahí: “En el amor reside la fuerza y cualquiera que ama mucho, hace mucho y puede lograr mucho, porque eso hace el amor”. De modo que, recobra las fuerzas de lo que amas y especialmente de Dios. La Biblia dice en el Salmo 73:26,Puede fallarme la salud y debilitarse mi espíritu, pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón; él es mío para siempre” (NTV)

Estereotipo

¿Cuántas veces estereotipamos a las personas? Muchas veces lo hacemos por su apariencia, procedencia, educación, personalidad, entre otros. En ocasiones simplemente categorizamos a las personas por comentarios de terceros, por su afiliación religiosa, por sus filosofías personales, y en otras ocasiones, lo hacemos sin razón alguna. 

El estereotipar a las personas en primera instancia es una mala práctica. No debemos etiquetar a otros por sus notorias diferencias. Las etiquetas limitan sin aún haber conocido a los demás. Es patético que no podamos vivir con las cosas que no entendemos y que necesitemos que todo esté etiquetado, explicado y argumentado, aunque llegue a ser inexplicable. 
Muchas veces etiquetamos a Dios diciendo: “Dios no me escucha, Él siempre está ocupado para mí, no responde mi clamor y parece bendecir a otros menos a mí”. Si piensas de esta manera, estas limitando lo que Él puede hacer en ti. No etiquetes más a Dios ni a los demás y experimentarás libertad. La Biblia dice en Romanos 2:11,Pues Dios no muestra favoritismo” (NTV)